Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “A quien teme preguntar, le avergüenza aprender”, Proverbio danés POLO DE DESARROLLO Sinaloa...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“A quien teme
preguntar, le avergüenza aprender”, Proverbio danés
POLO DE DESARROLLO
Sinaloa ha dado
un paso que no es menor. Con la firma de los contratos que consolidan la
construcción del proyecto Pacífico Mexinol, en el puerto de Topolobampo,
nuestro estado entra por la puerta grande a la nueva era industrial: la
industria verde global. No es un anuncio más, no es una inversión cualquiera, y
no es un capricho político.
Es una apuesta
sólida, estructurada y con respaldo internacional, que compromete a gobiernos,
empresas, diplomáticos y organismos multilaterales. Y todo, con Sinaloa en el
centro.
La magnitud del
proyecto lo dice todo: una inversión de 3,300 millones de dólares, una planta
que será la más grande del mundo en su tipo, un modelo de producción
sustentable que reutilizará aguas residuales municipales y evitará el uso de
agua dulce. Se trata de mucho más que una obra de infraestructura.
Es una
declaración de principios: el desarrollo económico no tiene por qué estar
reñido con el medio ambiente, ni con el bienestar social.
Y aquí hay que
subrayar un punto que suele pasar desapercibido: este proyecto no llegó por
casualidad.
La presencia del
gobernador Rubén Rocha Moya en la firma de los contratos, y su respaldo
constante al proyecto, han sido claves para generar confianza y garantizar
condiciones de certeza jurídica y estabilidad social.
Lo dijo con
claridad: “Sinaloa está listo para convertirse en un actor relevante en la
nueva industria verde global”. Y tiene razón. No es un discurso hueco: lo
respaldan hechos, tiempos cumplidos y trabajo de gestión desde el Estado.
Hay que destacar
también que este proyecto no camina solo. Estados Unidos, Corea del Sur, Italia
y México están detrás de la alianza; el Banco Mundial, a través de la IFC,
también apuesta por la viabilidad ambiental, técnica y financiera del plan.
Las empresas
Samsung, Techint y Maire pondrán la ingeniería, la tecnología y la patente.
Transition Industries, el capital y la visión. Y Sinaloa, el territorio y su
gente.
Ese es el valor
real de esta inversión: no se trata solo de dinero, sino de una plataforma para
transformar nuestra economía.
Con la planta de
metanol verde, Topolobampo puede convertirse en un polo de innovación,
generación de empleo calificado y atracción de cadenas de valor.
El municipio de
Ahome y toda la zona norte tendrán en sus manos una oportunidad histórica para
vincular su vocación portuaria con el desarrollo sustentable.
Por eso es
fundamental que esta obra sea cuidada, acompañada y vigilada por todos los
sectores: el gobierno, los empresarios, los sindicatos, las universidades, las
comunidades.
El desarrollo
solo es completo cuando se construye desde el consenso, con transparencia y con
una visión compartida. Y aquí, parece que todos están en la misma sintonía.
En un entorno
nacional e internacional marcado por la incertidumbre, Sinaloa aparece en el
mapa como un ejemplo de cómo se pueden hacer bien las cosas.
Con este paso,
Rocha Moya y su gobierno no solo atraen inversión: siembran futuro. Y esa es la
verdadera esencia de gobernar con responsabilidad y visión.
Topolobampo ya
no será sólo un puerto. Será símbolo de una nueva era. Y Sinaloa, su
estandarte.
ENFOQUE
Hay momentos en
que la verdadera grandeza de una institución no se mide por su bonanza, sino
por su capacidad para resistir la tormenta con dignidad, transparencia y
compromiso social.
Ese es
justamente el caso de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), que,
enfrentando uno de los panoramas financieros más complejos de los últimos años,
ha optado por una ruta responsable y frontal bajo el liderazgo de su rector, el
doctor Jesús Madueña Molina.
En lugar de
disfrazar la realidad o maquillar cifras, el rector ha hablado con claridad: la
UAS no puede asumir más créditos, no porque le falte voluntad, sino porque lo
que está en juego es la viabilidad de una institución que forma a más de 160
mil estudiantes y es columna vertebral del desarrollo educativo y científico de
Sinaloa.
