La encuesta de Massive Caller del 24 de septiembre muestra una ventaja de Morena-PT-PVEM como coalición, pero una competencia mucho más cerr...
La encuesta de Massive Caller del 24 de septiembre muestra una ventaja de Morena-PT-PVEM como coalición, pero una competencia mucho más cerrada cuando aparecen los nombres de Imelda Castro y Mario Zamora. El dato abre una discusión de fondo rumbo a 2027: estructura partidista frente a posicionamiento personal.
Culiacán, Sinaloa.— Todavía falta camino para la elección de 2027 y sería prematuro convertir cualquier encuesta en sentencia. Sin embargo, la última medición de Massive Caller deja algunos datos que vale la pena observar porque retratan dos fortalezas distintas: Morena conserva ventaja como marca política, mientras Mario Zamora muestra una capacidad de posicionamiento que rebasa al PRI.
Ahí puede comenzar a dibujarse una de las disputas políticas más interesantes de los próximos meses.
La encuesta, elaborada el 24 de septiembre, coloca a Morena-PT-PVEM con 34.2 por ciento de intención de voto por partido o coalición, frente a 20.3 del PRI, 16.2 del PAN y 12.1 de Movimiento Ciudadano. Un 17.2 por ciento todavía no decide. En esa fotografía, la ventaja del bloque oficialista es clara.
Pero la historia cambia cuando aparecen los nombres.
En el careo presentado por Massive Caller, Imelda Castro registra 28.9 por ciento; Mario Zamora, 27.4; Paola Gárate, 15.9; Sergio Torres, 4.3; otro candidato, 6.1, y 17.4 por ciento permanece indeciso. La diferencia entre Castro y Zamora es de apenas 1.5 puntos, inferior al margen de error de ±3.4 puntos reportado por la propia encuesta.
La marca y los candidatos
Aquí aparece el primer dato que merece atención.
Morena-PT-PVEM alcanza 34.2 por ciento cuando se pregunta por partido, mientras Imelda Castro registra 28.9 en el careo. Son 5.3 puntos de diferencia. En sentido contrario, el PRI tiene 20.3 por ciento como partido, pero Mario Zamora alcanza 27.4 cuando aparece su nombre.
No significa que esos porcentajes puedan trasladarse automáticamente de una pregunta a otra. Son mediciones diferentes y sería incorrecto asumir que todos esos electores se comportarán igual frente a una boleta real. Pero políticamente sí muestran características distintas.
Morena cuenta, en esta medición, con una marca electoral que supera el porcentaje registrado por su eventual abanderada en el escenario planteado. Zamora presenta el fenómeno contrario: su nombre alcanza un porcentaje mayor que las siglas del PRI.
Ahí están dos desafíos diferentes rumbo a 2027.
Para Morena, convertir su fortaleza partidista y territorial en respaldo efectivo a quien finalmente aparezca en la boleta. Para Zamora, si eventualmente fuera candidato, transformar su posicionamiento personal en una estructura electoral capaz de competir contra la maquinaria territorial de la 4T.
Zamora se separa dentro del PRI
La encuesta también ofrece otra señal dentro del priismo.
Entre quienes manifiestan intención de votar por el PRI, Mario Zamora obtiene 38.5 por ciento de las preferencias para encabezar la candidatura a gobernador; Paloma Sánchez registra 17.3; Aarón Irízar, 12.2, y Bernardino Antelo, 8.1 por ciento. Otro perfil alcanza 10.7 y 13.2 por ciento todavía no decide.
Más que declarar definida una candidatura, el dato permite observar que Zamora concentra actualmente una proporción considerablemente mayor que los demás nombres medidos dentro de su partido.
Y eso puede adquirir relevancia cuando comiencen las negociaciones opositoras.
Porque el problema para PRI y PAN no parece limitarse a encontrar aspirantes. La interrogante será determinar si pueden construir una candidatura capaz de conservar electorados que históricamente han competido entre ellos.
El PAN todavía tiene una competencia abierta
En Acción Nacional ocurre algo distinto.
Paola Gárate aparece con 21.4 por ciento; Guillermo Romero, con 18.4; Eduardo Ortiz, 15.5; Roxana Rubio, 13.2, y Jesús Estrada Ferreiro, 9.9 por ciento. La diferencia entre los primeros lugares es mucho menor que la observada dentro del PRI.
Eso presenta a un PAN todavía sin una concentración semejante alrededor de un solo nombre.
La aritmética, por supuesto, puede resultar tentadora. PRI obtiene 20.3 y PAN 16.2 por ciento en la pregunta partidista, mientras Morena-PT-PVEM registra 34.2. Pero sumar porcentajes no significa sumar votos automáticamente. Una eventual alianza tendría que demostrar que puede transferir preferencias entre electorados distintos.
Esa será una de las grandes interrogantes de cualquier negociación opositora.
MC todavía busca definición
Movimiento Ciudadano presenta otra circunstancia.
Sergio Torres registra 33.2 por ciento entre quienes manifiestan intención de votar por MC, pero la opción "otro" obtiene 42.1 y 24.7 por ciento aún no decide.
El dato no permite atribuir ese 42.1 por ciento a ningún personaje específico. Lo que sí refleja es que, dentro del universo medido, existe un espacio considerable que todavía no se concentra alrededor del nombre presentado.
La definición que adopte MC rumbo a 2027 será, por tanto, otra pieza del tablero.
Una elección que todavía no comienza
Quizá la lectura más prudente de esta encuesta sea entender que Sinaloa todavía tiene una competencia en construcción.
Morena parte, según Massive Caller, con una ventaja como fuerza política y con una coalición que alcanza 34.2 por ciento. Imelda Castro encabeza el careo planteado por la encuestadora, pero la distancia frente a Mario Zamora es pequeña en relación con el margen de error reportado. Zamora, por su parte, aparece fortalecido dentro del PRI y con un porcentaje personal superior al de su partido.
Pero quedan demasiadas variables abiertas.
Faltan las definiciones formales de candidaturas, la eventual configuración de alianzas, las decisiones de Movimiento Ciudadano, el comportamiento de los electores panistas y priistas ante una posible candidatura común y, sobre todo, el destino de quienes todavía no deciden.
El 17.4 por ciento de indecisos registrado en el careo no es menor.
Por eso esta encuesta no necesariamente anticipa quién gobernará Sinaloa.
Lo que sí permite observar es desde dónde comienza a construirse la disputa.
Morena tiene una estructura partidista que aparece por encima de cualquiera de sus adversarios por separado. Zamora muestra un posicionamiento personal que rebasa las dimensiones electorales del PRI. El PAN conserva perfiles propios y Movimiento Ciudadano todavía tiene espacios por definir.
La verdadera carrera comenzará cuando esas fortalezas tengan que encontrarse en una misma boleta.
Y entonces ya no bastará con tener partido ni con tener nombre.
Habrá que demostrar quién puede convertir estructura, alianzas, territorio y posicionamiento en votos.
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