La mujer permanecerá en prisión preventiva en Aguaruto; la investigación complementaria tendrá un plazo de cuatro meses. Culiacán, Sin.– Un ...
La mujer permanecerá en prisión preventiva en Aguaruto; la investigación complementaria tendrá un plazo de cuatro meses.
Culiacán, Sin.– Un juez de control dictó auto de vinculación a proceso en contra de Sandra “N” por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa, tras presuntamente intentar inyectar una sustancia desconocida a Leonel, un paciente herido de bala internado en el nuevo Hospital General de Culiacán.
Durante la continuación de la audiencia inicial, la jueza Graciela Adriana Peraza García consideró que existen elementos suficientes para presumir la intervención de la acusada en los hechos ocurridos el pasado 17 de septiembre. Señaló como inconsistencias el que portara jeringas en su bata, que solicitara ayuda de una enfermera para aplicar medicamento intravenoso pese a ser médico general, y que realizara prácticas en un área restringida para pacientes de alta peligrosidad.
La Fiscalía General del Estado pidió prisión preventiva justificada, lo cual fue concedido, por lo que Sandra “N” permanecerá recluida en el Centro Penitenciario de Aguaruto. La defensa solicitó prisión domiciliaria alegando que la imputada es madre de tres menores, uno de ellos lactante, pero la jueza rechazó la petición.
Se fijó un plazo de cuatro meses para la investigación complementaria, periodo en el que el Ministerio Público podrá solicitar videograbaciones y la extracción de datos de un celular.
De acuerdo con la FGE, Sandra “N” ingresó al área Código Plata del HGC con tres jeringas —una con ketorolaco, otra con clindamicina y otra con solución base— y aplicó esta última al paciente, quien de inmediato manifestó malestar, acusándola de intentar asesinarlo. Tras el incidente, la mujer salió del hospital y fue detenida por elementos de la Guardia Nacional.
Durante su declaración, la acusada sostuvo que es médico general con cédula profesional, que no trabaja en el HGC pero acude con frecuencia por invitación de colegas, y que únicamente aplicó suero a petición de una enfermera. Negó haber administrado otra sustancia y denunció haber sufrido tortura tras su detención.
La jueza también informó que Carolina “N”, enfermera del hospital implicada en el caso, solicitó medidas de protección para ella y sus hijos por temor a represalias.
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