Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llega...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Sólo aquellos
que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede
llegar”, T. S. Eliot (1888-1965) Poeta, dramaturgo y crítico literario.
CAMBIOS
Hay dependencias que hacen ruido todos los
días y otras cuyo trabajo pasa prácticamente desapercibido. La representación
de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Sinaloa pertenece a
este segundo grupo. Sin embargo, detrás de cada permiso ambiental, de cada
resolución técnica y de cada proyecto de inversión existe una oficina cuya
eficiencia puede determinar si una obra avanza o permanece detenida durante
meses.
Durante mucho
tiempo, la percepción sobre la representación de Semarnat fue la de una
institución lenta, saturada por expedientes y con una capacidad administrativa
limitada para responder a las necesidades de ciudadanos, productores,
desarrolladores e inversionistas. Esa imagen comenzó a cambiar con la llegada
de Renato Ocampo Alcántar.
Los números,
cuando son verificables, también cuentan historias.
La
representación estatal recibió una eficiencia administrativa del 43 por ciento.
Hoy ese indicador alcanza el 96.1 por ciento. La diferencia no es menor. No se
trata únicamente de un porcentaje más alto en una tabla estadística; representa
una transformación en la forma de gestionar una dependencia que tiene un
impacto directo en el desarrollo económico y ambiental del estado.
Un incremento de
más de 53 puntos porcentuales refleja una reorganización institucional, una
reducción de rezagos y una mayor capacidad para atender los procedimientos que
diariamente llegan a la dependencia. En una entidad donde coinciden proyectos
turísticos, industriales, agrícolas, energéticos y de infraestructura, una
oficina eficiente deja de ser un simple requisito administrativo para
convertirse en un factor que aporta certeza.
Pero conviene
hacer una precisión.
Eficiencia no
significa flexibilizar la ley ni aprobar todo lo que llega al escritorio. La
función de Semarnat no es abrir indiscriminadamente la puerta a cualquier
proyecto. Su responsabilidad es garantizar que las resoluciones se emitan
conforme al marco legal, con criterios técnicos y dentro de tiempos razonables.
Esa es la diferencia entre una dependencia eficiente y una dependencia
permisiva.
En los últimos
años, Sinaloa ha incrementado su atractivo para nuevas inversiones. Desde
proyectos energéticos en Topolobampo hasta desarrollos turísticos en la costa y
obras de infraestructura en distintos municipios, la demanda de resoluciones
ambientales seguirá creciendo. Una oficina con apenas 43 por ciento de
eficiencia difícilmente habría soportado esa presión administrativa.
Hoy el panorama
parece distinto.
El reto ya no es
solamente mantener el ritmo alcanzado, sino consolidar una cultura
institucional donde la rapidez vaya acompañada de transparencia, legalidad y
rigor técnico. Porque una resolución emitida con oportunidad genera confianza;
una resolución emitida fuera de la ley genera conflictos.
También existe
un componente político que no puede ignorarse. En un país donde frecuentemente
las delegaciones federales son evaluadas más por los cambios de gobierno que
por sus resultados, la mejora en los indicadores administrativos coloca a la
representación de Semarnat en una posición distinta. Los resultados empiezan a
convertirse en el principal argumento de evaluación.
Sin embargo,
ningún porcentaje puede considerarse un punto de llegada.
Alcanzar un 96.1
por ciento implica una responsabilidad aún mayor. Mantener ese nivel será más
complejo que conseguirlo. La ciudadanía, los sectores productivos y los propios
gobiernos municipales exigirán que esa eficiencia permanezca sin sacrificar la protección
de los recursos naturales que distinguen a Sinaloa.
Porque el
verdadero éxito de una institución ambiental no consiste únicamente en resolver
más expedientes. Consiste en demostrar que es posible impulsar el desarrollo
económico sin renunciar a la conservación del patrimonio natural.
