Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La experiencia no se equivoca; sólo tus juicios se equivocan al esperar de ella lo que no está ...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“La experiencia
no se equivoca; sólo tus juicios se equivocan al esperar de ella lo que no está
en su poder”, Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor
italiano.
APERTURA
La entrega de
títulos de propiedad que encabeza el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez
Mendívil, trasciende el acto administrativo para convertirse en un gesto
profundo de justicia social.
Cuando una
familia recibe la certeza jurídica de su hogar, no solo obtiene un documento:
adquiere tranquilidad, seguridad y la posibilidad de heredar a las siguientes
generaciones un patrimonio legítimo.
Lo visto en la
colonia Nueva Galicia refleja la importancia de una política pública que coloca
en el centro a la ciudadanía.
No es menor que,
después de años de espera, familias como la de doña Guadalupe Pérez o la señora
Eladia Espinoza Barraza, quien llegó desde Cosalá en busca de un futuro mejor,
hoy puedan sostener en sus manos los papeles que acreditan que su esfuerzo tiene
un respaldo legal.
Sus testimonios
no son anécdotas aisladas, sino ejemplos de cómo la acción gubernamental cambia
vidas.
Más allá del
acto de entrega, resalta la manera en que el presidente municipal se acercó a
los domicilios, dialogó con los vecinos y escuchó sus necesidades.
Esa cercanía,
que se traduce en atender peticiones de obras y servicios básicos como el
alumbrado y las calles, habla de una visión de gobierno que no se limita al
escritorio, sino que camina junto a la gente.
El acceso a la
propiedad, formal y garantizada, es un derecho que históricamente ha estado
marcado por la desigualdad. Familias enteras han vivido décadas en la
incertidumbre, sin documentos que acrediten su esfuerzo.
Por ello, cada
título entregado es una victoria frente a la informalidad y un paso firme hacia
la dignidad.
En un municipio
con los retos de crecimiento urbano que enfrenta Culiacán, dar certeza
patrimonial no es solo un acto de justicia, sino también un factor clave para
el desarrollo ordenado de la ciudad.
La
regularización permite planear mejor servicios, infraestructura y programas
sociales, porque el terreno ya tiene dueño y ese dueño tiene derechos que el
Estado reconoce.
La decisión de
Juan de Dios Gámez Mendívil de llevar personalmente los títulos hasta la puerta
de los beneficiarios envía un mensaje claro: gobernar es acompañar, escuchar y
responder.
No se trata de
cifras, sino de historias de vida transformadas con un documento que abre
puertas al crédito, a la tranquilidad y al futuro.
En tiempos donde
la desconfianza en las instituciones es un obstáculo frecuente, acciones como
estas fortalecen el vínculo entre sociedad y gobierno. Porque cuando la gente
siente que el gobierno le responde, no solo en el discurso sino en hechos
concretos, se construye un círculo virtuoso de confianza y corresponsabilidad.
Culiacán
necesita precisamente eso: cercanía, certeza y visión. Y la entrega de títulos
de propiedad, más que un trámite, representa la convicción de que gobernar
también es dar paz y seguridad a las familias.
ENFOQUES
La diputada
María Teresa Guerra Ochoa, presidenta de la Junta de Coordinación Política del
Congreso del Estado, puso sobre la mesa un tema que no admite demora ni
titubeos: la seguridad de los sinaloenses.
A un año del
recrudecimiento de la violencia que cimbró a Sinaloa, el Legislativo abre la
puerta a lo que debe ser una política constante y progresiva: garantizar que
las instituciones encargadas de proteger a la ciudadanía cuenten con los
recursos necesarios.
En su
declaración, Guerra Ochoa recordó un antecedente que ilustra de manera clara
cómo las decisiones presupuestales impactan en la capacidad de respuesta del
Estado: en 2017, el mayor recorte en materia de seguridad dejó una huella
difícil de borrar.
