La diputada federal planteó modificaciones a la Ley General de Cultura Física y Deporte y a la Ley General de Educación para reconocer estas...
La diputada federal planteó modificaciones a la Ley General de Cultura Física y Deporte y a la Ley General de Educación para reconocer estas prácticas como patrimonio cultural inmaterial y fortalecer su preservación.
Ciudad de México.– La diputada federal Graciela Domínguez Nava presentó ante la Cámara de Diputados una iniciativa para reformar la Ley General de Cultura Física y Deporte y la Ley General de Educación, con el objetivo de reconocer, preservar, fomentar y promover los juegos y deportes autóctonos como parte del patrimonio cultural inmaterial de la nación.
Desde la tribuna, la legisladora por el distrito 01 señaló que la propuesta busca que estas prácticas sean consideradas una expresión legítima del derecho al deporte con identidad cultural, al destacar que legislar en favor de los juegos tradicionales es también legislar en favor de la diversidad y la pluriculturalidad del país.
Subrayó que los juegos autóctonos fortalecen el tejido social, promueven valores comunitarios, impulsan la inclusión intergeneracional y contribuyen a preservar lenguas y tradiciones originarias. Añadió que su promoción puede representar además un impulso al desarrollo económico regional, al turismo cultural y a la economía comunitaria.
Durante su intervención, hizo referencia a prácticas como el Ulama —heredero del ancestral juego de pelota mesoamericano—, la Pelota Purépecha de fuego, el Juego de Pelota Mixteca y otras expresiones tradicionales de pueblos rarámuri, mayas, zapotecos y yaquis.
La diputada destacó que, aunque el deporte es un derecho, estas disciplinas no han sido plenamente visibilizadas ni protegidas en la legislación secundaria, por lo que consideró necesario saldar esa deuda histórica con los pueblos originarios.
Asimismo, recordó que la UNESCO ha reconocido la relevancia del patrimonio cultural inmaterial como elemento clave para la diversidad cultural y la cohesión social, por lo que México debe fortalecer la protección de sus prácticas ancestrales.
Domínguez Nava resaltó que en Sinaloa el Ulama representa una herencia viva que ha perdurado a lo largo de generaciones y forma parte de la identidad cultural del estado.
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