Familiares, alumnos y colegas del CMA y la UAS recordaron la vida, obra y legado humano del docente Alonso Guerra García, en un emotivo encu...
Mazatlán, Sinaloa.– Bajo la premisa de que las personas trascienden a través de las huellas que dejan en los demás, el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán y el Centro Municipal de las Artes rindieron un sensible homenaje póstumo al docente y promotor cultural Alonso Guerra García, cuya influencia marcó a generaciones de estudiantes y creadores.
El evento, titulado “El último diálogo, recordando a Alonso Guerra”, transformó el Corredor Carnaval en un espacio de memoria colectiva y catarsis, donde familiares, alumnos y colegas de la Universidad Autónoma de Sinaloa y del CMA se reunieron para celebrar la vida de un hombre que combinó la firmeza del pensamiento crítico con una profunda calidad humana.
Durante el encuentro, la mesa de honor integrada por Ramón Gómez Polo, Xóchitl Quintero y Julio Recinos compartió anécdotas que delinearon el perfil universal de Alonso Guerra, un intelectual apasionado por la historia, la educación y el debate social, pero también un amigo entrañable y cercano.
Uno de los testimonios recordó su amor por la Ciudad de México, donde era capaz de convertirse espontáneamente en guía histórico, explicando episodios como la Decena Trágica o señalando sitios emblemáticos, incluso en medio de marchas y manifestaciones, dejando ver que su vocación por la historia nunca se apagaba, aun en contextos de lucha social.
Xóchitl Quintero evocó una amistad forjada desde la infancia, que transitó por pistas de atletismo y escenarios bohemios de los años ochenta, destacando su papel como impulsor de programas como Cultura en tu Comunidad, donde Alonso recurría a cómics y símbolos de superhéroes para despertar en niñas y niños el gusto por la lectura y el dibujo.
El legado institucional de Alonso Guerra también fue resaltado por Liliana Aréchiga Pérez, directora educativa del CMA, quien subrayó que su herencia permanece viva a través de proyectos que continúan activos, como el Taller de Cómics, el Taller de Registro de la Memoria, Diálogos de Nuestra Historia y Pequeños Lectores, iniciativas que reflejan su visión educativa y su compromiso con la cultura.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con la intervención de Rogelio Adame, exalumno del homenajeado, quien lo definió como el mejor maestro que tuvo, no solo por su desempeño en el aula, sino por el acompañamiento constante y solidario que brindaba a sus estudiantes más allá de lo académico.
Entre risas y lágrimas, Julio Recinos recordó las contradicciones que hacían único a Alonso Guerra: su carácter combativo como luchador social y, al mismo tiempo, su temor casi infantil a la oscuridad y a las historias de fantasmas. También se evocó su eclecticismo cultural, capaz de debatir sobre literatura y pensamiento crítico, pero igualmente dispuesto a disfrutar expresiones populares como un concierto de Mercurio durante el Carnaval de Mazatlán.
El homenaje cerró con la reflexión sobre una publicación que Alonso realizó apenas una semana antes de su fallecimiento, en la que meditaba sobre lo efímero de la memoria tras la muerte. Ante ello, sus colegas y amigos coincidieron en que su legado permanece vivo en cada alumno formado y en cada proyecto cultural que impulsó.
La jornada concluyó con un mensaje compartido de gratitud y compromiso: continuar el camino que Alonso Guerra García abrió, reconociendo que son las acciones y la entrega cotidiana las que permiten a una persona trascender en la memoria colectiva.
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