Sobre el camino Benjamín Bojórquez En una época donde el desencanto ciudadano hacia las instituciones públicas crece como hierba en terreno...
Sobre el camino
Benjamín Bojórquez
En una época donde el desencanto ciudadano hacia las instituciones públicas crece como hierba en terreno fértil, Navolato ofrece una bocanada de aire fresco. Y no por arte de magia ni por discurso poco elocuente, sino por un ejercicio sencillo y profundamente transformador: escuchar.
La reciente reunión del Subcomité de Desarrollo Social 2024–2027, encabezado por el presidente municipal Jorge Rosario Bojórquez Berrelleza, no solo fue un acto administrativo. Fue una metáfora viva de lo que debería ser la democracia en su expresión más auténtica: el consenso como herramienta de poder, no como adorno retórico.
En tiempos donde los gobernantes suelen gobernar desde el escritorio, planificando obras en el silencio del aire acondicionado, el hecho de que las decisiones sobre infraestructura social se tomen “a consideración de la ciudadanía” es revolucionario. Es una ruptura con la lógica vertical y autoritaria que durante décadas ha marcado el rumbo de muchos municipios del país.
Sin embargo, este camino no está exento de desafíos. La transparencia no es solo una declaración institucional, es un proceso vivo que se alimenta de vigilancia ciudadana, de auditorías públicas, de preguntas incómodas. La participación social no puede quedarse en la asistencia a reuniones ni en palomear paquetes de obras; debe madurar hacia una ciudadanía deliberativa, crítica y corresponsable.
Hay que decirlo con claridad: que el gobierno de Navolato incluya a la sociedad en la toma de decisiones no lo hace perfecto, pero sí lo hace más humano, más sensato, más filosóficamente democrático. Porque gobernar no es imponer. Gobernar es interpretar, es traducir las necesidades colectivas en políticas públicas que mejoren vidas reales. Es hacer que cada peso invertido tenga sentido no en el Excel, sino en la calle, en la escuela, en el hogar del ciudadano común.
Ahora bien, aquí surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos, como ciudadanos, preparados para participar en estos procesos con altura de miras? ¿O solo exigimos sin involucrarnos? El diálogo entre gobierno y sociedad debe ser bidireccional. Un gobierno que escucha necesita una sociedad que sepa hablar con argumentos, con ética, con comunidad en mente. La democracia no es un espectáculo; es una tarea compartida.
Navolato nos ofrece una posibilidad. Un modelo imperfecto pero honesto, que apuesta por la gestión con legitimidad social. Es una oportunidad para filosofar desde lo local, para pensar el poder no como dominio, sino como construcción colectiva.
GOTITAS DE AGUA:
Porque al final del día, como bien lo dijo el alcalde Jorge Bojórquez, “la sociedad espera mucho de todos nosotros”. Y tiene razón. Pero también nosotros debemos esperar mucho de la sociedad. Y, sobre todo, exigirnos a nosotros mismos: ser ciudadanos más presentes, más informados, más empáticos.
Navolato está sembrando una semilla. La pregunta es: ¿tendremos el valor de regarla todos los días? “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”...
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