Seattle impuso su fortaleza defensiva para frenar a Nueva Inglaterra y, apoyado en Kenneth Walker III y la conducción de Sam Darnold, levant...
Seattle impuso su fortaleza defensiva para frenar a Nueva Inglaterra y, apoyado en Kenneth Walker III y la conducción de Sam Darnold, levantó su segundo título de la franquicia, 12 años después de su primera coronación.
Los Seattle Seahawks y su defensiva imponente volvieron a ser sinónimo de éxito. Como hace 12 años, esa barrera dominó en el Super Bowl LX para coronarse por segunda vez en la historia de la franquicia, tras imponerse 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium.
La primera mitad transcurrió a ritmo lento para ambas ofensivas. Seattle no dio tregua a Drake Maye y compañía, persiguiéndolo sin descanso y capturándolo seis veces, mientras que Nueva Inglaterra, aunque permitió avances de Sam Darnold, apretó en zona roja para limitar a los Halcones Marinos a goles de campo. El primer cuarto dejó apenas tres puntos para Seattle; en el segundo, Darnold y Kenneth Walker III sostuvieron dos series que ampliaron la ventaja a 9-0 al descanso.
Los Patriots, dirigidos por Mike Vrabel, se fueron a vestidores con menos de 65 yardas totales, frente a las 183 de los Seahawks de Mike Macdonald, manteniendo la tensión con una desventaja de un solo dígito y sin touchdowns para ninguno.
El tercer cuarto repitió el guion: presión defensiva, otro gol de campo para Seattle y dividendos del costado defensivo, incluido un balón suelto de Maye. Ya en el último periodo, Darnold (202 yardas y un pase de anotación) orquestó una serie corta de cinco jugadas y 37 yardas para conectar con su ala cerrada AJ Barner y colocar el 19-0.
Nueva Inglaterra reaccionó tarde con un pase de touchdown de Maye a Mack Hollins, pero la esperanza se apagó con una intercepción de Julian Love que Seattle convirtió en tres puntos (22-7). El golpe final llegó con otra entrega de balón de Maye, devuelta por Uchenna Nwoso para el 29-7. Los Patriots sumaron una anotación más, insuficiente para cambiar el destino.
Con la defensiva del “Dark Side” como heredera de la “Legión del Boom”, Seattle exorcizó el recuerdo de la intercepción de Malcolm Butler en el Super Bowl XLIX y volvió a lo más alto de la NFL.
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