El bajo costo impulsa su crecimiento hasta alcanzar el 26% del mercado automotriz, aunque persisten dudas sobre refacciones, aranceles y el ...
El bajo costo impulsa su crecimiento hasta alcanzar el 26% del mercado automotriz, aunque persisten dudas sobre refacciones, aranceles y el impacto del T-MEC.
Culiacán, Sinaloa.– El precio se ha convertido en el principal gancho para miles de compradores mexicanos que optan por vehículos de origen chino, una tendencia que ha crecido de forma acelerada en los últimos años y que hoy representa cerca del 26 por ciento del mercado automotriz nacional.
Alejandro Trujillo, comprador reciente de una camioneta china, explicó que su decisión estuvo motivada principalmente por el costo. Señaló que, en comparación con marcas tradicionales, el precio es hasta 30 por ciento menor, sin que ello implique una pérdida significativa en equipamiento o tecnología, al destacar que su vehículo cuenta incluso con motor turbo y un precio cercano a los 500 mil pesos. No obstante, reconoció que uno de los principales inconvenientes es el tiempo de espera en caso de reparaciones, ya que las refacciones pueden tardar entre dos y tres meses.
El auge de estas marcas se refleja en el comportamiento del mercado automotriz durante 2025, año en el que se vendieron más de 1.52 millones de vehículos en México, lo que representó un crecimiento de 1.3 por ciento respecto al año anterior. Parte de este avance se atribuye a la diversificación de marcas, donde fabricantes chinos como Geely, Changan y GWM han logrado posicionarse como alternativas accesibles frente a firmas estadounidenses y europeas.
De acuerdo con datos del Inegi, los autos chinos superaron las 306 mil unidades vendidas en 2025, una cifra que contrasta con las apenas mil unidades comercializadas en 2016. Este crecimiento ha sido impulsado por estrategias agresivas de precios, mayor oferta tecnológica y la incorporación de modelos híbridos y eléctricos, que resultan atractivos para un segmento cada vez más amplio de consumidores.
Sin embargo, especialistas advierten que el crecimiento no está exento de riesgos. Algunas marcas no reportan de manera completa sus ventas, lo que genera un posible subregistro en las cifras oficiales. Además, persisten desafíos relacionados con la disponibilidad de refacciones, la red de servicio posventa y la percepción de durabilidad a largo plazo.
El entorno internacional también representa un factor de incertidumbre. Las presiones comerciales derivadas de aranceles impuestos por Estados Unidos, así como la revisión del T-MEC, podrían impactar la competitividad de los vehículos chinos en el mercado mexicano. La consultora J.D. Power ha advertido que posibles cambios en las políticas comerciales afectarían la rentabilidad de las armadoras y las condiciones de exportación.
En cuanto a las proyecciones para 2026, el panorama se mantiene cauteloso. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores prevé que las ventas generales se mantengan en niveles similares a los de 2025, con un crecimiento marginal de hasta 0.2 por ciento, aunque al considerar marcas que no reportan ventas, el incremento podría alcanzar el 2 por ciento. A su vez, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz ha señalado que la revisión de la regla de origen del T-MEC y posibles ajustes arancelarios serán determinantes para el futuro del sector.
Pese a estos retos, el mercado automotriz mexicano continúa apostando por la adopción de nuevas tecnologías, especialmente los vehículos eléctricos. Expertos coinciden en que el éxito de esta transición dependerá de la estabilidad en las políticas comerciales y de la capacidad de las marcas, incluidas las chinas, para adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente.
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