Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga ¡Caer está permitido. Levantarse es obligatorio! Proverbio ruso EN EL TOP La política local n...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
¡Caer está
permitido. Levantarse es obligatorio! Proverbio ruso
EN EL TOP
La política
local no se mide solo en discursos ni en percepciones momentáneas. También se
cuantifica. Y cuando los números aparecen, lo que hacen no es cerrar el debate,
sino abrirlo.
El alcalde de
Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, aparece con un 53 por ciento de
aprobación en el más reciente ranking de Consulta Mitofsky. El dato, en sí
mismo, dice poco si se observa de manera aislada; pero adquiere dimensión
cuando se coloca en contexto: está por encima del promedio nacional, dentro del
grupo de capitales mejor evaluadas y, en lo local, se mantiene como el mejor
posicionado en Sinaloa.
No es menor.
Culiacán no es una plaza sencilla. Es una ciudad donde la seguridad, la
movilidad, el desarrollo económico y la percepción social conviven en tensión
permanente. Mantener una aprobación superior al 50 por ciento en ese escenario
no es un logro automático ni producto de la inercia; implica, al menos, una
administración que ha logrado sostener cierto equilibrio institucional.
Pero tampoco es
un cheque en blanco.
Las encuestas,
por definición, son fotografías del momento. Reflejan percepciones, no verdades
absolutas. Y en política, la percepción puede cambiar con rapidez cuando los
contextos se modifican. Por eso, más que el número en sí, lo relevante es la
tendencia: una estabilidad que se ha mantenido desde finales de 2025 y que,
incluso, muestra ligeros incrementos.
Ahí es donde
comienza la lectura política.
Porque estos
indicadores no solo miden gestión; también posicionan. Y en un estado donde el
2027 ya empieza a asomarse en las conversaciones, cualquier figura que logre
sostener visibilidad positiva entra, inevitablemente, en el radar.
Sin embargo, hay
una línea que conviene no cruzar: la de sobredimensionar los rankings. No son
candidaturas, no son estructuras, no son territorios. Son señales. Y como toda
señal, requieren interpretación, pero también prudencia.
Gámez Mendívil
se encuentra hoy en una zona cómoda: aprobado, visible y con margen de
maniobra. El reto no es llegar ahí, sino mantenerse. Y más aún, traducir esa
aprobación en resultados tangibles que resistan el paso del tiempo y el
escrutinio público.
Porque al final,
en política, los números abren puertas… pero son los hechos los que las
mantienen abiertas.
A LOS CUATRO
VIENTOS
La reciente
aparición pública del empresario Sergio “Pío” Esquer, declarando abiertamente
su incorporación a Movimiento Ciudadano, no debe leerse como un simple cambio
de camiseta. En política, los momentos, los lugares y —sobre todo— las
compañías, pesan más que las palabras.
Y ahí está el
detalle.
No aparece solo.
Comparte escena con Bosco de la Vega Valladolid, un nombre que no es ajeno a
las conversaciones políticas recientes, particularmente cuando se ha puesto
sobre la mesa la posibilidad de que pueda encabezar un proyecto mayor rumbo a
2027.
Recuerden, hace
algunas semanas lo mencioné
como una carta fuerte de los naranjas por Sinaloa.
No es una
ocurrencia ni una especulación gratuita: es una construcción que ha comenzado a
tomar forma en distintos espacios.
A eso se suma un
dato que no es menor. Bosco de la Vega está vinculado directamente con la
estructura nacional de MC a través de su relación con Claudia Ruiz Massieu, lo
que le da a esta ecuación un componente adicional: conexión, interlocución y
respaldo.
Entonces, la
imagen deja de ser casual.
Lo que se
observa no es únicamente la adhesión de un perfil empresarial a un partido
político, sino la posibilidad de que se esté gestando un bloque. Uno que no
necesariamente nace desde las estructuras tradicionales, sino desde la lógica
que ha venido impulsando Movimiento Ciudadano a nivel nacional: perfiles
ciudadanos, empresariales, con narrativa de renovación, pero con capacidad real
de operación.
En ese sentido,
la incorporación de Esquer no es aislada. Encaja. Suma a una estrategia que
busca construir competitividad en territorios clave como Culiacán, pero también
proyectar una alternativa que, hasta ahora, en Sinaloa no ha terminado de
consolidarse.