La
representación de Semarnat en Sinaloa parece haber dejado atrás una etapa
marcada por el rezago administrativo. Ahora enfrenta un desafío mayor:
demostrar que la eficiencia alcanzada puede sostenerse en el tiempo y
convertirse en una nueva forma de hacer gobierno.
Si ese objetivo
se consolida, el cambio no quedará registrado solamente en una estadística.
Quedará como el momento en que la institución comenzó a entender que servir
mejor también es una forma de proteger el medio ambiente.
PROYECTO
En la política,
los tiempos suelen ser tan importantes como las trayectorias. Hay quienes
construyen una carrera a base de reflectores y discursos, y hay quienes lo
hacen recorriendo comunidades, ocupando cargos administrativos y consolidando
relaciones en el territorio. En ese segundo grupo se encuentra la diputada
local Verónica Avilés Rochín.
Su historia
política está ligada a Badiraguato. Antes de llegar al Congreso del Estado
desempeñó diversas responsabilidades dentro de la administración municipal,
experiencia que le permitió conocer de primera mano las necesidades de las
comunidades serranas y construir una base política que hoy representa su
principal activo.
Como diputada ha
mantenido un perfil institucional, privilegiando el trabajo de gestión por
encima de la confrontación política. Esa estrategia quizá no le ha generado una
presencia mediática constante, pero sí le ha permitido fortalecer su cercanía
con el distrito que representa.
En un Congreso
donde con frecuencia la agenda pública se concentra en las figuras con mayor
exposición mediática, Verónica Avilés ha optado por una ruta distinta. Su
desempeño ha estado enfocado en el trabajo legislativo y en la gestión de temas
vinculados al desarrollo regional, particularmente aquellos que impactan a los
municipios serranos. Esa constancia le ha permitido consolidar una imagen de
cercanía más que de protagonismo.
En Morena, donde
el trabajo territorial tiene un peso determinante al momento de definir
candidaturas, Avilés Rochín aparece como uno de los cuadros naturales para
competir por la alcaldía de Badiraguato.
No es un secreto
que el municipio será una de las plazas más observadas durante el proceso
electoral de 2027. Por su significado político dentro del morenismo sinaloense,
la definición de la candidatura tendrá una atención especial, y Verónica Avilés
parte con una ventaja importante: conoce el municipio, tiene estructura
política y mantiene presencia permanente entre la ciudadanía.
Además, ha
sabido mantener una relación institucional con los distintos actores políticos
de la región, evitando caer en confrontaciones innecesarias. Ese perfil
conciliador suele ser bien valorado dentro de Morena, donde la capacidad para
construir acuerdos internos será determinante una vez que inicien los procesos
de selección de candidaturas.
Todo apunta a
que, una vez que Morena emita la convocatoria para la selección de
candidaturas, la legisladora buscará convertirse en la abanderada para la
presidencia municipal de Badiraguato.
No será una
decisión sencilla. Morena cuenta con otros perfiles que también aspiran a
participar, pero la diputada llega a esta etapa con una ventaja construida a lo
largo de varios años de trabajo en el territorio. En un municipio donde el
contacto directo con la población sigue siendo un factor decisivo, esa
experiencia puede convertirse en uno de sus principales argumentos políticos.
El reto no será
únicamente obtener la candidatura. También deberá demostrar que su experiencia
legislativa puede traducirse en un proyecto de gobierno que responda a las
nuevas exigencias del municipio, donde la demanda de desarrollo,
infraestructura, turismo y oportunidades económicas crece de manera constante.
Si consigue la
postulación, la campaña también representará una prueba para medir el nivel de
aceptación que ha logrado construir fuera de los espacios institucionales.
Gobernar Badiraguato implica atender una realidad compleja, con comunidades
dispersas, necesidades históricas y un electorado que suele evaluar más los
resultados que los discursos.
