El cierre gubernamental más largo en la historia de Estados Unidos mantiene sin sueldo a cientos de miles de empleados federales, mientras D...
Washington, D.C.– El cierre de Gobierno en Estados Unidos alcanzó los 36 días, convirtiéndose en el más prolongado de la historia moderna del país. La parálisis ha afectado a millones de ciudadanos con recortes en programas sociales, retrasos aéreos y trabajadores federales sin salario, mientras la Casa Blanca y el Congreso permanecen en un estancamiento político sin precedentes.
El presidente Donald Trump se niega a negociar con los demócratas sobre sus exigencias presupuestarias hasta que acepten sus condiciones para la reapertura, principalmente relacionadas con la eliminación del filibusterismo en el Senado, una regla que exige 60 votos para aprobar legislación. Trump argumentó que esta barrera impide avanzar en las prioridades republicanas y urgió a sus correligionarios a “hacer lo necesario para reabrir el gobierno”.
“Debemos reabrir el gobierno pronto”, dijo el mandatario durante un desayuno con senadores republicanos.
Trump propuso reasignar los mecanismos legislativos para aprobar el Presupuesto de Egresos Federal, que ha sido bloqueado repetidamente por la oposición demócrata. Pese a la presión, los senadores republicanos se han mostrado reacios a eliminar el filibusterismo, conscientes del impacto que podría tener en futuras administraciones.
Un país en pausa
La crisis ha dejado más de 700 mil empleados federales sin pago, afectando áreas clave como la Administración Federal de Aviación (FAA), que anunció una reducción del 10% del tráfico aéreo en 40 aeropuertos de alto volumen a partir del viernes, debido a la escasez de controladores aéreos.
“No podemos esperar a que surja una crisis”, declaró Bryan Bedford, administrador de la FAA, al confirmar que la agencia implementará medidas preventivas para mantener la seguridad.
Programas esenciales como SNAP (ayuda alimentaria) y subsidios médicos también enfrentan interrupciones, lo que ha generado alarma entre millones de familias de bajos ingresos. Los tribunales federales, parques nacionales y centros de investigación operan con personal mínimo o completamente cerrados.
Protestas y desgaste político
En Washington, miles de manifestantes salieron a las calles bajo el lema “Que se largue Trump”, exigiendo la reapertura inmediata del Gobierno y la dimisión del presidente. Las protestas, convocadas por el grupo Refuse Fascism, coincidieron con el aniversario del segundo mandato de Trump y con la derrota republicana en varias elecciones locales.
“Está haciendo sufrir intencionadamente a la gente”, denunció Sarah Glover, una empleada federal sin salario desde octubre.
El cierre actual supera el récord previo de 35 días, también bajo la administración Trump, en 2019, cuando el presidente exigía fondos para construir el muro fronterizo con México.
Perspectivas inciertas
Aunque algunos senadores moderados intentan mediar para poner fin al bloqueo, las negociaciones permanecen en punto muerto. Trump, mientras tanto, mantiene una agenda pública activa y ha restado importancia a los efectos del cierre, que analistas estiman podría costar miles de millones de dólares en pérdidas económicas.
Sin señales de un acuerdo inmediato, el país se encamina hacia una prolongación de la crisis institucional más extensa en décadas, mientras crece la presión social y política por una reapertura que devuelva estabilidad al Gobierno y alivio a millones de estadounidenses.
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