A cinco lustros de haber sido Reina Infantil del Carnaval de Mazatlán, Aida García Verde será homenajeada por una experiencia que marcó su...
Mazatlán, Sinaloa.– El Carnaval de Mazatlán tiene la capacidad de sembrar semillas que florecen con el paso del tiempo. Hace 25 años, una niña recorría las calles del puerto desde lo alto de un carro alegórico, rodeada de música, color y sonrisas. Hoy, esa niña es Aida García Verde, arquitecta de profesión, creativa por convicción y agradecida con la vida por el camino recorrido, quien recibirá un homenaje por sus cinco lustros como Reina Infantil de la máxima fiesta porteña, el lunes 16 de febrero a las 18:30 horas en el Estadio Teodoro Mariscal.
Al hablar de quién es hoy, Aida se define como una persona apasionada por lo que hace y reconoce que el carnaval formó parte de su desarrollo emocional y creativo. Aquella experiencia temprana le enseñó a mirar la belleza, a valorar la imaginación y a confiar en la creatividad, elementos que hoy se reflejan en los proyectos funcionales y estéticos que desarrolla como profesionista.
La palabra carnaval la transporta de inmediato a su infancia: las calles convertidas en escenario, los colores atrapando miradas, la música envolviendo cada paso y el cariño del público acompañando cada momento. Recuerda una corona más grande que ella, una cauda larguísima, casi salida de un cuento, y el respaldo absoluto de su familia, con sus padres caminando junto al carro alegórico durante todo el desfile, sus hermanos, los aplausos y las porras que hicieron de aquel reinado una vivencia imborrable.
Con la perspectiva que da el tiempo, Aida reconoce que a los ocho años no alcanzaba a comprender por qué otras niñas le pedían fotos o la miraban con admiración. Hoy entiende que aquella experiencia inspiró sueños, encendió ilusiones y dejó huellas profundas. “Es algo mágico”, afirma al reconocer que el carnaval también tiene la capacidad de marcar destinos.
Ser Reina Infantil le enseñó a valorar la esencia de la infancia y a llevarla siempre consigo. Le habló de creatividad, de ilusión y de sueños posibles; le dio valentía para atreverse, autenticidad para ser ella misma y la certeza de que la diferencia también es una forma de luz.
Que Mazatlán reconozca su reinado 25 años después, dentro del Carnaval Internacional de Mazatlán, representa para Aida una emoción difícil de describir: nostalgia, alegría y gratitud entrelazadas. Saber que su historia permanece en la memoria colectiva confirma que el carnaval no solo se celebra, también se hereda y se transforma.
Su mensaje para las niñas que hoy sueñan con portar una corona es claro: sueñen en grande, sean auténticas, valientes y perseverantes. Detrás de cada sueño hay una familia que acompaña, una tradición que abraza y una experiencia capaz de cambiar la vida. El carnaval evoluciona, pero conserva su esencia: inspirar.
Aida García invita a familias, amistades y al público en general a vivir el Carnaval Internacional de Mazatlán desde adentro, desde el corazón. Porque más allá del desfile o la coronación, el carnaval es una experiencia que une, ilumina y deja huellas para siempre.
Hay coronas que no pesan con los años. Hay coronas que se transforman en luz. Y la de Aida García sigue brillando, 25 años después, como un faro para las niñas que hoy sueñan con su propio carnaval.
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