Una nave robótica comercial intentará acoplarse al observatorio de la NASA para elevar su órbita y prolongar su vida útil, en una operación ...
Una nave robótica comercial intentará acoplarse al observatorio de la NASA para elevar su órbita y prolongar su vida útil, en una operación inédita en la exploración espacial.
Washington, D.C.- La NASA puso en marcha una misión sin precedentes para rescatar al telescopio espacial Swift, cuyo deterioro orbital lo mantiene en riesgo de reingresar de forma incontrolada a la atmósfera terrestre a finales de este año.
La operación comenzó con el lanzamiento de Link, una nave robótica desarrollada por la empresa Katalyst Space, desde el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall, en el océano Pacífico Sur.
De acuerdo con la agencia espacial estadounidense, la misión busca que la nave alcance al telescopio, se acople de forma autónoma y eleve su órbita para evitar que continúe perdiendo altitud y termine destruyéndose durante su reingreso a la Tierra.
El lanzamiento se realizó mediante un cohete Pegasus XL, de Northrop Grumman, liberado desde el avión Stargazer a una altitud aproximada de 12 mil 192 metros.
La NASA destacó que se trata de la primera ocasión en que una nave robótica comercial intentará acoplarse a un satélite gubernamental que no fue diseñado para recibir mantenimiento en el espacio, lo que representa un importante avance en las capacidades de servicio orbital.
Como primer paso, los ingenieros de Katalyst Space deberán confirmar que Link desplegó correctamente sus paneles solares y que todos sus sistemas funcionan de manera adecuada antes de iniciar las maniobras de aproximación al telescopio.
El observatorio Swift, lanzado en 2004 con una inversión cercana a los 500 millones de dólares, ha sido una herramienta clave para el estudio de los estallidos de rayos gamma y otros fenómenos astronómicos transitorios.
Sin embargo, al carecer de un sistema de propulsión propio, su órbita ha descendido gradualmente debido al arrastre atmosférico, pasando de aproximadamente 600 kilómetros de altura a cerca de 400 kilómetros, situación que amenaza con poner fin a más de dos décadas de investigaciones científicas.
La NASA contrató a Katalyst Space en septiembre pasado para desarrollar, construir y lanzar la misión en menos de un año, con el propósito de extender la vida útil del observatorio y mantener activo uno de los instrumentos científicos más importantes para el estudio del universo de alta energía.
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