Expertos señalan que Ottawa busca consolidarse como potencia media y diversificar su comercio ante las presiones de Donald Trump, sin descar...
Expertos señalan que Ottawa busca consolidarse como potencia media y diversificar su comercio ante las presiones de Donald Trump, sin descartar posibles represalias de Estados Unidos que podrían impactar indirectamente a México.
Ciudad de México.– Tras el anuncio de un acuerdo comercial preliminar entre Canadá y China, calificado como “histórico” por el primer ministro canadiense Mark Carney, especialistas en relaciones internacionales advirtieron que este movimiento busca fortalecer la posición de Ottawa como potencia media y diversificar sus mercados frente a la presión económica ejercida por el presidente estadounidense Donald Trump, en el contexto de la próxima renegociación del tratado de libre comercio de América del Norte.
Analistas coincidieron en que, si bien el T-MEC se mantiene como un acuerdo vigente y con altas probabilidades de continuidad, el acercamiento entre Canadá y China introduce un nuevo factor de tensión que podría derivar en represalias por parte de Washington. Estas acciones, señalaron, tendrían efectos no solo para Canadá, sino también para México.
Carlos Cordero, académico del ITESO, recordó que durante su discurso en la cumbre de Davos, Carney llamó a las potencias medias a diversificar el comercio internacional como una estrategia para contrarrestar la coerción económica de las grandes potencias, particularmente Estados Unidos. En ese contexto, indicó que países como Brasil, Turquía e Indonesia podrían seguir una ruta similar en la búsqueda de nuevas alianzas comerciales.
Por su parte, Arturo Santa Cruz, académico de la Universidad de Guadalajara, consideró que Canadá llega fortalecido a la renegociación del T-MEC, con respaldo de la comunidad internacional y con alianzas políticas y económicas dentro de Estados Unidos, lo que le permitiría negociar desde una posición de mayor fortaleza, aun frente a eventuales presiones de Trump.
Señaló que Canadá históricamente ha desempeñado un papel relevante como potencia media en temas como derechos humanos y cambio climático, pero que en la coyuntura actual está apostando por una agenda más dura, centrada en el comercio internacional, con el objetivo de recuperar protagonismo global.
En contraste, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, aclaró recientemente que su país no busca un tratado de libre comercio con China. Explicó que la estrategia canadiense apunta a duplicar sus exportaciones fuera de Estados Unidos en un plazo de diez años y avanzar en la formalización de acuerdos comerciales con países como la India.
Cordero advirtió que, aunque la desaparición del T-MEC es poco probable, existe el riesgo de que Estados Unidos opte por negociar acuerdos separados con México y Canadá como represalia. Esta eventual fragmentación, dijo, sería el principal impacto negativo, pues podría alterar el equilibrio regional y colocar a México en una posición indirectamente vulnerable si Washington decide presionar a Ottawa por su acercamiento con Pekín.
El acuerdo preliminar entre Canadá y China contempla, entre otros puntos, una mayor apertura en sectores como agricultura, pesca y alimentos, así como la entrada al mercado canadiense de 49 mil vehículos eléctricos fabricados en China con un arancel del 6.1 por ciento. A cambio, el país asiático otorgará concesiones comerciales en productos como canola y carne de res.
Desde Washington, se ha advertido que este entendimiento permitiría a China introducir productos de bajo costo al mercado estadounidense a través de Canadá, motivo por el cual Trump ha amenazado con imponer aranceles de hasta 100 por ciento a productos canadienses. No obstante, Cordero consideró que Carney ha mantenido una postura firme al asumir que la política exterior y comercial de Estados Unidos ha cambiado de manera estructural.
En este escenario, Santa Cruz apuntó que México podría incluso verse beneficiado en la renegociación del T-MEC, al mantener una relación estable con la administración de Donald Trump. Funcionarios estadounidenses, recordó, han reconocido públicamente el trabajo coordinado del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum con Washington.
Finalmente, ambos especialistas coincidieron en que el fortalecimiento de las relaciones comerciales entre China y Brasil no generará una presión similar por parte de Trump hacia América Latina, debido a que la economía brasileña mantiene una mayor dependencia del mercado chino que del estadounidense.
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