El corredor de Seattle se convirtió en el primer running back en casi tres décadas en ganar el premio al Jugador Más Valioso del Super Bowl,...
El corredor de Seattle se convirtió en el primer running back en casi tres décadas en ganar el premio al Jugador Más Valioso del Super Bowl, tras liderar la ofensiva en el triunfo 29-13 sobre New England.
El corredor de los Seattle Seahawks, Kenneth Walker III, escribió su nombre con letras doradas al ser elegido Jugador Más Valioso (MVP) del Super Bowl LX. Con ello, se convirtió en el primer corredor en obtener este reconocimiento en casi 30 años, tras una actuación determinante en la victoria 29-13 ante los New England Patriots.
Si bien la defensiva de Seattle fue clave para inclinar la balanza, la falta de una figura ofensiva clara en ambos equipos terminó por abrirle la puerta al running back, quien comandó los avances que permitieron a los Seahawks capitalizar en el marcador. Walker fue el motor constante que mantuvo a su equipo en control del partido.
El premio al MVP del Super Bowl se define mediante un sistema de votación mixta. Un panel de 16 periodistas y comentaristas especializados en futbol americano concentra la mayoría de los votos, mientras que desde el Super Bowl XXXV (2001) los aficionados también participan de manera electrónica. Desde 1967, año del primer Super Bowl, 50 jugadores distintos han recibido este galardón, y solo seis han logrado ganarlo más de una vez, reflejo de la dificultad de brillar en el escenario más grande de la NFL.
Walker se hizo acreedor al reconocimiento por su impacto a lo largo de los playoffs y, especialmente, en el juego grande. En el Super Bowl LX acumuló 135 yardas terrestres en 27 acarreos, cifra que pudo ser mayor de no mediar un castigo que anuló una jugada larga. A esas yardas sumó 26 por la vía aérea, para un total de 161 yardas, convirtiéndose en el corredor con más yardas totales en un Super Bowl desde Matt Snell en 1969.
Con esa actuación, Walker también se transformó en el primer corredor en ganar el MVP del Super Bowl desde que Terrell Davis lo lograra con los Denver Broncos en el Super Bowl XXXII, cerrando una sequía histórica para su posición y consolidando su papel como pieza clave en el camino de Seattle hacia el Trofeo Lombardi.
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