Columna Periodística Carlos Avendaño ¿Cero impunidad? En Guamúchil siguen esperando. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, asegura que en M...
Columna Periodística
Carlos Avendaño
¿Cero impunidad? En Guamúchil siguen esperando. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, asegura que en México sí existe el “cero impunidades”. Pero mire nada más y vaya que bonito discurso. Porque mientras desde Palacio Nacional se presume que nadie está por encima de la ley y que los casos en donde existen irregularidades deben de investigarse, por el rumbo de nuestro querido Guamúchil existen ciudadanos y empresarios que siguen esperando las respuestas. Las denuncias por presuntos cobros ilegales a empresas de telecomunicaciones ya alcanzan, según los señalamientos que han trascendido, los montos estimados superiores a mil 500 millones de pesos. Y hasta ahora, la pregunta obligada sigue flotando en el aire: ¿Quién autoridad está investigando este asunto? Porque si existen denuncias formales, señalamientos concretos y cantidades de semejante magnitud, lo mínimo que debería de existir es una investigación seria, transparente y con resultados. No se trata de condenar a nadie desde este espacio, porque se supone que para eso están las autoridades y los tribunales. Tan solo se trata de algo mucho más elemental: “que se investigue”. La propia Federación ha intervenido en otros casos cuando considera que existen elementos que ameritan la participación de instancias federales. Entonces, ¿Por qué en Guamúchil parece que el silencio pesa más que las denuncias? ¿Acaso la famosa “cero impunidad” tiene sus excepciones? Porque la justicia no puede funcionar dependiendo del municipio, del apellido, del partido político o de quién resulte incómodo. Si existen elementos, que se investigue, y si no los hay, pues que se aclare. Pero si alguien resulta responsable, que responda ante la ley. Lo que no puede ocurrir es que mil 500 millones de pesos estimados en presuntos cobros irregulares sean una cifra suficientemente grande para generar preguntas, pero a la vez sea demasiado pequeña para provocar una investigación. La ciudadanía no está pidiendo linchamientos, tan solo está pidiendo algo mucho más sencillo: “que la ley se aplique parejo”. Porque si en México realmente hay “cero impunidad”, Guamúchil también debería de estar incluido en esta frase…
PAS 2027: ¿Determinante o Sobreviviente? Robespierre Lizárraga Otero ya puso las cartas sobre la mesa: “El PAS será determinante en 2027”. El dirigente estatal del Partido Sinaloense asegura que el PAS no desapareció, que conserva su estructura, su mística y que se prepara para convertirse nuevamente en una fuerza “relevante, influyente y decisiva”. Esto suena muy bien. Pero en política, estimado lector, una cosa es decir que se será determinante y otra muy distinta es demostrarlo en las urnas. El PAS llega a una elección clave después de años complicados, confrontaciones políticas, pérdida de espacios y una relación particularmente accidentada con MORENA y con algunos de sus antiguos aliados. Ahora Robespierre habla de una nueva etapa, de abrir espacios a nuevos liderazgos, de seleccionar perfiles competitivos, de construir alianzas y, sobre todo, de impulsar un gran acuerdo social frente a la crisis de seguridad y económica que vive Sinaloa. Y ahí está precisamente el reto. Porque si el PAS quiere ser determinante en 2027, tendrá que demostrar que no solamente conserva una estructura electoral, sino que conserva también credibilidad ciudadana. Tendrá que explicar qué cambió, qué aprendió y, sobre todo, qué ofrece diferente a los partidos que hoy se disputan el poder. Porque los sinaloenses ya están cansados de discursos de renovación que terminan reciclando a los mismos personajes, las mismas prácticas y las mismas alianzas. Robespierre dice que el próximo año los ciudadanos tendrán en sus manos la decisión de cambiar y tomar un rumbo diferente. Está correcto, pero la pregunta es por demás que inevitable: ¿El PAS será realmente parte de este cambio o solamente buscará convertirse en el fiel de la balanza para negociar su propio espacio político? Porque innegablemente que ahí estará la verdadera prueba. En el 2027 no bastará con decir que el PAS está vivo, sino que se tendrá que demostrar que está vigente. Y entre estar vigente y ser determinante, existe una elección de por medio…
El periodismo debe de ser un contrapeso, no un aplausómetro del gobierno. El periodismo auténtico no nació para quedar bien con el poder, nació para preguntar, para investigar, para cuestionar y para fiscalizar a quienes toman las decisiones y manejan los recursos públicos. Un periodista no está para aplaudir al gobernador, al alcalde, al diputado, al empresario ni al partido en turno. El periodista está para hacer las preguntas que muchas veces el poder preferiría no escuchar. Porque cuando un medio se convierte en porrista del gobierno, cuando justifica cada error, cuando maquilla fracasos y convierte cada anuncio oficial en una celebración, el periodista deja de cumplir su función esencial. Ya no informa, sino que promociona, y ahí es en donde comienza el problema. Los periodistas podemos equivocarnos, por supuesto que sí. Podemos tener una línea editorial, una postura y hasta una visión política. Pero lo que no se debe de perder es la capacidad de incomodar al poder, porque el poder necesita contrapesos. Se necesitan periodistas que pregunten en dónde está el dinero, quién tomó la decisión, por qué se hizo, cuánto costó, quién se benefició y cuáles fueron los resultados. Esto no significa estar en contra del gobierno, tan solo significa estar del lado de la sociedad. El buen periodismo no es oposición ni oficialismo. Su compromiso fundamental debe ser con los hechos, con la verdad y con el derecho de los ciudadanos a saber. Por esto, cuando un medio se dedica exclusivamente a cantar alabanzas al poder, algo deja de funcionar. Porque entre informar y aplaudir existe una enorme diferencia. El periodismo no debe ser el aplausómetro del gobierno, sino que debe de ser el espejo que el poder muchas veces no quiere mirar. Porque criticar al poder no significa ser opositor, significa ejercer la función de contrapeso periodístico…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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