Por ahora,
Verónica Avilés continúa fortaleciendo su trabajo legislativo, pero
políticamente las señales parecen claras. Su ruta apunta hacia Badiraguato y,
salvo un cambio inesperado en la estrategia de Morena, difícilmente dejará
pasar la oportunidad de competir por la alcaldía cuando llegue el momento de
las definiciones.
En política
pocas cosas están escritas con anticipación, pero hay trayectorias que terminan
marcando el siguiente paso. La de Verónica Avilés Rochín parece dirigirse,
precisamente, hacia la presidencia municipal de Badiraguato. Será entonces
cuando deba demostrar que una carrera construida desde la gestión pública y el
trabajo territorial puede convertirse en un proyecto de gobierno con visión de
futuro. Esa será, sin duda, la prueba más importante de su trayectoria
política.
TABLAS
Hablar de
Gerardo Vargas Landeros es hablar de uno de los políticos con mayor experiencia
en la administración pública de Sinaloa. A lo largo de su carrera ha ocupado
posiciones estratégicas que le permitieron conocer el funcionamiento del
gobierno desde distintas trincheras, construyendo un perfil más ejecutivo que
discursivo.
Su principal
fortaleza ha sido la capacidad de operación política. Pocos actores en el
estado pueden presumir un conocimiento tan amplio del territorio, de los
liderazgos regionales y de la dinámica institucional. Esa experiencia le ha
permitido mantenerse vigente a pesar de los cambios que ha vivido la política
sinaloense en los últimos años.
Como presidente
municipal de Ahome dejó un estilo de gobierno basado en la cercanía con la
ciudadanía. Los recorridos permanentes por colonias y comunidades, las
audiencias públicas y la supervisión directa de obras fueron parte de una
estrategia para mantener presencia en el territorio, un elemento que Morena ha
privilegiado desde su nacimiento como movimiento.
A ello se suma
su perfil como administrador. Quienes han trabajado con él coinciden en que se
trata de un político acostumbrado a revisar indicadores, dar seguimiento a los
proyectos y exigir resultados a su equipo. Esa forma de gobernar le permitió
impulsar programas de infraestructura, fortalecer los servicios públicos y
mantener una agenda constante de gestión para el municipio.
Otro aspecto que
distingue a Vargas Landeros es su capacidad para construir relaciones
políticas. A lo largo de su trayectoria ha dialogado con actores de distintas
corrientes ideológicas, empresarios, organismos sociales y representantes de
diversos sectores productivos. Esa habilidad para generar consensos ha sido una
de las características que lo mantienen como un referente en la política del
norte de Sinaloa.
En Morena, donde
la estructura territorial y la movilización siguen siendo factores
determinantes, Gerardo Vargas representa un perfil que conoce el funcionamiento
interno del movimiento, pero también la complejidad de la competencia
electoral. No es un político improvisado; su carrera ha estado marcada por
responsabilidades de alto nivel que le han dado experiencia tanto en la
administración como en la estrategia política.
Por ello, su
decisión de participar en el proceso interno para buscar la Coordinación
Estatal de la Defensa de la Transformación en Sinaloa resulta congruente con la
trayectoria que ha construido durante décadas. Más allá del resultado, su
presencia en la contienda confirma que continúa considerándose un actor con
capacidad para competir en los espacios de mayor relevancia política dentro de
Morena.
Sin duda,
enfrentará un proceso interno con perfiles de gran peso político y amplia
trayectoria. Sin embargo, Vargas Landeros llega con un activo que pocos pueden
igualar: la combinación de experiencia administrativa, conocimiento del
territorio, capacidad de operación y una estructura política consolidada que ha
sabido construir a lo largo de los años.
En política, la
experiencia no garantiza el triunfo, pero sí ofrece herramientas para competir.
Gerardo Vargas Landeros ha demostrado que sabe administrar, operar y construir
acuerdos. Ahora buscará convencer a Morena de que esas fortalezas también pueden
convertirse en el perfil que encabece el siguiente capítulo del movimiento en
Sinaloa.
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