El autor compartió la memoria personal y la historia colectiva que dieron origen a su novela, en un evento con sala llena y en compañía d...
El autor compartió la memoria personal y la historia colectiva que dieron origen a su novela, en un evento con sala llena y en compañía de figuras del ámbito literario y cultural de Mazatlán.
Mazatlán, Sinaloa.– Con un Salón de Usos Múltiples completamente lleno en el Museo Casa del Marino, el escritor Vicente Alfonso presentó la tarde del 28 de noviembre su más reciente novela, La noche de las reinas (Alfaguara/Penguin Random House). El evento fue organizado por Laura Medina, en colaboración con el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, y coincidió con los 21 años de la librería La Casa del Caracol, pieza fundamental del programa Letras para el Puerto.
La escritora Laura Salcido estuvo a cargo de la presentación, acompañada por el periodista José Luis Echeagaray, quien destacó que la novela posee una estructura coral que avanza casi en tiempo real, elemento que permite un ritmo vibrante y un retrato social preciso. Señaló que Vicente Alfonso utiliza “la lente del economicismo” para moldear vínculos, decisiones y destinos, dejando abierta una pregunta crucial: la naturaleza y origen del poder.
Una novela escrita desde la gratitud y la memoria
Desde su primera intervención, Vicente Alfonso compartió que este libro nace del agradecimiento. Recordó una frase que escuchó al llegar a Mazatlán: “Agradecer siempre es importante”. Y confesó que buena parte de la novela es un homenaje a la ciudad que acogió a su familia en un momento crítico.
En 1978, su padre —abogado y activista rural— fue detenido ilegalmente y llevado a una prisión clandestina. Al ser liberado, se le impuso abandonar su estado. La familia huyó y encontró refugio en Mazatlán, donde el autor pasó sus primeros años.
“Mazatlán, para mi familia y para mí mismo, es sinónimo de hospitalidad. Aquí aprendí a caminar y a hablar”, relató.
Ese clima emocional previo a la tormenta, con vientos de verano y una tensión palpable, se filtró directamente en la atmósfera de su novela.
1978: un año que marcó un país y transformó una vida
El autor explicó que La noche de las reinas se construye sobre dos sucesos paralelos ocurridos en 1978:
Uno colectivo: la celebración en México del certamen de Miss Universo, un evento global que atrajo a cientos de millones de espectadores, autoridades, empresarios, reporteros y celebridades. Un show rodeado de tensiones políticas, protestas por violaciones a derechos humanos, reclamos por estudiantes desaparecidos, denuncias contra el apartheid sudafricano y exigencias de cancelación del certamen.
Uno personal: el drama de su propia familia, obligado exilio que los trajo a Mazatlán.
Ambos sucesos —el público y el íntimo— se entrelazan para formar la columna vertebral de la novela.
El mundo detrás del brillo
Al citar la contraportada de la obra, Alfonso compartió una de las frases más duras del libro, una declaración que condensa el peso testimonial de la historia:
“Tuve la suerte de salir viva luego de casi dos años de estar encerrada en el Campo Militar. Aunque, viendo lo que ocurrió después, hubiera preferido que me mataran.”
Desde ahí, La noche de las reinas abre un relato donde el glamour se confronta con sus propias sombras: la violencia de Estado, el silencio histórico, los costos de la belleza convertida en espectáculo y el miedo como forma de control.
Una novela que, como dijo el propio autor, busca “no dejar que la memoria se hunda en el olvido”.
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