El máximo tribunal determinó que la medida impulsada por el presidente Donald Trump contraviene la Enmienda 14 de la Constitución y mantie...
El máximo tribunal determinó que la medida impulsada por el presidente Donald Trump contraviene la Enmienda 14 de la Constitución y mantiene el derecho a la ciudadanía para los niños nacidos en territorio estadounidense, independientemente del estatus migratorio de sus padres.
Washington, D.C.- La Suprema Corte de Estados Unidos rechazó la orden ejecutiva promovida por el presidente Donald Trump que pretendía eliminar el derecho automático a la ciudadanía para los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en territorio estadounidense.
Con una votación de seis votos contra tres, el máximo tribunal resolvió que la medida es incompatible con la Enmienda 14 de la Constitución, la cual establece que toda persona nacida en Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción es ciudadana del país.
La administración de Trump sostenía que los hijos de padres que permanecen de manera irregular en Estados Unidos no cumplían con ese requisito constitucional. Sin embargo, la mayoría de los ministros desechó esa interpretación y ratificó la vigencia del principio de ciudadanía por nacimiento.
De haberse aplicado la orden ejecutiva, se estimaba que más de 300 mil menores nacidos anualmente en Estados Unidos habrían quedado sin el reconocimiento de la ciudadanía estadounidense, lo que, de acuerdo con organizaciones defensoras de los derechos civiles, habría generado graves problemas de vulnerabilidad jurídica y posibles casos de apatridia.
Tras conocerse la resolución, diversas organizaciones, entre ellas la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), celebraron el fallo al considerar que preserva la igualdad ante la ley y evita la creación de una población sin acceso pleno a derechos constitucionales.
La ciudadanía por nacimiento fue incorporada a la Constitución en 1868, mediante la Enmienda 14, después de la Guerra Civil estadounidense, con el propósito de garantizar la ciudadanía a todas las personas nacidas en el país y revertir los efectos del fallo Dred Scott de 1857, que negaba ese derecho a la población afroamericana.
La eliminación de este beneficio había sido una de las principales propuestas de Donald Trump dentro de su política migratoria, al argumentar que incentivaba la migración irregular hacia Estados Unidos.
Con esta resolución, la Suprema Corte mantiene vigente uno de los principios constitucionales más importantes del país y garantiza que los niños nacidos en territorio estadounidense seguirán siendo reconocidos como ciudadanos, independientemente de la situación migratoria de sus padres.
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