Investigaciones en México señalan que el consumo de edulcorantes no calóricos podría generar alteraciones metabólicas e inflamatorias en rec...
Investigaciones en México señalan que el consumo de edulcorantes no calóricos podría generar alteraciones metabólicas e inflamatorias en recién nacidos, con posibles implicaciones a largo plazo.
Los edulcorantes artificiales no calóricos, utilizados ampliamente en productos “light” y “sin azúcar”, han sido durante años una alternativa al consumo de azúcar; sin embargo, recientes investigaciones abren el debate sobre sus efectos en la salud, particularmente en etapas tempranas de la vida.
Entre los más comunes se encuentran la sucralosa, el aspartame y la sacarina, compuestos que ofrecen un alto poder endulzante sin aportar calorías ni elevar los niveles de glucosa en sangre, lo que ha impulsado su uso en bebidas y alimentos procesados, especialmente en un país como México, donde el consumo de refrescos es elevado.
En este contexto, la investigadora Sonia León Cabrera, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, encabeza un estudio enfocado en los efectos de la sucralosa durante la etapa perinatal, es decir, desde las últimas semanas del embarazo hasta los primeros días de vida del recién nacido.
La investigación se sustenta en evidencia previa. Un estudio realizado en el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” encontró que bebés de madres que consumieron sucralosa durante el embarazo y la lactancia presentaron niveles más altos de citocinas proinflamatorias, lo que sugiere una alteración en su respuesta inmunológica. Además, se detectaron cambios en la microbiota del calostro, un elemento clave para el desarrollo digestivo e inmunológico del recién nacido.
A partir de estos hallazgos, el equipo de investigación planteó analizar si el consumo de sucralosa en estas etapas críticas podría generar modificaciones en el intestino y en la respuesta inflamatoria de los bebés, aumentando su susceptibilidad a enfermedades como el cáncer de colon en la edad adulta.
El contexto epidemiológico refuerza la preocupación. A nivel mundial, el cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer con mayor incidencia y el segundo en mortalidad. En México, datos del INEGI de 2025 indican que este tipo de cáncer ha aumentado significativamente en hombres de entre 30 y 59 años, grupo en el que anteriormente no era tan frecuente.
Para profundizar en el análisis, los investigadores realizaron experimentos en modelos animales. Los resultados mostraron que las crías de madres que consumieron sucralosa durante el embarazo o la lactancia presentaron mayor peso corporal, alteraciones metabólicas y perfiles inflamatorios anormales en el intestino, factores asociados con mayor riesgo de enfermedades crónicas.
En un segundo experimento, al inducir cáncer de colon en estos modelos, se observó que las crías expuestas a la sucralosa desarrollaron un mayor número de tumores en comparación con aquellas no expuestas, lo que sugiere una disminución en la capacidad del sistema inmunológico para controlar el crecimiento tumoral.
Si bien organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos establecen límites de consumo considerados seguros —hasta 5 miligramos por kilogramo de peso corporal al día—, la investigadora advierte que estos parámetros se basan en estudios realizados hace más de dos décadas, por lo que podrían no reflejar completamente los efectos a largo plazo.
Ante estos hallazgos, el equipo científico plantea la necesidad de revisar las recomendaciones actuales sobre el consumo de edulcorantes no calóricos, especialmente durante el embarazo y la lactancia, etapas fundamentales en el desarrollo humano.
Actualmente, algunos productos incluyen advertencias sobre su consumo en menores de edad; sin embargo, especialistas consideran que también debería informarse con mayor claridad sobre los posibles riesgos en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.
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