Un equipo del Hospital Universitario de Ginebra y la Universidad de Ginebra fue reconocido por desarrollar una vacuna terapéutica individu...
Una vacuna oncológica personalizada, diseñada de forma individual para cada paciente y desarrollada en Ginebra, Suiza, fue reconocida este jueves con el Premio Pfizer a la Investigación 2026, informaron el Hospital Universitario de Ginebra y la Universidad de Ginebra, instituciones participantes en el proyecto.
El Premio Pfizer a la Investigación distingue con cinco reconocimientos, cada uno dotado con 20 mil francos suizos, a trabajos sobresalientes realizados en Suiza en áreas como oncología, enfermedades infecciosas, inmunología y salud digital.
El proyecto premiado es resultado de 15 años de investigación de un equipo de tres científicos, quienes desarrollaron una vacuna terapéutica personalizada capaz de entrenar al sistema inmunológico para reconocer y combatir los tumores propios del paciente. De acuerdo con las instituciones, esta estrategia representa una alternativa frente a las limitaciones de tratamientos convencionales como la quimioterapia y la radioterapia, especialmente en cánceres avanzados.
El estudio, publicado en la revista Cancer Research Communications, fue probado en un primer ensayo en humanos con 34 pacientes que presentaban tumores sólidos avanzados y resistentes a otros tratamientos. Cada participante recibió seis inyecciones de su propia vacuna personalizada durante un periodo de nueve semanas.
Los resultados mostraron que más de la mitad de los pacientes presentó mejoras clínicas, que incluyeron desde la estabilización del cáncer hasta un aumento en la esperanza de vida, sin registrar efectos adversos significativos. Los investigadores subrayaron que este punto es especialmente relevante debido a la agresividad que suelen tener los tratamientos oncológicos tradicionales.
Pese a los resultados alentadores, los especialistas advirtieron que aún es necesario demostrar la efectividad del tratamiento a mayor escala, en etapas tempranas del cáncer y en combinación con otras terapias. Para ello, señalaron, será indispensable asegurar financiamiento que permita avanzar hacia ensayos clínicos más amplios.
La vacuna se basa en un enfoque doble. Por un lado, se extraen células tumorales del propio paciente, que son inactivadas mediante radiación y luego reinjertadas para aportar los antígenos específicos que permiten al organismo identificar las células cancerígenas como extrañas. Por otro, se implantan bajo la piel cápsulas de células humanas modificadas genéticamente que liberan de forma constante un factor inmunoestimulante, reforzando la respuesta del sistema inmune.
De acuerdo con los investigadores, esta combinación busca superar uno de los principales obstáculos de las vacunas terapéuticas previas: lograr una estimulación inmunológica efectiva y sostenida, incluso en pacientes cuyo sistema inmune ha sido debilitado por tratamientos anteriores.
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