Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “El mundo debería ser un lugar seguro por la democracia”, Woodrow Wilson (1856-1924) Político y ...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“El mundo
debería ser un lugar seguro por la democracia”, Woodrow Wilson (1856-1924)
Político y jurista nortemaericano.
ANTESALA
En la
arquitectura política de Sinaloa, pocos cargos concentran tanto peso real como
la Secretaría General de Gobierno. No es un puesto decorativo ni protocolario:
es el espacio donde se administra la política interior, se procesan los
conflictos, se dialoga con los poderes y se sostiene la gobernabilidad
cotidiana.
Desde esa
lógica, la figura de Yeraldine Bonilla Valverde comienza a perfilarse no solo
como funcionaria clave del presente, sino como una carta fuerte con viabilidad
real rumbo a la gubernatura en 2027.
Históricamente,
la Secretaría de Gobierno ha funcionado como un termómetro del poder.
Quien la ocupa
no solo acompaña al gobernador; en los hechos, se convierte en la segunda
figura política más relevante del estado, con capacidad de interlocución
transversal y margen de maniobra en decisiones estratégicas.
En ese sentido,
el nombramiento de Bonilla no es menor: implica confianza plena del titular del
Ejecutivo y una apuesta por un perfil que combine operación política, control
institucional y lectura fina del escenario estatal.
El valor de su
posición radica en algo más profundo que el cargo mismo. La Secretaría de
Gobierno es el punto donde confluyen los conflictos sociales, las tensiones
partidistas, la relación con el Congreso, los municipios y los distintos
actores de poder.
Quien logra
transitar ese terreno sin rupturas mayores, acumula no solo experiencia
administrativa, sino capital político real, del que no se obtiene desde la
tribuna ni desde la retórica.
Bonilla llega a
este espacio con un antecedente legislativo que no es menor. Haber presidido la
Mesa Directiva del Congreso del Estado en dos ocasiones le dio conocimiento del
ritmo parlamentario, de las negociaciones internas y de la lógica de los acuerdos.
Ese bagaje hoy
se traduce en una Secretaría que exige precisamente eso: capacidad de diálogo,
firmeza institucional y lectura política. No es casualidad que el gobernador
Rubén Rocha Moya haya depositado en ella una de las responsabilidades más
sensibles de su administración.
Desde la óptica
electoral, su posición le permite algo que pocos perfiles tienen: visibilidad
sin estridencia.
No necesita
encabezar giras proselitistas ni lanzar discursos de campaña anticipada; su
trabajo diario la coloca en el centro de las decisiones y la proyecta como
figura de estabilidad. En tiempos donde el electorado observa con lupa la
eficacia y no solo el discurso, ese factor pesa.
Además, existe
un elemento simbólico que no puede ignorarse.
Ser la primera
mujer en ocupar la Secretaría General de Gobierno en Sinaloa no es solo un dato
histórico; es una narrativa política poderosa en un estado donde el liderazgo
femenino en los espacios de mayor decisión aún es reciente.
Si ese
simbolismo se acompaña de resultados y control político, el discurso se vuelve
creíble y competitivo.
Por supuesto, el
camino a 2027 no está despejado. Las disputas internas, los equilibrios de
coalición y los perfiles con mayor posicionamiento mediático estarán en juego.
Sin embargo, pocas posiciones ofrecen una plataforma tan sólida para construir
una candidatura de fondo como la Secretaría de Gobierno.
Desde ahí se
entiende el poder, se ejerce sin reflectores excesivos y se mide la capacidad
real de gobernar.
En ese contexto,
Yeraldine Bonilla no aparece como una aspirante improvisada ni como una figura
testimonial. Su rol actual la coloca, objetivamente, en la conversación de
quienes pueden competir por la gubernatura, no por ambición declarada, sino por
la lógica misma del poder que hoy administra.
En política, el
cargo no garantiza el destino, pero sí define quién tiene las llaves del juego.
Y hoy, esas llaves pasan por la Secretaría de Gobierno.
EN VEREMOS
En la política
municipal, hay figuras que hacen ruido y otras que hacen funcionar la
maquinaria. Feliciano “Chano” Valle Sandoval, pertenece claramente al segundo
grupo. Su presencia en Guasave no se explica desde la estridencia ni desde la
confrontación pública, sino desde la operación institucional, el conocimiento
del procedimiento y la lógica interna del poder local. Esa condición define
tanto su fortaleza como su principal límite político.
