El arquitecto mazatleco José Ángel Trujillo y el artista valenciano Juan José Boronat lideran la creación de carros alegóricos y monigotes m...
Mazatlán, Sinaloa.— Para el arquitecto José Ángel Trujillo, la distancia entre España y Mazatlán desaparece cuando la tambora comienza a retumbar en el alma. Con el Carnaval tatuado en la piel y el orgullo de ser mazatleco como estandarte, Trujillo cruza cada año el Atlántico para regresar a su tierra y convertir sueños colectivos en arte monumental.
Este 2026, junto al artista valenciano Juan José Boronat y su equipo Ninots, la mancuerna creativa se prepara para conquistar el Malecón y la Avenida del Mar con una propuesta artística que ya comienza a robar el aliento de locales y visitantes, rumbo al Carnaval Internacional Mazatlán 2026.
La participación de Ninots incluye la creación de dos impresionantes carros alegóricos que desfilarán el domingo 15 y martes 17 de febrero. Con un equipo integrado por cerca de 20 artesanos y artistas, la elaboración avanza conforme al calendario, combinando materiales tradicionales con técnicas europeas de gran formato.
Las carrozas serán estructuras imponentes, concebidas como explosiones de color en movimiento, donde el unicel, la brillantina, el papel y el cartón se funden con una creatividad desbordante. Estas piezas buscan consolidarse no solo como atractivo visual, sino como referentes artísticos dentro del Carnaval.
Además de las carrozas, Trujillo y Boronat recibieron la encomienda de crear dos monigotes monumentales que superan los 10 metros de altura, elaborados mediante técnicas de alambrón y modelado estilizado, destinados a convertirse en centinelas del Malecón.
La primera obra, titulada “El Niño”, representa la inocencia que se transforma en arte. La escultura muestra a un niño sosteniendo una red con peces y dialogando con una gaviota, símbolo de la armonía entre el ser humano y el ecosistema marino, y recordatorio de que toda gran historia comienza con un sueño infantil.
La segunda pieza, “Hans”, es un arlequín de inspiración europea que encarna el nacimiento de la música de banda y el vínculo musical entre Alemania y Sinaloa. Convertido en un hombre orquesta, Hans integra en su cuerpo una tambora frontal, platillos, batería y trompeta, y se erige como guardián del paseo costero en las emblemáticas letras de Mazatlán, destinado a convertirse en uno de los escenarios más fotografiados del Carnaval.
El Instituto de Cultura de Mazatlán invitó a la sociedad a dejarse sorprender por el talento de estos artistas plásticos, quienes con el sello Ninots prometen que Mazatlán lucirá, sencillamente, “muy chulo” durante su máxima fiesta.
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