La observación de estas especies permite explicar su función en los ecosistemas marinos y la importancia de conservar sus hábitats. Mazatlán...
La observación de estas especies permite explicar su función en los ecosistemas marinos y la importancia de conservar sus hábitats.
Mazatlán, Sinaloa.— Observar un tiburón, una raya o un mero gigante permite conocer algo más que su tamaño y apariencia. En el Gran Acuario Mazatlán, estas especies forman parte de las actividades educativas que explican cómo se relacionan los organismos marinos y qué funciones cumplen en el equilibrio del océano.
Andrea Toledo, bióloga y gerente de Educación para la Conservación del recinto, explicó que los tiburones regulan las poblaciones de otras especies mediante su papel como depredadores, mientras que las rayas contribuyen a la dinámica de los fondos marinos al remover el sustrato y alimentarse de los organismos que habitan en él.
Los meros gigantes, por su parte, son depredadores de arrecifes y zonas rocosas. De acuerdo con la especialista, pueden superar los dos metros de longitud y alcanzar cientos de kilogramos de peso.
La propuesta educativa del acuario busca que los visitantes comprendan estas funciones y las conexiones entre las especies. Su presencia, abundancia y comportamiento también pueden aportar información sobre las condiciones de los ecosistemas y los cambios que experimentan.
Con estas experiencias, el recinto vincula la observación de la fauna con el conocimiento del Mar de Cortés y la conservación de sus habitantes. El propósito es que el recorrido permita entender por qué proteger una especie implica también cuidar el entorno del que depende.
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