Consulta Notarial Miguel Ángel Amador Rodríguez Notario Público 272 en Sinaloa En tiempos donde la inteligencia artificial (IA), tiene la c...
Consulta Notarial
Miguel Ángel Amador Rodríguez
Notario Público 272 en Sinaloa
En tiempos donde la inteligencia artificial (IA), tiene la capacidad para realizar tareas que requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento, la generación de contratos y la resolución de problemas, donde una firma digital puede falsificarse en segundos y donde los fraudes inmobiliarios crecen sin freno, el papel del notario se vuelve más crucial que nunca.
Aunque muchas personas ven al
notario solo como alguien que “firma escrituras”, la función notarial va mucho
más allá: es un garante de legalidad, un filtro contra prácticas abusivas y la
primera línea de defensa de los ciudadanos frente a engaños cada vez más
sofisticados, brinda seguridad y certeza jurídica.
Durante los últimos diez años,
los estados han reportado un incremento constante de fraudes relacionados con
compraventas apócrifas, poderes falsos y suplantación de identidades, hasta en
un 110%. La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) reportó
más de 3,800 intentos de fraude en 2024, lo que representa un aumento
significativo respecto a años anteriores.
En la mayoría de estos casos, el
fraude se consuma antes de llegar a la notaría. Cuando el delincuente logra
evitar el escrutinio del notario, la víctima queda desprotegida y comienza un
largo camino judicial para recuperar lo perdido.
El notario, en cambio, está
obligado por ley a verificar identidades, revisar antecedentes de propiedad,
advertir riesgos y negarse a autorizar actos que tengan señales de ilegalidad.
Es, en términos prácticos, un auditor de legalidad preventivo.
Hoy, con la digitalización
creciente y plataformas que prometen “hacer trámites legales desde tu celular”,
muchos ciudadanos creen que formalizar contratos por su cuenta es más rápido y
más barato. Sin embargo, un documento sin fe pública puede servir como prueba,
pero no brinda certeza, no protege tu patrimonio y no impide que un juez
cuestione su validez.
La firma del notario no es un
trámite burocrático: es un blindaje legal.
Un acto notarial bien hecho
previene conflictos, evita juicios y brinda seguridad jurídica.
Mientras la tecnología avanza y
los riesgos legales se multiplican, la sociedad necesita recordar algo
esencial: en un mundo de información incierta, la fe pública sigue siendo un
ancla de confianza. El notario no es un obstáculo: es un protector silencioso
que evita que los problemas lleguen a los tribunales.
"A notaría abierta, juzgado cerrado"
Nos leemos el próximo miércoles con más de la Consulta
Notarial.
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