Los atacantes manipularon los sistemas de descongelación de equipos comerciales, provocando el deterioro de alimentos. Alrededor de 150 esta...
Los atacantes manipularon los sistemas de descongelación de equipos comerciales, provocando el deterioro de alimentos. Alrededor de 150 establecimientos podrían estar afectados y las pérdidas nacionales alcanzarían decenas de millones de euros.
París, Francia.– Un ciberataque dirigido contra los sistemas de refrigeración de supermercados franceses provocó la pérdida de grandes cantidades de alimentos y daños económicos millonarios, luego de que delincuentes informáticos alteraran a distancia los controles de temperatura de refrigeradores y congeladores comerciales.
A diferencia de otros ataques informáticos, en los que los responsables buscan sustraer información o bloquear servidores para exigir pagos, en este caso la intervención estuvo dirigida al funcionamiento físico de los equipos utilizados para conservar productos perecederos.
De acuerdo con los reportes difundidos por medios franceses, los atacantes habrían manipulado los sistemas para mantener activado permanentemente el proceso de descongelación automática, programando temperaturas de hasta 50 grados Celsius.
Este procedimiento, que normalmente opera durante periodos limitados para eliminar la acumulación de hielo, permaneció funcionando de manera continua, impidiendo que los equipos recuperaran las condiciones necesarias para conservar los alimentos.
La alteración provocó que refrigeradores y congeladores comenzaran a expulsar aire caliente, comprometiendo mercancías que requieren temperaturas controladas para mantenerse aptas para el consumo.
Entre las cadenas afectadas se encuentran Intermarché, E. Leclerc y Coopérative U, cuyos establecimientos utilizan sistemas de control fabricados por la empresa danesa Danfoss.
Dominique Schelcher, presidente de Coopérative U, confirmó que varias tiendas de su red comenzaron a presentar problemas desde la noche del domingo 11 de octubre y calificó la situación como extremadamente grave.
Según información difundida por Infosecurity Magazine y la televisión francesa BFMTV, los responsables habrían aprovechado versiones desactualizadas de los programas informáticos utilizados para administrar los equipos de refrigeración.
En dos establecimientos ubicados en Haguenau, en la región de Alsacia, las pérdidas fueron estimadas en aproximadamente 270 mil euros, equivalentes a unos 5.5 millones de pesos mexicanos, debido a los alimentos dañados.
Por su parte, reportes preliminares señalan que alrededor de 150 supermercados de Intermarché podrían haber resultado afectados, aunque el alcance total del incidente todavía se encuentra bajo evaluación.
Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires, estimó que los daños a escala nacional podrían alcanzar varias decenas de millones de euros y advirtió sobre las vulnerabilidades que enfrentan las cadenas de distribución alimentaria ante ataques digitales.
El empresario planteó que detrás de la agresión podrían existir motivaciones económicas, como una eventual exigencia de rescate, o intentos de desestabilización. Sin embargo, hasta el momento no se ha identificado públicamente a los responsables ni se ha establecido su motivación.
De manera paralela, cadenas comerciales de Países Bajos registraron interrupciones en sus servicios tecnológicos, entre ellas Albert Heijn, Etos y Gall & Gall, con afectaciones en sitios de internet, entregas a domicilio y sistemas electrónicos de precios.
La cadena belga Delhaize también presentó problemas operativos, mientras que algunos establecimientos neerlandeses informaron dificultades con sus etiquetas digitales y programas de recompensas.
No obstante, las autoridades y empresas involucradas no han confirmado que los incidentes registrados en Francia y Países Bajos estén relacionados.
El caso evidencia que los riesgos de ciberseguridad ya no se limitan a la información almacenada en computadoras, sino que también pueden afectar directamente la operación de infraestructura comercial, la conservación de alimentos y las cadenas de abastecimiento.
Mientras continúan las investigaciones, las empresas afectadas trabajan para determinar el alcance de los daños, restablecer sus sistemas y prevenir nuevas intervenciones sobre los equipos de refrigeración.
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