Columna periodística Calos Avendaño Le sueltan agua a la “Eustaquio Buelna” y el agua no es para siempre. ¡No llovió, pero eso sí, el agua ...
Columna periodística
Calos Avendaño
Le sueltan agua a la “Eustaquio Buelna” y el agua no es para siempre. ¡No llovió, pero eso sí, el agua de la presa ya se había tirado! Ante el anuncio de lluvias para este fin de semana pasado, muchos esperaban que el cielo hiciera su parte. Pero las nubes parece que no recibieron el memorándum. La que sí hizo su trabajo fue la CONAGUA, quien inició con el desfogue preventivo de la presa: “Eustaquio Buelna” de Guamúchil, después de que el vaso alcanzara aproximadamente entre 94 y 95 por ciento de su capacidad. La extracción comenzó con un volumen controlado de 10 metros cúbicos por segundo, como medida preventiva para mantener los niveles manejables y poder contar con la capacidad de amortiguamiento ante las posibles lluvias. Hasta ahí, técnicamente, todo puede tener una explicación. El problema comienza cuando uno observa las condiciones reales de la presa. Porque una cosa es hablar de 95 por ciento de almacenamiento, y otra cosa muy diferente es preguntarse: ¿Cuánta agua útil tiene realmente la presa “Eustaquio Buelna”? La presa arrastra desde hace años un problema que no podemos seguir ignorando: el azolvamiento. Si una parte importante de su capacidad está ocupada por lodo y sedimentos, entonces este famoso 95 por ciento de llenado no necesariamente representa 95 por ciento de capacidad hidráulica útil. Y aquí es en donde los productores y los ciudadanos tienen todo el derecho de preguntar: ¿Cuánta agua realmente tenemos disponible? Porque hoy podemos estar celebrando que la presa está prácticamente llena, pero mañana podemos estar preguntándonos en dónde quedó el agua cuando llegue el estiaje. Y vaya que en Sinaloa conocemos esta película. Lluvias abundantes un año, sequía al siguiente, y entre ambos extremos, la misma falta de planeación. No se trata de cuestionar por cuestionar el desfogue preventivo. Si técnicamente es necesario para garantizar la seguridad de la presa y evitar los riesgos ante nuevas aportaciones, debe de hacerse. Pero también sería un grave error que cada temporada de lluvias nos limitemos a esperar a que las presas se llenan para después preocuparnos para dónde mandar el agua. El agua no se administra con improvisaciones, se administra con infraestructura, medición, mantenimiento, desazolve, captación y planeación. Por esto habría que pensar más allá de la presa “Eustaquio Buelna”. ¿Por qué no construir pequeñas presas o bordos de retención en puntos estratégicos de la cuenca del Río Mocorito? ¿Por qué no aprovechar estas obras para disminuir la velocidad de los escurrimientos, retener agua, favorecer la recarga de los mantos freáticos y reducir la presión sobre la presa principal? No todo tiene que ser una megaobra. A veces, muchas pequeñas obras bien planeadas pueden resolver problemas enormes. Porque si hoy tenemos agua de sobra, debemos pensar en el día que no tengamos una gota. Y si mañana vuelve la sequía, nadie podrá beberse el lodo ni regar las parcelas con buenas intenciones. Así que más vale aprovechar esta buena temporada para hacer lo que casi nunca hacemos cuando las cosas marchan bien: prepararnos para cuando marchen mal. Porque sería verdaderamente lamentable que después de celebrar una presa casi llena terminamos preguntándonos: ¿Y dónde quedó el agua?...
