Sobre el camino Benjamín Bojórquez Olea. Ningún gobierno es perfecto, sin embargo, lo ocurrido en Navolato durante las celebraciones por el ...
Sobre el camino
Benjamín Bojórquez Olea.
Ningún gobierno es perfecto, sin embargo, lo ocurrido en Navolato durante las celebraciones por el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México merece ser leído más allá del desfile, de las banderas, de las escuelas y de los actos protocolarios.
Porque detrás de las más de 14 mil personas que participaron en las actividades patrias de la cabecera municipal, Villa Juárez y La Palma, hay algo mucho más profundo: una sociedad que todavía quiere encontrarse, convivir y sentirse parte de una misma comunidad.
Jorge Rosario Bojórquez Berrelleza encabezó el acto cívico, el izamiento de la Bandera y el desfile, pero lo verdaderamente importante no estuvo solamente en el templete. Estuvo en la manera de entender que un gobierno municipal no puede vivir encerrado entre escritorios, informes y discursos.
Un alcalde necesita tener cabeza para administrar, carácter para decidir y, sobre todo, corazón para entender que detrás de cada gestión existe una familia, detrás de cada petición hay una necesidad y detrás de cada ciudadano existe una historia. Eso es lo que, desde mi perspectiva, vuelve interesante el momento político que vive Navolato.
Porque gobernar no solamente significa inaugurar obras o resolver expedientes. Gobernar también significa escuchar. Y escuchar parece sencillo, pero en política es una de las virtudes más difíciles de conservar.
Por eso resulta significativo que el alcalde haya insistido en que las instituciones educativas y la ciudadanía cuentan con el Gobierno Municipal y que las puertas permanecen abiertas para gestionar y plantear necesidades.
Si algo enseñó la Independencia de México es que ninguna transformación verdadera nace de un solo hombre. La historia la construyen comunidades enteras cuando encuentran razones para caminar juntas.
Ahí está la verdadera prueba para cualquier administración pública, ya que el desfile puede durar unas horas, pero la responsabilidad de gobernar dura años.
La fotografía de un alcalde caminando frente a miles de familias puede ser bonita, pero la fotografía verdaderamente importante será la que quede en la memoria de esas mismas familias cuando necesiten agua, seguridad, servicios públicos, caminos dignos, oportunidades para sus jóvenes o respaldo para sus comunidades.
Ahí se mide el carácter, la cabeza y el corazón.
Por eso creo que Jorge Bojórquez tiene ante sí una oportunidad que trasciende cualquier celebración patriótica: demostrar que la cercanía no es una estrategia política, sino una manera de ejercer el poder.
GOTITAS DE AGUA:
Navolato no necesita solamente gobiernos que organicen buenos eventos. Necesita gobiernos que conviertan esa energía social en soluciones. Que miren a las sindicaturas y comunidades con la misma atención que a la cabecera. Que entiendan que un niño desfilando también representa una esperanza. Que una madre lleve a sus hijos a una plaza también representa confianza. Que un maestro participando representa compromiso. Y que miles de ciudadanos reunidos pacíficamente representan algo que la política contemporánea no debería olvidar jamás: la sociedad sigue siendo el verdadero centro del gobierno.
Por eso, más que contar cuántas personas desfilaron, habría que preguntarnos qué hacemos con esa capacidad de reunir a Navolato. Porque un pueblo que puede caminar unido para recordar su historia también puede caminar unido para construir su futuro. Y ahí está el verdadero reto para Jorge Bojórquez.
Y para eso no basta la cabeza, el carácter, pero sobre todo, el corazón. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”...
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