Científicos del LIIGH-UNAM analizan el componente genético del melanoma acral, que representa cerca del 50 % de los casos en el país, para...
Científicos del LIIGH-UNAM analizan el componente genético del melanoma acral, que representa cerca del 50 % de los casos en el país, para desarrollar tratamientos más efectivos y personalizados.
Ciudad de México.– Investigadores del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México, encabezan un estudio para comprender mejor el desarrollo del melanoma acral, un tipo de cáncer de piel que aparece en palmas de las manos, plantas de los pies y debajo de las uñas, y que representa aproximadamente la mitad de los diagnósticos de melanoma en México.
El proyecto, iniciado hace una década, busca esclarecer las causas de este padecimiento, poco estudiado a nivel internacional debido a su baja incidencia en Europa y Estados Unidos. “Desconocemos sus causas y por ello este padecimiento no cuenta con tratamientos específicos”, explicó Patricia Basurto Lozada, doctorante en Ciencias Biológicas e integrante del equipo de investigación.
A diferencia de otros melanomas asociados a la radiación ultravioleta, el acral tiene características particulares y suele detectarse en etapas avanzadas, lo que complica su pronóstico. En México se registran entre 3 mil y 3 mil 500 nuevos casos de melanoma cada año, y cerca de la mitad corresponden a este subtipo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología.
El estudio, publicado en la revista Nature, se realizó en colaboración con el INCan, el Instituto Nacional de Medicina Genómica, el Instituto Nacional de Cáncer de Brasil, el Wellcome Sanger Institute del Reino Unido y universidades de Estados Unidos y Reino Unido. Se analizaron muestras tumorales de 92 pacientes mexicanos mediante secuenciación genómica.
Los resultados muestran que las mutaciones genéticas asociadas al desarrollo del tumor varían según la ascendencia de la persona. La coordinadora del LIIGH, Carla Daniela Robles Espinosa, señaló que pacientes con mayor ascendencia europea presentan con más frecuencia mutaciones en el gen BRAF, para el cual existen terapias dirigidas, mientras que en personas con mayor componente amerindio se observan mutaciones en genes como KIT, cuyos tratamientos aún están en investigación.
Además, el análisis sugiere que el tumor puede originarse en distintos tipos de células pigmentarias, lo que podría influir en la respuesta a los medicamentos.
Los investigadores destacaron que este conocimiento permitirá diseñar terapias más adaptadas a la población mexicana y mejorar la atención médica, además de impulsar ciencia enfocada en las necesidades sanitarias del país.
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