El estadounidense subió dos categorías para vencer por decisión unánime al tapatío, en una de las mayores sorpresas del boxeo moderno. La er...
El estadounidense subió dos categorías para vencer por decisión unánime al tapatío, en una de las mayores sorpresas del boxeo moderno.
La era de Saúl “Canelo” Álvarez llegó a su fin. En una de las gestas más sorprendentes y memorables de los últimos tiempos, el estadounidense Terence “Bud” Crawford hizo historia al subir dos divisiones y derrotar por decisión unánime (116-112, 115-113 y 115-113) al boxeador mexicano, arrebatándole los títulos mundiales de peso supermediano (168 libras) y convirtiéndose en el primer campeón indiscutido en tres categorías.
Con esta victoria, Crawford mantuvo su invicto y consolidó su estatus de leyenda viviente, rompiendo los pronósticos y silenciando a millones que dudaban de su capacidad para destronar al ídolo mexicano, quien sufrió una de las derrotas más dolorosas de su carrera.
El combate comenzó con un asalto inicial de estudio, en el que ambos soltaron tímidamente sus primeras manos. Canelo lució firme en el segundo con un recto al cuerpo y una defensa cerrada, pero Crawford cerró el tercer episodio con confianza, conectando al rostro del tapatío.
El cuarto round elevó la intensidad: el estadounidense desplegó movilidad y volumen de golpes, mientras que Álvarez respondió con presión y un recto de derecha que estremeció a su rival, encendiendo a la afición.
Con el paso de los asaltos, la pelea se convirtió en una batalla táctica. En el quinto y sexto, el jab de Crawford comenzó a marcar diferencias, incluso burlándose cada vez que el mexicano fallaba. Para el séptimo, la movilidad del estadounidense se transformó en un reto casi imposible de descifrar, aunque en el noveno ambos regalaron un intercambio vibrante en el centro del ring.
El undécimo asalto fue una guerra: Crawford conectó un upper que sacudió a Álvarez y, pese a la respuesta con la derecha del mexicano, cerró el round con una explosiva combinación. En el último episodio, Canelo buscó el nocaut con un potente derechazo que estremeció el estadio, pero Bud respondió con temple e inteligencia para asegurar el triunfo que quedará marcado como uno de los más grandes de la historia reciente del boxeo.
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