Compradores de zonas premium aseguran que pagaron hasta 10 millones de pesos por experiencias de hospitalidad que no les fueron entregadas; ...
Compradores de zonas premium aseguran que pagaron hasta 10 millones de pesos por experiencias de hospitalidad que no les fueron entregadas; analizan presentar una demanda colectiva ante Profeco.
Ciudad de México.- A poco más de un año de su reapertura, el Estadio Banorte enfrenta una nueva controversia luego de que decenas de aficionados y empresarios denunciaron una presunta estafa relacionada con la venta de espacios exclusivos y experiencias de hospitalidad dentro del inmueble.
Aunque en los últimos meses la atención se había concentrado en los conflictos por la venta de palcos, ahora las inconformidades se centran en áreas premium que, según los afectados, fueron comercializadas sin que estuvieran listas para operar o sin que se entregaran los accesos correspondientes.
De acuerdo con las denuncias, los compradores invirtieron entre 1.5 y 10 millones de pesos para asegurar lugares privilegiados en la remodelación del estadio. Sin embargo, al iniciar el torneo de la Liga MX, varios de ellos descubrieron que no podían ingresar debido a que nunca recibieron los códigos electrónicos de acceso mediante la plataforma oficial de boletaje Fanki.
Entre las zonas señaladas se encuentran el Chairman's Club, Tunnel Club, Corner Club y la Terraza Inter MX, cuyos usuarios aseguran haber cumplido con los pagos establecidos en sus contratos, pero no recibieron las entradas digitales prometidas.
La situación también afecta a quienes adquirieron espacios en el Seat Field, área ubicada a nivel de cancha. Según los compradores, los lugares fueron vendidos pese a que permanecían en obra negra o incluso sin haber iniciado su construcción.
Los afectados atribuyen el problema a una ruptura entre las empresas responsables de la comercialización y operación de estos espacios exclusivos.
De acuerdo con la información difundida, las compañías Elevate México Azteca y Grupo Ollamani habrían terminado de forma anticipada su relación comercial antes de concretar la entrega de accesos y beneficios contratados.
Esta situación habría dejado a los compradores sin una empresa que asumiera la responsabilidad por los contratos firmados, los reembolsos o la validación de los servicios adquiridos.
El conflicto se suma a otras inconformidades manifestadas por aficionados durante la reapertura del inmueble, entre ellas el incremento en el precio de los boletos, la eliminación de las taquillas físicas, el cobro de comisiones por ventas digitales y largas filas registradas en los accesos durante los primeros encuentros.
Hasta el momento, ni la administración del Estadio Banorte ni las empresas involucradas han emitido un posicionamiento oficial sobre las denuncias.
Los afectados informaron que analizan promover una demanda colectiva ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y, de ser necesario, acudir también a las autoridades competentes para deslindar responsabilidades.
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