El exprocurador sostuvo que existe evidencia pericial, técnica y testimonial suficiente para confirmar que Aburto fue el único autor materia...
El abogado postulante Iñaki Blanco rechazó de manera contundente la versión del “segundo tirador” en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. En entrevista con Joaquín López-Dóriga para Radio Fórmula, el exprocurador de Guerrero sostuvo que Mario Aburto Martínez fue el único autor material del crimen.
Blanco afirmó que el video que documenta el momento del atentado, así como numerosos testimonios y dictámenes periciales, coinciden en que Aburto realizó dos disparos: el primero dirigido a la cabeza del entonces candidato presidencial del PRI, y un segundo tiro ocurrido dos minutos y 14 segundos después, durante un forcejeo con el policía ministerial Vicente Mayoral, quien terminó sometiéndolo.
“Algo que no está sujeto a discusión (…) es que quien realizó los dos disparos fue Mario Aburto Martínez”, señaló.“Estoy convencido de que solo hubo un disparador. Esto tiene soporte técnico, pericial y científico”.
El abogado también descartó que Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto CISEN recientemente detenido, haya participado en el atentado. Explicó que las grabaciones muestran que nunca estuvo cerca de Colosio en el momento de los disparos, a diferencia de Aburto.
Perfil psicológico de Aburto: “buscaba fama y notoriedad”
Blanco reveló que un análisis criminológico elaborado por un equipo multidisciplinario concluyó que Mario Aburto es suspicaz, paranoide, fantasioso, narcisista, mitómano y altamente agresivo.
Según este estudio, cometió el asesinato con la intención de ganar fama y resolver, desde su propia visión, conflictos psicológicos internos.
“Aburto se asume como un héroe mediador llamado a poner fin a conflictos históricos”, indicó Blanco, aludiendo al contexto de agitación social de 1994, marcado por el levantamiento armado en Chiapas y otros hechos violentos.
Con estas declaraciones, el abogado reiteró su postura de que no existe evidencia que sustente la teoría del segundo tirador, y que el caso debe entenderse bajo las conclusiones técnicas que ya han sido documentadas a lo largo de tres décadas.
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