El proyecto gratuito impulsa a niñas, niños y jóvenes hacia la música regional, alejándolos de entornos de riesgo. Mazatlán, Sinaloa.- Desde...
El proyecto gratuito impulsa a niñas, niños y jóvenes hacia la música regional, alejándolos de entornos de riesgo.
Mazatlán, Sinaloa.- Desde hace más de tres años, un taller de música regional se ha consolidado como un semillero de talento en comunidades rurales de Mazatlán, ofreciendo a niñas, niños y jóvenes una alternativa de desarrollo artístico y formación personal.
El proyecto es encabezado por el maestro José Lizárraga Zatarain, quien cuenta con más de tres décadas de experiencia en la enseñanza musical y da continuidad a una iniciativa comunitaria surgida en la sindicatura de Siqueros.
A lo largo de su trayectoria, el docente ha formado a decenas de músicos, algunos de los cuales hoy integran agrupaciones reconocidas del regional mexicano, como la banda Corona del Rey. Destacó que en su comunidad la música es parte esencial de la vida cotidiana, con una importante presencia de músicos activos.
El taller, completamente gratuito, forma parte de un programa cultural impulsado por el Gobierno de Mazatlán, encabezado por Estrella Palacios Domínguez, a través del Instituto Municipal de Cultura, y también se desarrolla en localidades como Isla de la Piedra y El Quelite.
Las clases se imparten principalmente los martes y jueves en horario nocturno, lo que ha permitido la participación de estudiantes que combinan esta actividad con sus responsabilidades escolares o laborales.
El impacto del taller ha trascendido Siqueros, integrando alumnos de comunidades como El Recodo, Escamillas, Cofradía, El Roble y El Habal. Niñas y niños desde los 8 años inician su formación, aunque también participan adultos interesados en aprender música.
Entre los instrumentos que se enseñan destacan trompetas, armonías y percusiones, característicos de la banda sinaloense. Además, el proyecto fomenta valores como la colaboración, ya que los estudiantes comparten instrumentos para garantizar que todos tengan acceso al aprendizaje.
El maestro Lizárraga resaltó que, aunque el proceso inicial puede ser desafiante, los alumnos desarrollan rápidamente sus habilidades, impulsados por la motivación de seguir los pasos de músicos locales que han logrado destacar.
Este taller ha llegado a reunir hasta 25 estudiantes por sesión, consolidándose como un espacio de aprendizaje, disciplina y convivencia, donde la música no solo se enseña, sino que también construye identidad y comunidad.
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