Con más de 800
millones de pesos comprometidos entre préstamos y adeudos institucionales, el
rector ha trazado una línea clara: no hipotecar el futuro por resolver el
presente.
Esta postura no
es un signo de debilidad, sino de integridad. Madueña Molina ha puesto sobre la
mesa una exigencia legítima: que los gobiernos federal y estatal asuman también
su parte, no con discursos, sino con apoyos extraordinarios que permitan aliviar
la carga financiera sin comprometer salarios, prestaciones ni la calidad
académica.
Porque no se
trata de salvar números, sino de preservar el proyecto social más poderoso que
tiene Sinaloa: su universidad pública.
Pero no todo es
crisis. A pesar de las dificultades, la UAS avanza. El Foro Universitario para
la construcción del Plan de Desarrollo Institucional 2029 es prueba de que en
medio de la tormenta también se piensa en el futuro.
La comunidad
universitaria no se paraliza: se organiza, reflexiona, propone. Y lo hace con
la conducción de un rector que, lejos de encerrarse en la gestión
administrativa, se involucra, da la cara y defiende el derecho a una educación
pública de calidad.
Que el próximo
ciclo escolar esté prácticamente listo —incluso en carreras de alta presión
como Medicina— habla de una estructura que sigue operando con eficiencia, de
una planta docente comprometida y de un liderazgo que prioriza el servicio a la
comunidad por encima de cualquier cálculo político o personal.
La historia
recordará estos años como un punto de inflexión para la UAS. Y lo hará
reconociendo que hubo una rectoría que no se quebró ante la presión, que no
claudicó ante las adversidades financieras, y que mantuvo firme el timón
institucional cuando más se necesitaba.
Porque como bien
lo ha demostrado el rector Jesús Madueña Molina: también se defiende la
autonomía universitaria siendo responsables con las finanzas, honestos con la
comunidad y leales al espíritu público de la educación superior.
RELEVO
Con la toma de
protesta de César Emiliano Gerardo y Liliana Cárdenas como nueva dirigencia
estatal del PRI en Sinaloa, el partido da un paso firme hacia su reorganización
con miras al 2027.
Lo hace con una
fórmula que combina juventud, experiencia y, sobre todo, compromiso con la
militancia.
Este relevo no
es solo protocolario, es una señal clara de que el priismo en Sinaloa quiere
dejar atrás inercias y reencontrarse con la ciudadanía desde el trabajo de
base. Así lo dejó ver el nuevo presidente, quien no dudó en marcar diferencia:
el PRI —dijo— sabe gobernar y sabe dar resultados.
El mensaje es
directo: se acabaron las simulaciones. El PRI busca recuperar su lugar con
trabajo territorial, organización interna y unidad real, no forzada.
Y eso, en
tiempos donde otros partidos apuestan por el desgaste de la sociedad, es una
apuesta valiente.
La renovación no
borra el pasado, pero sí traza una nueva ruta. Con César Emiliano y Liliana
Cárdenas al frente, el PRI sinaloense empieza a levantar la mano con claridad y
rumbo.
NI GIMNASIA NI
MAGNESIA
En el Senado, la
voz de Paloma Sánchez se escuchó fuerte y clara. Con argumentos firmes y el
dolor de las víctimas presentes, la senadora sinaloense del PRI votó en contra
de la reforma que entrega el control total de la Guardia Nacional a la SEDENA.
Sánchez fue
directa: la estrategia de seguridad ha fracasado y militarizar aún más no
devolverá la paz a Sinaloa.
Denunció cifras
alarmantes de asesinatos y desapariciones, y recordó con nombre a niñas y niños
víctimas de la violencia, como Leidy y Alexa, asesinadas por elementos del
Ejército.
Su postura no
fue política, fue humana. Defendió a las familias sinaloenses con convicción y
dignidad. Y eso, en tiempos difíciles, vale más que cualquier promesa oficial.
.png)

