Lo que comenzó como el intento de convencer a un joven de no abandonar sus estudios terminó convirtiéndose en una historia de superación. Am...
Lo que comenzó como el intento de convencer a un joven de no abandonar sus estudios terminó convirtiéndose en una historia de superación. Ambos concluyeron el bachillerato en COBAES y ya tienen definida su siguiente meta profesional.
Culiacán, Sinaloa. Lo que parecía una decisión definitiva de abandonar la escuela terminó convirtiéndose en una historia de esfuerzo, perseverancia y superación familiar.
Cuando Luis Ángel Ballesteros concluyó la secundaria le dijo a su padre que prefería comenzar a trabajar antes que continuar estudiando. La respuesta de Luis Gilberto Ballesteros Medina cambió el rumbo de ambos.
Lejos de obligarlo a seguir en las aulas, el padre decidió hacer un trato con su hijo: estudiarían juntos la preparatoria.
"Voy a hacer la prepa junto contigo para que tú la termines y hagas tu propia carrera", recordó Luis Gilberto sobre la conversación que marcó el inicio de este reto familiar.
Ambos se inscribieron en el plantel 27 "Lic. Rodolfo Monjaraz Buelna" del Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa (COBAES), donde compartieron clases, tareas y exámenes.
Lo que comenzó como un compromiso mutuo se convirtió en una motivación diaria. Entre padre e hijo surgió una sana competencia por obtener mejores resultados académicos, fortaleciendo además su relación familiar.
Luis Gilberto explicó que decidió regresar a las aulas porque en distintos momentos de su vida laboral enfrentó obstáculos por no haber concluido el nivel medio superior, una experiencia que no quería que su hijo repitiera.
Hoy ambos celebran la conclusión del bachillerato y ya trazan nuevos objetivos.
Luis Gilberto buscará cumplir un sueño pendiente al ingresar a la carrera de Ingeniería Civil, profesión relacionada con el trabajo que ha desempeñado durante años en el sector de la construcción.
Por su parte, Luis Ángel continuará su formación profesional estudiando la licenciatura en Derecho, convencido de que la educación le abrirá mayores oportunidades.
"Al principio parece difícil, pero con dedicación y el apoyo adecuado sí se puede", expresó el joven al invitar a otras personas que dejaron inconclusos sus estudios a retomar su formación académica.
Durante su paso por COBAES, ambos reconocieron el respaldo brindado por docentes y personal del plantel, quienes dieron seguimiento a su desempeño académico y contribuyeron a que alcanzaran esta meta.
Para padre e hijo, el certificado de preparatoria representa mucho más que un documento: es el inicio de una nueva etapa y la demostración de que nunca es tarde para volver a estudiar.
.png)