“Chano” Valle ha
transitado por dos espacios que, combinados, forman un perfil poco común en la
política sinaloense: el Congreso del Estado y la administración municipal.
Como diputado
local, construyó una imagen de perfil técnico, particularmente vinculada a
temas jurídicos y agropecuarios, sin convertirse en un protagonista mediático.
Hoy, como
Secretario del Ayuntamiento, su papel es aún más claro: es el engrane que
garantiza que el gobierno municipal funcione sin sobresaltos administrativos ni
rupturas internas.
Ese rol, sin
embargo, plantea una pregunta central: ¿hasta dónde puede crecer políticamente
un perfil eminentemente institucional? En Guasave, el cargo de Secretario del
Ayuntamiento no es menor.
Es un espacio de
control interno, de manejo de acuerdos, de lectura de conflictos y de cercanía
diaria con la toma de decisiones. Pero también es un puesto que rara vez
construye por sí solo una narrativa electoral fuerte.
A diferencia de
quienes encabezan áreas sociales o de obra pública —donde el contacto ciudadano
es permanente y visible—, “Chano” Valle opera desde el escritorio y la
negociación.
Su capital
político no se mide en aplausos ni en eventos masivos, sino en estabilidad,
gobernabilidad y continuidad administrativa. Eso lo vuelve indispensable dentro
del gobierno, pero menos reconocible hacia afuera.
Desde una
perspectiva estratégica, “Chano” Valle parece encontrarse en una fase de acumulación
silenciosa de poder. Conoce el territorio, entiende la política local y domina
el marco jurídico que rige al municipio.
No improvisa, no
polariza y no se desgasta en disputas innecesarias. Esa prudencia puede ser una
virtud en tiempos de desgaste político acelerado, pero también puede diluir su
proyección si no se traduce en una plataforma más visible.
El dilema para
“Chano” Valle es claro: seguir siendo un operador confiable o convertirse en un
actor político con ambición explícita.
Para lo primero,
ya tiene credenciales suficientes. Para lo segundo, requeriría dar un paso
adicional: construir presencia pública, articular una narrativa propia y
definir con claridad desde qué proyecto y con qué respaldo partidista
competiría en el futuro.
En Guasave,
donde la política sigue teniendo un fuerte componente territorial y de contacto
directo, los perfiles técnicos suelen quedar relegados cuando llegan los
tiempos electorales.
Sin embargo,
también es cierto que los gobiernos locales necesitan cuadros con experiencia
real en administración y legalidad. En ese punto, “Chano” Valle tiene una
ventaja que otros no: sabe cómo funciona el poder desde adentro.
Hoy, “Chano”
Valle no es una figura en campaña ni un aspirante declarado. Es, más bien, un
político en pausa estratégica, con capital institucional acumulado y con la
decisión pendiente de si ese capital se convertirá en proyecto electoral o se
mantendrá como respaldo técnico de los gobiernos en turno.
En política, no
siempre gana quien más grita, pero tampoco quien nunca se deja ver. El tiempo
dirá si “Chano” Valle decide cruzar esa línea.
MOMENTUM
El arranque de
nuevas obras de pavimentación en colonias populares de Culiacán volvió a dejar
un mensaje claro: el gobierno municipal busca que las acciones hablen más que
los discursos. Vecinos de la colonia 16 de Septiembre, reconocieron que los
avances en su sector son visibles y responden a un trabajo constante, al
destacar que “no es gente de palabra, es gente de hechos”.
Durante el
inicio de los trabajos en la calle 7 de Septiembre y la avenida Segunda, en la
colonia Jesús Valdéz Aldama, el alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil subrayó que
estas visitas permiten no solo poner en marcha obras, sino escuchar
directamente a las familias sobre lo que aún hace falta en sus colonias. Las
pavimentaciones, con una inversión cercana a los 10 millones de pesos, buscan
dejar atrás problemas históricos de lodo y polvo, mejorar la movilidad y
brindar mayor seguridad a niñas, niños, personas adultas mayores y con
discapacidad.
El presidente
municipal reiteró que el rumbo del gobierno lo marca la ciudadanía y que un
gobierno cercano es el que transforma el abandono en justicia social,
comprometiéndose a regresar a los sectores una vez concluidos los trabajos para
dar continuidad a más pavimentaciones.
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