El estudio analiza más de tres décadas de información de los 32 estados del país y advierte que gran parte de las enfermedades visuales son ...
El estudio analiza más de tres décadas de información de los 32 estados del país y advierte que gran parte de las enfermedades visuales son prevenibles o tratables cuando existe detección y atención oportunas
Culiacán, Sinaloa.- Investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa colocaron en el escenario científico internacional una problemática que afecta a miles de mexicanos: el avance de las discapacidades visuales y las consecuencias que la falta de diagnóstico y atención oportuna puede generar en la calidad de vida de la población.
Los doctores Saúl Armando Beltrán Ontiveros y Erik Lizárraga Verdugo, investigadores del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la UAS, participaron en un estudio epidemiológico realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), cuyos resultados fueron publicados en la revista científica The Lancet Regional Health – Americas.
Se trata del segundo trabajo que los investigadores logran publicar en esta revista científica, y en esta ocasión el estudio analiza información correspondiente a los 32 estados de México durante un periodo de más de tres décadas, de 1990 a 2023, para conocer la evolución de las discapacidades visuales en el país.
Tres décadas de datos revelan diferencias entre los estados
Beltrán Ontiveros explicó que uno de los elementos relevantes de la investigación es precisamente su alcance regional y subregional, debido a que permitió identificar diferencias importantes en el comportamiento de los padecimientos visuales dependiendo de cada entidad federativa.
“Se tomaron datos a nivel regional y subregional, abarcando los 32 estados, y se analizaron más de tres décadas, de 1990 a 2023, para observar la evolución de las discapacidades visuales”, señaló.
El investigador destacó que colocar estos resultados en una publicación científica internacional permite dar mayor respaldo a la evidencia disponible y, principalmente, proporcionar información que pueda ser utilizada para el diseño de políticas públicas.
Cada estado, explicó, presenta parámetros diferentes, por lo que los resultados pueden servir para que las autoridades sanitarias identifiquen necesidades específicas y desarrollen estrategias de prevención y atención de acuerdo con las condiciones de cada región.
Muchas enfermedades visuales pueden prevenirse o tratarse
Uno de los principales mensajes derivados de la investigación es que una parte importante de las enfermedades visuales que afectan a la población mexicana puede prevenirse o tratarse cuando existe una detección temprana y acceso oportuno a los servicios de salud.
El problema aparece cuando estos padecimientos evolucionan sin diagnóstico o tratamiento y terminan convirtiéndose en una discapacidad que modifica directamente la vida de las personas.
Erik Lizárraga Verdugo explicó que la llamada carga de enfermedad no solamente debe analizarse desde una perspectiva médica, sino también por sus consecuencias sociales, laborales y económicas.
Perder la visión también puede significar perder autonomía
Las enfermedades visuales crónicas pueden avanzar con el paso del tiempo y la edad hasta dificultar actividades básicas de la vida cotidiana y limitar la capacidad de una persona para trabajar.
“Las personas que padecen este tipo de enfermedades crónicas —que empeoran con el tiempo y la edad— no pueden realizar sus actividades cotidianas, como trabajar. El empleo es vital para que las personas se sientan realizadas; por ello, estos pacientes también pueden desarrollar depresión al perder su autonomía y la capacidad de sostener un trabajo”, explicó Lizárraga Verdugo.
De esta manera, una enfermedad inicialmente relacionada con la visión puede terminar teniendo consecuencias mucho más amplias para los pacientes, sus familias y los sistemas de salud.
Los investigadores de la UAS consideran que hacer visibles estos datos ante la comunidad científica puede contribuir a dimensionar la problemática existente en México y abrir la discusión sobre nuevas estrategias de prevención.
El objetivo es que la evidencia científica no permanezca únicamente dentro de las publicaciones académicas, sino que pueda convertirse en una herramienta para orientar decisiones de salud pública, fortalecer la detección temprana y evitar discapacidades visuales que, en muchos casos, podrían prevenirse o tratarse oportunamente.
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