Por el
contrario, en los últimos tres años, la inversión en este rubro ha crecido más
de un 16 por ciento, una cifra que, si bien resulta alentadora, sigue siendo
insuficiente frente a la magnitud del reto que representa la seguridad en
nuestra entidad.
El planteamiento
es claro: no se trata únicamente de destinar más dinero, sino de hacerlo con
visión estratégica.
Equipamiento
moderno, capacitación permanente, mejores salarios y condiciones laborales
dignas para los cuerpos de seguridad, así como la consolidación de
instituciones sólidas y confiables, son los pilares sobre los cuales puede
construirse una política pública que recupere la tranquilidad en Sinaloa.
El compromiso
expresado por la presidenta de la Jucopo es relevante porque reconoce que no
hay un punto de suficiencia en materia de seguridad.
Siempre habrá
necesidades, siempre habrá áreas por fortalecer, y más aún cuando otros estados
como Chihuahua o Sonora destinan presupuestos más robustos en comparación con
lo que se asigna en Sinaloa.
La visión de incrementar los recursos de
manera progresiva no es solo un acto de responsabilidad, sino una apuesta por
saldar una deuda histórica con la sociedad.
No se puede
entender la seguridad como un gasto, sino como una inversión. Una inversión en
paz social, en confianza ciudadana, en oportunidades de desarrollo.
Si la gente vive
con miedo, difícilmente florecerán las actividades económicas, el turismo o la
convivencia social. Si, en cambio, las instituciones muestran eficacia,
proximidad y compromiso, el ciudadano recuperará la fe en el Estado.
Este aniversario
no debe quedar únicamente en un minuto de silencio por las víctimas de la
violencia, sino en un punto de partida para que el Congreso honre a la sociedad
con acciones concretas. Apostar a un presupuesto fuerte y bien orientado es una
decisión política que, más allá de ideologías, responde a la obligación de
velar por el bien común.
Hoy, más que
nunca, la ciudadanía espera resultados. Y el anuncio de un aumento presupuestal
para la seguridad en Sinaloa es, sin duda, un paso en la dirección correcta.
ACUERDOS
El encuentro
entre la secretaria de Pesca y Acuacultura de Sinaloa, Flor Emilia Guerra Mena,
y el titular de la Conapesca, Rigoberto Salgado Vázquez, representa más que una
reunión institucional: es un reflejo de la ruta clara que se ha trazado para
consolidar al estado como referente nacional en el sector pesquero y acuícola.
No se trata
únicamente de revisar programas o firmar convenios, sino de construir una
visión estratégica que combine productividad, sostenibilidad y desarrollo
social.
Sinaloa no solo
aporta cifras, sino historia y vocación pesquera. Las comunidades costeras han
forjado con esfuerzo y sacrificio una actividad que es motor económico y
sustento de miles de familias.
Por ello, el
diálogo entre los gobiernos estatal y federal adquiere una relevancia mayor:
abre la posibilidad de garantizar que quienes dependen de la pesca cuenten con
herramientas y políticas públicas que den estabilidad y futuro a su actividad.
Lo expresado por
la secretaria Guerra Mena va más allá de la retórica. Hablar de “un verdadero
fortalecimiento de lo que es la pesca” implica reconocer que no basta con
apoyos coyunturales, sino con acciones de largo aliento.
La mejora en la
competitividad, la capacitación, la innovación tecnológica y la sostenibilidad
de los recursos son los pilares que pueden marcar la diferencia entre una
actividad limitada a la subsistencia y un sector dinámico que genere
prosperidad.
En este sentido,
la disposición de trabajar de manera conjunta con Conapesca refleja un
compromiso genuino: el de construir soluciones desde la coordinación, sin
duplicar esfuerzos ni desgastar recursos.
Cuando las
instituciones se alinean en objetivos comunes, las posibilidades de éxito se
multiplican, y eso es justamente lo que hoy se requiere en el sector pesquero y
acuícola de Sinaloa.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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