La apertura del puente público Gordie Howe podría absorber hasta 70 % del tráfico del puente Ambassador, un negocio privado millonario; el...
Windsor, Canadá.– La próxima apertura del Puente Gordie Howe, que conectará Windsor con Detroit, amenaza con reducir entre 60 y 70 % el tráfico del Puente Ambassador, actualmente el único cruce operativo entre ambas ciudades y propiedad de la familia del multimillonario Matthew Moroun.
El alcalde de Windsor, Drew Dilkens, confirmó que el impacto económico para el Ambassador será “dramático e inmediato” una vez que el Gordie Howe entre en operaciones. En 2024, el Ambassador registró el paso de más de 2.28 millones de camiones y 3.94 millones de automóviles, todos con peaje, con ingresos anuales estimados de hasta 270 millones de dólares para la familia Moroun.
A diferencia del Ambassador —una infraestructura privada inaugurada en 1929—, el Gordie Howe es un proyecto público financiado por el Gobierno canadiense. Tras recuperar los cerca de 4 mil millones de dólares de su construcción mediante peajes, los beneficios se repartirán en partes iguales entre Canadá y el estado de Michigan.
Dilkens sostuvo que, desde el inicio, los propietarios del Ambassador han intentado obstaculizar el nuevo puente para proteger sus intereses económicos. La controversia escaló luego de que el expresidente Donald Trump amenazara con bloquear la apertura del Gordie Howe y exigiera a Canadá condiciones que el alcalde calificó de inviables, además de señalar afirmaciones que consideró inexactas sobre la construcción y el empleo en la obra.
El edil subrayó que el Gordie Howe será el cruce fronterizo “más avanzado tecnológicamente y con menos retrasos” entre ambos países, al ofrecer una conexión directa de autopista a autopista y una sola parada en aduana, a diferencia del acceso urbano con múltiples semáforos hacia el Ambassador.
Para Windsor —una ciudad particularmente afectada por tensiones comerciales— la apertura del nuevo puente es estratégica. La idea del proyecto surgió tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando ambos países coincidieron en la necesidad de contar con redundancias en uno de los corredores comerciales más importantes del mundo.
“El puente ya está construido. Estoy seguro de que se abrirá”, afirmó Dilkens, aunque reconoció que el contexto político añade incertidumbre.
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