Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga "El hombre padece pocos males, si se esceptuan los que él mismo se atrae por el abuso de sus facu...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
"El hombre padece pocos males, si se esceptuan los que él mismo se atrae por el abuso de sus facultades", Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.
CON FUERZA
Estrella Palacios no regresó a la Presidencia Municipal de Mazatlán solamente para volver a ocupar la oficina. Regresó tomando decisiones. Y quizá esa sea la principal señal de lo ocurrido durante sus primeras horas nuevamente al frente del Ayuntamiento.
El primer movimiento fue en una de las áreas más sensibles: Seguridad Pública. Salió Jaime Otoniel Barrón y llegaron Gabino Ulises Jacobo Guerrero como secretario y José Cervantes Noriega como director operativo. La propia alcaldesa justificó los relevos en la necesidad de fortalecer la coordinación y obtener resultados frente al problema de inseguridad que enfrenta Mazatlán.
Pero posiblemente lo más importante no fue el cambio, sino el mensaje posterior.
Estrella habló de una “nueva etapa” y dejó claro que todos los integrantes de su gabinete permanecerán bajo evaluación. Incluso anticipó que realizará modificaciones en cualquier área donde considere que sean necesarias.
Ahí comienza otra lectura.
Porque Estrella heredó y posteriormente ratificó funcionarios provenientes de administraciones anteriores. Algunos permanecieron por experiencia, otros por equilibrios políticos y seguramente otros porque en su momento resultaba conveniente mantener continuidad.
Pero las circunstancias cambiaron.
Después de 72 días fuera del Ayuntamiento y de haber participado en el proceso político estatal de Morena, Estrella vuelve en condiciones distintas. Tiene todavía gobierno por delante, problemas importantes que resolver y, aunque señala que ahora está concentrada en Mazatlán, tampoco cerró definitivamente la puerta a participar nuevamente en un proceso electoral.
Por eso los siguientes movimientos serán importantes.
JUMAPAM será particularmente interesante de observar. Jorge González Naranjo fue nombrado durante la administración anterior y ratificado por Estrella al comenzar su gobierno. Además, la propia alcaldesa ha colocado al drenaje entre las principales demandas ciudadanas y anunció que acelerará acciones precisamente con JUMAPAM y Obras Públicas.
Eso no significa que necesariamente habrá un relevo. Sería especulación afirmarlo. Pero si la regla anunciada es evaluar resultados, una paramunicipal responsable de uno de los problemas que la propia presidenta identifica como prioritarios naturalmente estará bajo observación.
Y ahí está el fondo.
Estrella puede utilizar esta segunda etapa para imprimirle mayor sello propio a su administración, conservar lo que funciona y modificar aquello que considere agotado. No necesariamente como una ruptura con el pasado, sino como una redefinición de responsabilidades.
Los cambios en Seguridad fueron la primera señal.
Ahora habrá que observar hasta dónde llega la revisión.
Porque después de regresar, Estrella ya no tiene que demostrar que recuperó el Ayuntamiento. Tiene que demostrar qué piensa hacer con él.
MISMO RUMBO
En un mismo día, Graciela Domínguez Nava mandó una señal que vale la pena observar. Primero con hoteleros y prestadores de servicios turísticos en Mazatlán; después con empresarios, comerciantes, universidades y transportistas en Culiacán. Sectores diferentes, ciudades distintas, pero prácticamente la misma preocupación: recuperar seguridad, confianza y normalidad económica.
La gobernadora parece haber entendido algo elemental: la estrategia de seguridad no puede construirse solamente desde una oficina ni quedarse en el despliegue de policías, militares y marinos. También tiene que escuchar a quienes diariamente enfrentan las consecuencias económicas y sociales de la inseguridad.
En Mazatlán, los hoteleros pidieron seguridad, promoción turística, vigilancia carretera, fortalecimiento del Código Azul, infraestructura y conectividad. Graciela respondió con una mesa permanente de seguimiento y anunció que esas propuestas serán incorporadas al Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que prepara su administración.
En Culiacán, el problema tiene otra expresión: recuperar horarios, transporte público, actividad comercial, clases vespertinas y, finalmente, la vida cotidiana que la inseguridad fue reduciendo.
Ahí está lo favorable de estos encuentros para Graciela.
No está pretendiendo presentar una realidad inexistente. Está escuchando a quienes conocen directamente el problema y buscando incorporarlos a la solución. Eso le permite construir interlocución y, al mismo tiempo, darle contenido social y económico a una estrategia que no puede ser exclusivamente policiaca.
Ahora viene la parte importante.
Las reuniones abren puertas, pero serán los resultados los que las mantengan abiertas. Si las mesas producen acuerdos, seguimiento y recuperación gradual de actividades, Graciela habrá encontrado una manera correcta de comenzar: primero escuchar, después acordar y finalmente ejecutar.
Porque recuperar Sinaloa no será tarea únicamente del Gobierno.
Pero al Gobierno sí le corresponde sentar a todos en la mesa y marcar el rumbo.
ENCRUCIJADA
El caso de Paola Gárate merece observarse más allá de partidos. La diputada asegura temer por su vida si la protección que actualmente recibe de la Guardia Nacional pasa a manos de autoridades estatales.
Y su preocupación no parte solamente de una percepción. Existe una evaluación institucional que la ubica en un nivel de riesgo medio, además del antecedente de la corona fúnebre dejada frente a su domicilio. Por ahora, una jueza federal ha mantenido las medidas de protección.
Paola lo resumió de manera sencilla: “Yo solamente quiero mantenerme viva”.
Aquí la discusión debería alejarse de colores políticos. Si existe un riesgo reconocido, lo importante no tendría que ser quién proporciona los elementos, sino garantizar que el esquema sea suficiente y, sobre todo, que genere confianza en la persona protegida.
Porque una escolta puede cumplir administrativamente con una medida.
Pero proteger realmente implica que quien está amenazado también pueda sentirse seguro.
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