Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es pensar", José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.
RESCATE UNIVERSITARIO
La Universidad
Autónoma de Sinaloa ha cerrado un capítulo de incertidumbre y carga histórica.
Con el pago
final de más de 2 mil 900 millones de pesos al Servicio de Administración
Tributaria (SAT), correspondiente al Impuesto Sobre la Renta retenido entre
2015 y 2019, la Casa Rosalina logra liberarse de una deuda que durante años
simbolizó la falta de orden financiero y el distanciamiento con las autoridades
estatales y federales.
El gobernador
Rubén Rocha Moya, durante su conferencia Semanera, dio a conocer que su
administración concluyó los 35 pagos mensuales de más de 87 millones 800 mil pesos que
permitieron liquidar el adeudo, gracias a un acuerdo que incluyó compromisos de
regularización y transparencia por parte de la propia universidad.
El mandatario
fue claro al señalar que el objetivo no era únicamente pagar, sino corregir los
procesos internos que habían generado el problema: “ustedes empiecen a timbrar
su nómina”, explicó, aludiendo al compromiso de la institución de cumplir con
el SAT de manera formal y constante.
El respaldo del
Estado hacia la UAS no se limitó a lo financiero.
Rocha Moya
también intervino ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para
evitar la suspensión del servicio médico a los universitarios, logrando un
convenio con el director general Zoé Robledo, que otorgó al plantel mayor
holgura en sus pagos y garantizó la continuidad de la atención a los
trabajadores y sus familias.
Más allá de las
cifras, este acto tiene un profundo significado político y moral. Representa
una reconciliación entre el gobierno y una universidad que es mucho más que un
ente administrativo: es un símbolo de identidad, movilidad social y pensamiento
crítico en Sinaloa.
Rocha Moya ha
sabido tender puentes donde antes había muros, y su apuesta ha sido por el
diálogo, la cooperación y la responsabilidad compartida.
Sin embargo,
saldar una deuda económica no resuelve de inmediato la deuda ética ni la
confianza social. La UAS enfrenta ahora un reto igual de importante: recuperar
credibilidad y fortalecer su transparencia interna.
El gobernador ha
propuesto establecer una mesa de diálogo con la Secretaría de Educación Pública
(SEP) para revisar temas estructurales como los tiempos completos, la nómina de
asignatura y los pasivos laborales, siempre con una premisa central: proteger
los derechos de los trabajadores activos y jubilados, pero también asegurar la
sostenibilidad futura de la institución.
Rocha Moya lo
resumió con sencillez: “Yo pongo un pedacito y tú pones otro”. Esa frase, más
allá de lo coloquial, sintetiza una filosofía de gobierno basada en la
corresponsabilidad.
La educación
pública —como toda obra humana— necesita alianzas, compromiso y voluntad.
La UAS, liberada
de un lastre que por años condicionó su autonomía financiera, tiene ahora la
oportunidad de reinventarse.
Puede volver a
concentrarse en su verdadero propósito: formar generaciones críticas,
solidarias y capaces de transformar su entorno
. Y el Estado,
por su parte, reafirma con hechos que la educación no se rescata con discursos,
sino con decisiones que construyen futuro.
FACTOR DE CAMBIO
En estos tiempos
difíciles que vive la capital del estado, la Feria Internacional del Libro
Culiacán 2025 emerge como una bocanada de aire fresco, un factor de cambio, y un
parteaguas en la vida de la capital sinaloense.
No solo por los
miles de visitantes que han colmado sus pasillos, sino porque demuestra que la
cultura sigue siendo un punto de encuentro social, educativo y humano, que representa
el punto de partida para una nueva visión de Culiacán y Sinaloa.
El alcalde Juan
de Dios Gámez Mendívil, quien llevó meses en gestiones, convenios y acuerdos,
logró concretar esta mega feria, y al ver el éxito de esto, resumió con una
frase que va más allá de la estadística: “ver a los jóvenes recorrer los
pasillos y detenerse frente a los libros nos confirma que esta Feria cumple con
su razón de ser”.
Y es cierto. En
una sola jornada se registró la asistencia de más de 16 mil 500 personas, cifra
que refleja no solo el éxito de convocatoria, sino la capacidad de Culiacán
para reconectarse con el valor del conocimiento compartido.
El mérito de la
FIL Culiacán 2025 radica en su visión incluyente. No se trata únicamente de un
evento para lectores habituales o círculos académicos; es una fiesta ciudadana
donde niñas, niños, jóvenes y maestros se convierten en protagonistas.
La participación
de más de 50 escuelas de distintos niveles y comunidades rurales habla de una
política cultural que busca cerrar brechas, llevar la lectura más allá del
centro urbano y sembrar curiosidad en quienes tal vez nunca habían asistido a
una feria de este tipo.
La apuesta del
gobierno municipal ha sido clara: hacer de la cultura un espacio público vivo,
donde converjan el arte, la literatura, la educación y la convivencia familiar.
