Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La libertad es para soñarla”, Carmen Martín Gaite EL NORTE El mensaje del gobernador Rubén ...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“La libertad es para soñarla”, Carmen
Martín Gaite
EL NORTE
El mensaje del gobernador Rubén
Rocha Moya durante la conmemoración del Día Internacional de Destrucción de
Armas de Fuego fue claro, directo y con un fuerte contenido simbólico: la paz
no es un discurso, es una construcción diaria que exige decisiones firmes,
coherentes y persistentes.
Desde la explanada de Palacio de
Gobierno, Rocha Moya reafirmó el compromiso de su gobierno con la seguridad y,
sobre todo, con el respeto a la vida.
“Por cada arma destruida,
evitamos potenciales actos de agresión y ponemos a salvo la integridad de la
ciudadanía”, sentenció. Y es justo ahí donde está el centro de su mensaje: la
seguridad como un derecho, no como una aspiración.
El acto de destruir mil armas de
fuego —entre rifles y pistolas aseguradas en operativos— no solo representa un
avance tangible en materia de seguridad pública, sino que también envía un
mensaje potente: en Sinaloa no hay espacio para la resignación ante la
violencia.
El gobierno está decidido a
actuar, a recuperar espacios y a seguir caminando hacia una cultura de paz. La
voluntad, como bien dijo el gobernador, no se va a quebrantar.
Un aspecto que destacó
especialmente en el mensaje de Rocha Moya fue la visión integral del problema.
No se trata solo de quitar armas
de circulación, sino de evitar que regresen a manos equivocadas y de promover
una corresponsabilidad ciudadana.
Por eso, puso sobre la mesa la
campaña de canje voluntario de armas, una medida que rompe con el silencio de
muchos hogares y transforma la prevención en acción directa.
Se trata de una estrategia que
apela a la conciencia social y al deber compartido de proteger lo más valioso:
la vida.
Al mismo tiempo, el gobernador
reconoció lo que es justo reconocer: que estos logros no serían posibles sin el
esfuerzo conjunto de las instituciones federales y locales. Mencionó al
Ejército Mexicano, a la Guardia Nacional, a la Secretaría de Marina y a las
corporaciones policiales estatales y municipales.
En tiempos donde la desconfianza
institucional se hace presente en algunos sectores, destacar el trabajo
coordinado es también una forma de fortalecer la legitimidad del Estado.
El mensaje de fondo es
contundente: la paz se construye con hechos. Y uno de esos hechos es desarmar
la violencia desde su raíz.
Rocha Moya entiende que la
seguridad no se alcanza solo con vigilancia, sino con justicia, prevención y
decisiones valientes.
Por eso, dijo con convicción que
estas acciones, aunque aún insuficientes frente a la complejidad del problema,
serán coronadas con éxito.
En un estado que ha vivido
momentos oscuros marcados por la violencia, este tipo de actos representan una
bocanada de aliento.
La destrucción de armas no
elimina el delito por sí misma, pero sí reduce su probabilidad, y sobre todo,
envía un mensaje poderoso: la vida importa, y todo lo que atente contra ella
debe desaparecer.
Rocha Moya no se aparta de la
realidad; la reconoce. Sabe que aún hay retos enormes, pero también sabe que el
camino está trazado: con determinación, con coordinación interinstitucional y
con una ciudadanía consciente y participativa.
En tiempos donde las soluciones
fáciles y los discursos ruidosos abundan, es refrescante ver a un gobierno que
apuesta por la estrategia, la perseverancia y la acción responsable.
Como lo dijo el gobernador: no se
va a aflojar el paso. Y eso, hoy por hoy, es una señal positiva para Sinaloa.
EL SUR
La presidenta del PAN en Sinaloa,
Wendy Barajas Cortés, puso el dedo en la llaga: la corrupción en México no ha
desaparecido, simplemente ha mutado.
En voz firme y respaldada por su
dirigencia y legisladores, lanzó una crítica directa al gobierno de Morena por
lo que considera un debilitamiento sistemático de los mecanismos de
transparencia y rendición de cuentas.
