La presencia de su hija, Laisha Michelle Oseguera, y el despliegue federal evidenciaron el clima de tensión tras el abatimiento del líder de...
La presencia de su hija, Laisha Michelle Oseguera, y el despliegue federal evidenciaron el clima de tensión tras el abatimiento del líder del CJNG; autoridades refuerzan vigilancia ante posible reconfiguración interna.
Zapopan, Jalisco.– El sepelio de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se realizó el 2 de marzo bajo un amplio operativo de seguridad federal y en medio de estrictas medidas de control en el panteón Recinto de la Paz.
El traslado del cuerpo se efectuó bajo custodia de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano, luego de que la Fiscalía General de la República concluyera las pruebas de genética forense que confirmaron su identidad tras el enfrentamiento ocurrido el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco.
De acuerdo con reportes locales, el féretro presentó acabados en tono dorado, un elemento que llamó la atención por su ostentación. El acceso al cementerio fue restringido a familiares directos previamente identificados, mientras que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional establecieron un perímetro de seguridad. Helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana realizaron sobrevuelos preventivos durante la inhumación.
Autoridades federales indicaron que el objetivo del despliegue fue evitar incidentes o posibles confrontaciones entre grupos rivales, así como impedir cualquier alteración al orden público en la zona metropolitana de Guadalajara.
Uno de los aspectos que generó atención fue la presencia de Laisha Michelle Oseguera González, hija del fallecido, quien acudió al lugar bajo discreta vigilancia. Su aparición ocurre en un contexto donde diversos integrantes de la familia enfrentan procesos judiciales o permanecen detenidos en México y Estados Unidos.
Especialistas en seguridad consultados a nivel nacional señalan que la muerte del líder criminal podría derivar en una etapa de reacomodo interno dentro de la organización, aunque advierten que las estructuras de este tipo suelen operar de manera descentralizada, lo que permite continuidad operativa incluso tras la caída de su figura principal.
El Gobierno Federal mantiene vigilancia en distintas regiones del país ante cualquier posible reacción o ajuste interno derivado del fallecimiento. Hasta el momento, no se han reportado incidentes relacionados directamente con el sepelio.
Con la inhumación se cierra formalmente un capítulo en la historia reciente del crimen organizado en México. Sin embargo, las autoridades continúan evaluando el impacto que este hecho pudiera tener en la dinámica de seguridad en las próximas semanas.
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