Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo qu...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“No he logrado
nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo
que no hay que minusvalorar el poder de la oración”, Kofi Annan (1938-2018) Exsecretario
General de las Naciones Unidas.
ENFOQUES
La denuncia
presentada por el Partido Acción Nacional (PAN) ante el Instituto Electoral del
Estado de Sinaloa (IEES) contra la senadora Imelda Castro Castro se inserta en
un ambiente político que, aunque aún distante del calendario electoral formal,
ya muestra signos claros de competencia anticipada.
En este
escenario, la postura del presidente de la Mesa Directiva del Congreso del
Estado, Rodolfo Valenzuela Sánchez, ofrece una lectura que apunta directamente
a la confrontación partidista como origen del conflicto.
Valenzuela
Sánchez reconoció que el IEES es la autoridad competente para revisar si
existen actos anticipados de campaña, promoción personalizada o uso indebido de
recursos públicos.
Sin embargo, fue
firme al considerar que la acusación del PAN podría responder más a una
estrategia de desgaste político que a una irregularidad comprobada.
Desde su
perspectiva, las actividades de la senadora forman parte del trabajo natural
que realizan los representantes populares: caminar territorio, reunirse con
ciudadanos y mantenerse presentes en sus distritos.
El diputado del
PVEM subrayó que este tipo de acercamiento es inherente a la función
legislativa y no constituye, por sí solo, una señal de proselitismo adelantado.
En el caso de
las bardas denunciadas, insistió en que una acusación no basta para
responsabilizar directamente a Imelda Castro, y que el señalamiento parece más
bien un intento de colocar desde ahora sospechas sobre una figura política con
presencia pública.
Para Valenzuela,
el contexto explica mucho. Con los comicios de 2027 aproximándose, es natural
—e incluso previsible— que los partidos busquen posicionarse mediante
señalamientos, denuncias y cuestionamientos mediáticos.
Esta dinámica,
dijo, forma parte del “golpeteo” político que suele intensificarse conforme se
acercan las definiciones electorales. No se trata necesariamente de un debate
jurídico, sino de una lucha por controlar la narrativa y marcar terreno.
Al colocar la
queja en esta lógica, el legislador no descalifica la facultad del PAN de
presentar denuncias, pero sí matiza su motivación.
Sugiere que la
acusación es parte del juego político: una acción que busca desgastar, frenar o
condicionar el avance de una adversaria, antes incluso de que existan
candidaturas formales.
La dirigencia
panista, encabezada por Wendy Barajas Cortés, acompañada por Roxana Rubio
Valdez y Edgardo Burgos Marentes, interpuso la queja el 12 de noviembre.
Y aunque la
denuncia sigue su curso institucional, el debate público ya quedó marcado por
esta confrontación.
Al final, la
postura de Valenzuela Sánchez invita a leer este episodio no solo como un
procedimiento electoral, sino como un reflejo del clima político que comienza a
endurecerse. Y todo indica que, conforme se acerque 2027, el golpeteo apenas
comienza.
CERTEZA
La entrega del
título de propiedad del cuartel militar de Badiraguato a la Secretaría de la
Defensa Nacional (SEDENA) trasciende el acto administrativo que aparenta ser.
Aunque
formalmente se trata de otorgar certeza jurídica sobre un predio, políticamente
representa un mensaje claro en varios frentes: el fortalecimiento de la
relación civil-militar en Sinaloa, la consolidación del modelo federal de
seguridad y el reposicionamiento simbólico de Badiraguato dentro del discurso
gubernamental.
El gobernador
Rubén Rocha Moya eligió un momento y un espacio particularmente significativos.
La entrega
ocurrió tras la reunión de la Mesa de Seguridad, un espacio donde confluyen
diariamente autoridades civiles y militares para evaluar la situación del
estado.
Que el acto se
realizara en las instalaciones del propio cuartel y en presencia del comandante
de la Tercera Región Militar, general Guillermo Briseño Lobera, y del
comandante de la Novena Zona Militar, general Santos Gerardo Soto, refuerza el
mensaje de coordinación plena con las Fuerzas Armadas.
En términos
políticos, Rocha envía una señal doble. Por un lado, reafirma la confianza de
su gobierno en la SEDENA como columna vertebral del esquema de seguridad
impulsado a nivel federal.
Por otro,
fortalece su narrativa de certeza jurídica, al vincular la entrega del título
—uno más de los más de 30 mil documentos entregados durante su administración—
con el discurso social de brindar propiedad, regularidad y seguridad
patrimonial.
Al integrar
estos elementos, el gobernador proyecta la idea de que la seguridad del
territorio y la seguridad de la propiedad civil corren en paralelo.