Este enfoque,
que ha contado con el apoyo de universidades, medios de comunicación y
organizaciones educativas, proyecta una imagen distinta de la capital
sinaloense: una ciudad que también puede celebrar sus ideas, su talento y su
diversidad.
Más allá de los
números y del éxito logístico, la FILCuliacán deja una lección profunda: cuando
las instituciones apuestan por la cultura, la ciudadanía responde con
entusiasmo y sentido de pertenencia.
En ese cruce
entre gobierno y sociedad surge lo más valioso: la posibilidad de construir una
comunidad unida por la palabra, la música y el pensamiento.
Que el cierre de
esta edición tenga como broche el concierto de Francisco Céspedes no es
casualidad. La música, como los libros, une sensibilidades. Y eso es justamente
lo que esta Feria ha logrado: unir.
En estos tiempos
en Sinaloa, la FIL Culiacán 2025 recuerda que el verdadero progreso no solo se
mide en obras públicas, sino también en los espacios donde una ciudad se
reconoce a sí misma en la cultura y en la esperanza compartida.
Un acierto del alcalde
Juan de Dios Gámez.
JUSTICIA SOCIAL
En medio del
contexto nacional de reconocimiento y reivindicación de los pueblos
originarios, el anuncio de la diputada María Teresa Guerra Ochoa, presidenta de
la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, marca un momento
trascendental para Sinaloa.
Antes del 10 de
diciembre —fecha simbólica por coincidir con el Día Internacional de los
Derechos Humanos—, el Congreso estatal prevé aprobar una reforma constitucional
que garantizará el respeto pleno a los derechos de las comunidades indígenas,
alineando el marco local con el compromiso federal en materia de inclusión y
justicia social.
Más allá del
aspecto legislativo, la relevancia de esta reforma radica en su valor moral e
histórico.
Por primera vez,
el Estado de Sinaloa asumirá de manera formal que la diversidad cultural no es
un adorno de discurso, sino un pilar de su identidad colectiva, y esto es un
paso importante en la justicia social.
El
reconocimiento constitucional de los pueblos originarios no solo los
visibiliza, sino que los coloca en el centro de la agenda pública, donde deben
estar desde siempre: como sujetos de derechos y no como beneficiarios
asistenciales.
La postura de
Guerra Ochoa —quien ha destacado por su trabajo en temas de igualdad y derechos
humanos— apunta hacia un cambio de paradigma legislativo: pasar de la política
del reconocimiento simbólico a la política de la garantía efectiva.
Cuando la
diputada señala que “no podemos dejar que cierre este año sin honrar ese
compromiso”, no habla solo de una fecha límite, sino de una deuda moral
histórica con los pueblos indígenas de Sinaloa, muchos de los cuales continúan
enfrentando desigualdades estructurales, discriminación y exclusión en el
acceso a la justicia, la educación y los servicios básicos.
La legisladora
también anunció que, en el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, se presentarán nuevas
iniciativas enfocadas en erradicar la violencia en comunidades indígenas y
migrantes.
Este enfoque
transversal, que une los derechos de las mujeres con los derechos culturales y
comunitarios, es una muestra de madurez legislativa y coherencia social.
Reconoce que la violencia y la desigualdad no se pueden combatir desde
compartimentos aislados, sino con políticas integrales que ataquen las causas y
no solo los efectos.
El Congreso de
Sinaloa tiene, en este proceso, la oportunidad de consolidar un acto de
justicia social que trascienda los discursos.
Convertir en
garantía constitucional la protección a los pueblos originarios significa
reconocer que Sinaloa no puede aspirar a un desarrollo pleno si deja fuera a
quienes sostienen buena parte de su historia, su lengua y su identidad
cultural.
Este anuncio
devuelve sentido a la palabra compromiso. La inclusión indígena no es solo un
deber legal, es una expresión de respeto a la raíz más profunda del estado y
una promesa de futuro: un Sinaloa más justo, plural y consciente de su
diversidad.
La presentación
del libro “La Decisión”, del periodista Héctor Ponce Tizoc, en el marco de la
FIL Culiacán 2025, representa un motivo de reconocimiento y orgullo para el
periodismo sinaloense.
Su obra, que
revisita el proceso electoral de 2021 con mirada crítica y narrativa cercana,
reafirma el valor de la crónica como ejercicio de memoria y análisis público.
La presencia del
gobernador Rubén Rocha Moya y del académico Sergio Mario Arredondo Salas en
este acto simboliza el diálogo entre política, academia y periodismo: tres
pilares indispensables para entender nuestra vida democrática.
Desde este
espacio, felicitamos a nuestro amigo Héctor Ponce Tizoc por transformar su
experiencia profesional en una aportación al pensamiento contemporáneo de
Sinaloa. “La Decisión” no solo reconstruye un episodio político, sino que
invita a reflexionar sobre cómo se escribe la historia reciente desde la voz de
quienes la cuentan.
Un acierto que
enriquece la Feria, dignifica al periodismo y celebra la palabra como puente
entre la memoria y la ciudadanía.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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