Movimiento
Ciudadano sigue en esa fase: la de armar equipo antes de entrar de lleno a la
competencia. Y en ese armado, las señales importan.
Decirlo “a los
cuatro vientos” en la Ciudad de México tampoco es gratuito. No es lo mismo
hacerlo en lo local que en un escenario nacional. Ahí, el mensaje trasciende:
no solo me sumo, me alineo. No solo participo, pertenezco.
Y cuando eso
ocurre acompañado de figuras que ya están siendo mencionadas en escenarios de
mayor peso, el mensaje se vuelve más claro: esto apenas comienza.
Porque en
política, los proyectos no se anuncian… se dejan ver.
Y lo que se dejó
ver en esa imagen no es un momento, es un posible rumbo.
Aquí les dejo el
post
BREVES
MEXINOL. El
anuncio realizado por el gobernador Rubén Rocha Moya sobre el inicio de la
planta Mexinol en Topolobampo no solo representa una inversión significativa,
sino una señal clara de reposicionamiento económico para Sinaloa. La magnitud
del proyecto —más de 3 mil 300 millones de dólares— lo coloca como un eje
potencial de transformación industrial en la región norte del estado.
Sin embargo, más
allá de la cifra y la generación de empleos, el mensaje político y económico es
más amplio: Sinaloa busca insertarse con mayor peso en las cadenas de valor
vinculadas al T-MEC, especialmente en sectores estratégicos como energía,
industria química y exportación agroalimentaria.
La presencia de
actores como el cónsul estadounidense y la posible visita del secretario de
Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, refuerzan la lectura de que no se trata de
un proyecto aislado, sino de un movimiento alineado con una visión de
integración internacional.
El reto estará
en la ejecución: que la inversión se traduzca en desarrollo regional sostenido,
infraestructura complementaria y beneficios reales para la población local, más
allá del impacto inicial. Porque en este tipo de proyectos, el verdadero éxito no
está en la primera piedra… sino en lo que se construye después de ella.
OBRA…El programa
de rehabilitación carretera impulsado por el gobernador Rubén Rocha Moya
refleja una acción preventiva enfocada en atender un problema recurrente antes
del incremento de movilidad por Semana Santa.
Lo relevante no
es solo la inversión, sino el detalle operativo expuesto por Raúl Montero
Zamudio, quien precisó la distribución de recursos, los kilómetros a intervenir
y el despliegue de 15 licitaciones en todo el estado. Esto muestra que no se
trata únicamente de un anuncio político, sino de una ejecución ya en marcha con
planeación técnica definida.
La coordinación
entre Federación y Estado —con más de 500 millones de pesos— confirma un
esfuerzo conjunto, aunque también deja ver una constante: el mantenimiento
carretero sigue siendo una tarea cíclica que exige inversiones recurrentes.
El reto de fondo
permanece. Más allá del bacheo y reencarpetado previo a temporadas
vacacionales, Sinaloa necesita transitar hacia un esquema de conservación
permanente. Porque la diferencia entre reaccionar y planear, en
infraestructura, se mide en seguridad.
SIN SABORES… El
arranque del III Congreso Minero 2026 en Mazatlán quedó marcado por un
contraste inevitable: desarrollo económico frente a una realidad de violencia
que sigue alcanzando a sectores productivos.
El homenaje a
los siete trabajadores de Vizsla Silver no solo fue un acto simbólico, sino un
recordatorio de que la actividad minera en Sinaloa no está aislada del contexto
de inseguridad. La narrativa del sector, expresada por Ignacio Cano Corona,
apunta a fortalecer y proyectar la minería como motor económico, destacando
proyectos en operación y exploración que mantienen atractivo al estado para la
inversión.
Sin embargo, el
fondo del mensaje va más allá del optimismo técnico. El hecho de que un
congreso de impulso económico inicie con un minuto de silencio evidencia una
dualidad: crecimiento y riesgo conviven en el mismo espacio.
La presencia de
autoridades estatales, como Feliciano Castro Meléndrez, refuerza la intención
institucional de respaldar al sector, pero también subraya el desafío de
garantizar condiciones de seguridad que permitan que estos proyectos se
desarrollen sin interrupciones.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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