Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas trat...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“No hay verdades
absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas
tratar como verdades absolutas” Alfred North Whitehead (1861-1947) Filósofo y
matemático angloamericano.
CUESTIÓN DE ENFOQUE
La reciente
decisión del gobernador de Sinaloa de cancelar los festejos masivos del Grito
de Independencia en Culiacán y limitar la conmemoración a un acto solemne
encabezado por los tres Poderes del Estado y las Fuerzas Armadas es, sin duda,
un mensaje político y social de gran relevancia. No se trata únicamente de un
ajuste en la programación cultural, sino de un ejercicio de responsabilidad
social en un momento en que las condiciones del estado demandan mesura y
prudencia.
El mandatario lo
expresó con claridad: gobernar significa responder al interés superior de las
familias sinaloenses. Y en ese sentido, posponer la verbena popular y las
presentaciones artísticas refleja una visión en la que el bienestar, la
seguridad y los derechos de la gente se colocan por encima del espectáculo y de
la tradición festiva. Agradecer a los artistas convocados y, al mismo tiempo,
pedir comprensión a la ciudadanía, es un acto de reconocimiento a que la
expectativa existía, pero que la decisión tomada obedece a una causa mayor.
En el discurso
oficial, septiembre se coloca como un mes de valores cívicos, de memoria
histórica y de identidad nacional. Esta narrativa subraya que el verdadero
sentido del Grito no reside en los conciertos ni en los fuegos artificiales,
sino en el compromiso de honrar la historia y mantener viva la fortaleza
colectiva como sociedad. Celebrar desde casa, como lo pidió el gobernador, se
convierte entonces en un ejercicio simbólico: reconocer que el orgullo de ser
mexicanos no depende de la multitud reunida en una plaza, sino de la conciencia
de lo que representa esta fecha.
La cancelación
de los festejos masivos también debe entenderse en el contexto actual. Sinaloa
enfrenta retos de seguridad y de estabilidad social que obligan a las
autoridades a privilegiar la prevención. El anuncio de que se mantendrá vigente
el operativo estatal de seguridad es una señal de que el gobierno no descuida
la protección de la población, aun cuando no se convoque a concentraciones
multitudinarias. Se trata de un equilibrio entre la celebración y la
responsabilidad.
Más allá de las
lecturas políticas que esta medida pueda generar, el mensaje central es claro:
el gobierno busca transmitir sobriedad y seriedad en el manejo de los eventos
públicos. En un tiempo en que las instituciones enfrentan el escrutinio
ciudadano, esta decisión coloca la responsabilidad social como criterio rector,
aunque ello implique sacrificar la dimensión festiva del 15 de septiembre.
Al final, el
Grito de Independencia en Culiacán se dará, como cada año, con la misma carga
simbólica y el mismo peso histórico, solo que sin la multitud ni la música. La
diferencia radica en que, esta vez, el acto no será un festejo masivo, sino un
recordatorio de que el orgullo nacional también puede vivirse en la intimidad
de los hogares, con la seguridad y la estabilidad de las familias como
prioridad. Esa es, en esencia, la apuesta del gobierno: mostrar que la
verdadera celebración está en la responsabilidad con la que se conducen los
actos públicos.
A FAVOR
El puerto de
Mazatlán vivió un fin de semana patrio con resultados significativos en materia
turística y social. La presidenta municipal, Estrella Palacios Domínguez,
informó que la ocupación hotelera alcanzó hasta un 80 por ciento, de acuerdo
con datos de la Secretaría de Desarrollo, Turismo y Pesca (SEDECTUR). Esta
cifra refleja no solo la atracción que tiene Mazatlán como destino, sino
también la efectividad de la planeación de eventos deportivos, culturales y
musicales que marcaron la agenda festiva.
La alcaldesa
subrayó que esta estrategia no se limita a la celebración de la identidad
nacional, sino que se traduce en beneficios económicos tangibles para miles de
familias mazatlecas. Los eventos organizados durante el fin de semana no solo
diversificaron la oferta turística, sino que se realizaron en un ambiente de
seguridad y tranquilidad, dos factores clave que hoy determinan el éxito de un
destino.
Entre las
actividades más destacadas se contó el encuentro de futbol entre Mazatlán FC y
Pumas, con una asistencia superior a 12 mil personas en el Estadio “El
Encanto”. De igual manera, el concierto de Chuy Lizárraga y El Coyote en el
Estadio “Teodoro Mariscal” alcanzó un lleno total con 17 mil asistentes. Ambos
eventos reflejan la capacidad del municipio de combinar entretenimiento masivo
con orden y seguridad, lo cual fortalece la vocación turística del puerto.