Badiraguato,
como símbolo, no es menor. Históricamente marcada por estigmas y lecturas
mediáticas simplificadas, su transformación institucional ha sido una prioridad
discursiva del actual gobierno estatal.
Convertir en
propiedad formal de la SEDENA el terreno donde se asienta un cuartel de mando
especial apunta a un mensaje de arraigo y permanencia del Estado en la región.
La certeza
jurídica que ahora tiene el Ejército sobre este espacio no solo ordena la
relación legal con el terreno, sino que comunica voluntad de continuidad en
tareas estratégicas en la zona.
El
acompañamiento del director del INSUS, José Alfonso Iracheta Caroll, refuerza
otro ángulo político: la alineación entre Sinaloa y las instituciones federales
de regularización territorial.
Rocha muestra
que su gobierno no solo coordina seguridad, sino también gestión territorial,
enviando señales de estabilidad administrativa y de trabajo conjunto con la
Federación.
El acto,
presenciado también por la secretaria general de Gobierno, Yeraldine Bonilla
Valverde, y los integrantes de la Mesa de Seguridad, no fue solo un
cumplimiento formal.
Fue un gesto
político calculado que integra tres líneas clave del momento que vive el
estado: fortalecimiento institucional, presencia territorial del Estado y
redefinición del papel de Badiraguato en la estrategia de seguridad.
En un contexto
donde la seguridad sigue siendo el eje más sensible de la agenda pública, Rocha
Moya apuesta por reforzar la narrativa de colaboración con las Fuerzas Armadas,
otorgándoles no solo operación, sino también certidumbre jurídica. Y en política,
la certeza —ya sea de propiedad o de alianza— siempre envía un mensaje.
RECONOCIMIENTO
Durante la
Sesión Ordinaria número 25 del Cabildo, el Ayuntamiento de Mazatlán —bajo la
administración de la presidenta municipal Estrella Palacios Domínguez— aprobó
el cambio de nombre del Campo 1 Toledo Corro a Campo de Futbol Cesáreo Álvarez
González, un acto que refleja el compromiso del gobierno municipal por
reconocer a quienes han contribuido a fortalecer el tejido social a través del
deporte.
La lectura del
dictamen estuvo a cargo de Alina Quintero Morales, coordinadora de la Comisión
de Ecología, Urbanismo y Obras Públicas, quien explicó que esta modificación no
responde a una decisión circunstancial, sino a la trayectoria sólida y la
aportación comunitaria del profesor Cesáreo Álvarez.
Al destacar
valores como disciplina, respeto, perseverancia y trabajo en equipo, el Cabildo
reafirmó que este homenaje se alinea con la visión de gobierno que encabeza
Palacios Domínguez, centrada en impulsar espacios públicos que fomenten
identidad y cohesión social.
El acto,
acompañado por un video conmemorativo y la presencia de la esposa del
homenajeado, María Victoria Magaña, y su hijo Gerardo, permitió dar un toque
humano al reconocimiento. La administración de Estrella Palacios mostró
sensibilidad al incluir a la familia del profesor, reforzando la idea de que la
memoria colectiva también se construye desde los afectos y los testimonios
personales.
La vida de
Cesáreo Álvarez respalda plenamente este homenaje. Desde que llegó a Mazatlán
en 1966, se convirtió en una figura central del futbol local: jugador,
entrenador, formador y organizador.
Equipos
emblemáticos como Ferrocarrilera Morales, Muralla Rojo y Náutica contaron con
su liderazgo, y de sus enseñanzas emergieron futbolistas que trascendieron
fronteras, como Francisco “Maza” Rodríguez. Su capacidad para reunir hasta 183
equipos en la Copa Noroeste de Futbol demuestra la magnitud de su influencia y
su compromiso con el crecimiento deportivo del puerto.
Decisiones como
esta, tomadas con seriedad y orientación comunitaria, fortalecen la identidad
mazatleca y proyectan una administración que reconoce el valor de quienes han
construido historia desde lo cotidiano.
El nombramiento
del campo no polariza ni genera confrontación; al contrario, suma memoria,
inspira a nuevas generaciones y coloca al deporte como herramienta de
transformación social.
En un tiempo en
que los homenajes suelen pasar por filtros políticos, el gobierno de Estrella
Palacios Domínguez destaca por realizar un acto sobrio, respetuoso y centrado
en el bien común.
Honrar a Cesáreo
Álvarez es, en esencia, honrar el espíritu deportivo de Mazatlán y reafirmar
que los grandes legados también se escriben desde las canchas.
.png)