Trabajadores del IMSS de Guamúchil salen a protestar. Este jueves, los trabajadores activos y jubilados del IMSS en Guamúchil tienen una cita frente al Hospital General de Subzona No. 30. La convocatoria es a una Protesta Nacional Pacífica, programada para las 9 de la mañana, en donde los trabajadores buscan hacer escuchar una serie de inconformidades relacionadas con salarios, prestaciones, jubilación, condiciones laborales y abasto de insumos y personal. Entre sus principales reclamos señalan que el incremento al sueldo base sería de apenas 2.9 por ciento, porcentaje que -afirman- estaría por debajo de la inflación proyectada de entre 4.5 y 5 por ciento. También cuestionan el incremento de 3.9 por ciento al concepto 11, correspondiente a ayuda para renta, al considerar que no representa un aumento directo al salario base. Otro de los puntos que ponen sobre la mesa es la cláusula #157 y las aportaciones a las Afores, que los trabajadores convocantes señalan como un descuento que afecta sus ingresos. Pero el reclamo va más allá del dinero. También demandan personal e insumos suficientes en las unidades médicas, además de una jubilación que consideran digna. Y existe otro tema que seguramente dará de qué hablar: los trabajadores manifiestan su rechazo a cualquier forma de intimidación sindical, y hasta cuestionan los cambios estatutarios que, desde su perspectiva, podrían afectar su derecho a expresarse. Aquí no se está hablando solamente de una quincena, se está hablando del salario con el que viven miles de trabajadores, de las condiciones en las que atienden a los derechohabientes y del futuro económico de quienes después de décadas de servicio esperan una jubilación digna. Porque cuando falta personal, faltan insumos y el trabajador siente que su salario pierde poder adquisitivo, el problema termina llegando hasta el paciente. La protesta está convocada como pacífica, y ahora corresponderá a las autoridades escuchar las demandas y explicar con claridad qué hay de cierto en cada uno de los señalamientos. Porque una cosa es anunciar aumentos en porcentajes, y otra cosa muy distinta, es que el trabajador los sienta realmente en el bolsillo. Este jueves, Guamúchil será uno de los puntos donde los trabajadores del IMSS buscarán hacerse escuchar, porque: “Unidos somos más fuertes”…
¿Mario Zamora y Héctor Cuén: casualidad o causalidad? Una fotografía llamó muchísimo la atención y, como suele suceder en la política aldeana, una imagen puede decir muchas más que mil palabras o puede provocar todavía más preguntas. Mario Zamora Gastélum recibió en el pleno de la Cámara de Diputados al empresario sinaloense Héctor Melesio Cuén Díaz -hijo del maestro: Cuén Ojeda +finado+-. Hasta ahí, todo pudiera parecer simplemente un encuentro por demás que se da en los pasillos del Congreso. Pero en política, y particularmente cuando el proceso electoral del 2027 ya empieza a asomarse por la ventana y está a la vuelta de la esquina, las fotografías también se leen entre líneas. ¿Sería un encuentro casual? O ¿Una simple visita de cortesía? O ¿Se estará cocinando algo a fuego lento? No existe, hasta ahora, elementos públicos suficientes para poder afirmar que exista un acuerdo político entre ambos personajes. Pero tampoco sería extraño que distintos actores comiencen a explorar coincidencias, acercamientos y posibles alianzas rumbo al próximo proceso electoral del 2027. Porque una cosa es por demás que segura: el 2027 ya no está lejos, y mientras algunos todavía andan contando los días, otros seguramente ya están contando los votos, midiendo los escenarios y tocando las puertas necesarias. Dicen que en política las casualidades existen, pero las causalidades pesan todavía más. Y cuando dos personajes sinaloenses aparecen juntos en un escenario como la Cámara de Diputados, la pregunta queda flotando en el aire: ¿Solamente fue una simple foto o fue el primer capítulo de una conversación que todavía no quieren hacer pública? Por ahora, nadie puede asegurar que exista una alianza, pero tampoco se puede negar que la política sinaloense ya comenzó a mover sus piezas para el tablero del 2027. Y en este juego, estimado lector, los movimientos importantes muchas veces empiezan mucho antes de que comiencen oficialmente las campañas. No podemos dar por sentado que exista alguna alianza porque todavía no está documentada ni registrada oficialmente, pero las señales al menos ya son más que visibles sobre los movimientos políticos que generan estos dos personajes de la política sinaloense. Atentos pues con Mario Zamora y Héctor Cuén…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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