El anuncio de
que este lunes 15 de septiembre se llevará a cabo la ceremonia del Grito de
Independencia en la Plazuela República, y el tradicional desfile cívico-militar
el martes 16 sobre la avenida Del Mar, cierra un ciclo de actividades que
buscan enaltecer la historia y el espíritu mexicano. Estas acciones representan
más que un calendario de festejos: son parte de una política municipal
orientada a consolidar la imagen de Mazatlán como un destino turístico
competitivo y, al mismo tiempo, como una comunidad que celebra con
responsabilidad social sus tradiciones.
El análisis de
este fin de semana patrio en Mazatlán permite observar dos planos
complementarios. Por un lado, el impacto económico directo en el sector
hotelero y en los servicios vinculados al turismo. Por el otro, la importancia
de preservar un entorno de seguridad y tranquilidad que da confianza tanto a
visitantes como a la población local. En este equilibrio reside la clave:
celebrar la identidad nacional sin perder de vista que cada evento debe
construirse con responsabilidad, planificación y visión de futuro.
Mazatlán muestra
así que es posible combinar el fervor patrio con el desarrollo turístico. La
lección que deja este fin de semana es clara: las fiestas no solo son un
espacio de encuentro y orgullo, también pueden convertirse en motores de
bienestar social y económico cuando se gestionan con seriedad y
responsabilidad.
AROMA DE MUJER
Este lunes 15 de
septiembre de 2025 quedará marcado en la historia de México. Por primera vez,
una mujer, Claudia Sheinbaum, entonará desde el balcón de Palacio Nacional el
tradicional Grito de Independencia.
Tras 215 años de
la lucha por la emancipación del imperio español, 65 presidentes y una nación
que ha visto transformaciones profundas, el hecho de que una mujer encabece
esta ceremonia no es solo un acto protocolario: es un símbolo de inclusión,
progreso y cambio generacional.
La presencia de
Sheinbaum en el Zócalo capitalino, con sus 46 mil 800 metros cuadrados de
historia y tradición, resalta la relevancia de la representación femenina en
los más altos espacios de la política.
No se trata
únicamente de un gesto de igualdad; representa el reconocimiento de que las
mujeres también pueden ser líderes en los momentos de mayor simbolismo
nacional.
Para muchas
mexicanas, como Marta García y Angélica, la presidenta no es solo un personaje
público, sino un ejemplo tangible de que es posible aspirar y alcanzar puestos
de decisión, rompiendo barreras históricas.
Sin embargo, la
celebración del Grito también nos invita a reflexionar sobre cómo vivimos
nuestras tradiciones.
Aunque la
esencia de la festividad permanece intacta dentro de los hogares, donde las
familias se reúnen para compartir platillos típicos y celebrar la libertad, el
Zócalo ya no es, para muchos, el epicentro que alguna vez fue. La inseguridad,
las lluvias de septiembre y los cambios en la forma de socializar han
transformado la manera en que se experimenta este día.
Luis Arenas, de
83 años, observa con nostalgia, pero también con gratitud, que la libertad que
se celebra sigue siendo el corazón de la conmemoración.
El Grito de 2025
es, además, un recordatorio de que la historia se construye todos los días. Más
allá de las luces, la pirotecnia y la música de los conciertos que preceden la
ceremonia, está el mensaje subyacente: México avanza, y lo hace reconociendo la
diversidad de voces y liderazgos que fortalecen su democracia.
Celebrar desde
casa o desde el Zócalo, bajo la lluvia o bajo el calor, sigue siendo un acto de
patriotismo; pero que este acto histórico sea encabezado por una mujer le da un
valor añadido que trasciende generaciones.
En definitiva,
el primer Grito de Independencia de una presidenta no es solo un momento
protocolario en el calendario nacional.
Es una
afirmación de que la historia mexicana se sigue escribiendo, que los símbolos
pueden evolucionar y que la nación está lista para reconocer el papel de las
mujeres en la construcción de su futuro.
Este 15 de
septiembre, entre el brillo de los fuegos artificiales y el eco de los “¡Viva
México!”, se celebra también la posibilidad de un México más inclusivo, donde
la igualdad deja de ser un ideal para convertirse en realidad.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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