Según el Índice de Percepción de
la Corrupción 2024, México se mantiene estancado en la posición 126 de 180
países, con la misma calificación que tenía en 2018, año en que Morena asumió
el poder. Barajas Cortés no se limitó a citar datos, fue más allá: cuestionó la
ausencia de auditorías claras y la falta de información pública confiable como
un signo de retroceso democrático.
Uno de los puntos más sensibles
de su posicionamiento es la desaparición o debilitamiento de organismos
ciudadanos como el INAI, la Cofece y el Coneval.
La dirigente panista sostuvo que
su eliminación no responde a una necesidad de eficiencia, sino a una intención
de ocultar información que compromete al poder.
El caso SEGALMEX, dijo, es el
ejemplo más claro de lo que se logra cuando existen instituciones que vigilan
al gobierno. Sin ellas, sostuvo, estos actos quedarían en la sombra.
Pero el mensaje más preocupante
que deja la rueda de prensa es otro: el cambio de paradigma que, según el PAN,
se ha instalado en el país. De vigilar a los corruptos, a vigilar a los
ciudadanos.
Lo ejemplificó con la herramienta
de geolocalización que puede usar Hacienda para rastrear contribuyentes en
tiempo real, mientras el propio gobierno no rinde cuentas del uso de los
recursos públicos.
En otras palabras, se acusa a
Morena de construir un sistema de control más que de transparencia.
Barajas Cortés no perdió
oportunidad para contrastar con los gobiernos de su partido, subrayando que
cuando el PAN gobernó se abrieron carpetas, se auditó y se enfrentaron
consecuencias. Su mensaje final fue claro: “Solo con verdad se construye
democracia”.
OCCIDENTE
La diputada Teresa Guerra Ochoa
fue clara: los esfuerzos actuales no han sido suficientes para contener el
repunte sostenido de violencia en Sinaloa.
Sin rodeos, reconoció que se
requiere ir más allá de operativos y detenciones, y apostó por reformas legales
que castiguen con mayor severidad delitos como el homicidio doloso.
En el Congreso del Estado ya se
trabaja para subir las penas mínimas por este delito, y se busca además
tipificar como homicidio calificado aquellos casos donde las víctimas sean
menores de edad.
Un paso que, más allá del
símbolo, busca responder a una realidad dolorosa: los jóvenes están siendo
víctimas en un contexto que no da tregua.
La diputada también habló de
reforzar áreas sensibles como la búsqueda de personas desaparecidas y el
combate al robo de vehículos.
Pero fue enfática en algo que no
debe perderse de vista: la violencia no se resuelve solo con castigos, también
se necesita prevención. Y ahí, dijo, está el reto con las nuevas generaciones.
Reconocer el problema es el
primer paso. Ahora toca ver si las reformas llegan a tiempo y con el respaldo
suficiente para marcar la diferencia.
ORIENTE
La presidenta Claudia Sheinbaum
regresará a Sinaloa, y lo hará con un mensaje claro: la salud, particularmente
la de la niñez, es un eje prioritario de su gobierno. Este viernes 11 de julio,
se prevé que encabece la inauguración de nuevas salas de quirófano y un área
especializada en atención a pacientes con quemaduras en el Hospital Pediátrico
de Sinaloa, en Culiacán.
Se trata de una visita que
reafirma el compromiso con la consolidación del sistema IMSS-Bienestar, así
como con el fortalecimiento de la infraestructura hospitalaria en las
entidades. No es casualidad que el enfoque vuelva a ser la salud: apenas en
mayo, la mandataria estuvo en Mazatlán para lanzar el programa Casa por Casa.
La constante presencia
presidencial en el estado, enfocada en temas sensibles y de alto impacto
social, deja ver una ruta clara: atender con seriedad las demandas históricas
del sur del país y garantizar el acceso a servicios médicos dignos.
Con acciones, no solo con
palabras, se construye la confianza en las instituciones. Y en un país que
exige resultados, cada visita con sentido social suma.
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