Claudia Sheinbaum Pardo se encuentra a las puertas de asumir la presidencia de México, declarando con firmeza que está “lista y fuerte” para...
Claudia Sheinbaum Pardo se encuentra a las puertas de asumir la presidencia de México, declarando con firmeza que está “lista y fuerte” para continuar el proyecto que Andrés Manuel López Obrador ha impulsado desde 2018. El próximo 1 de diciembre, Sheinbaum tomará las riendas de un país con profundos cambios sociales, políticos y económicos, bajo el manto de lo que se ha denominado la Cuarta Transformación (4T). Su mensaje es claro: lo logrado hasta ahora es solo el principio, y está dispuesta a liderar la segunda etapa de esta ambiciosa reconfiguración nacional.
El acto en el que Sheinbaum hizo estas declaraciones, durante la ceremonia de cierre del proyecto Tren Maya, fue mucho más que un evento para celebrar una obra monumental. Representó un símbolo de continuidad, un traspaso de estafeta entre el presidente López Obrador y su sucesora. En su discurso, Sheinbaum destacó no solo los logros de la administración de López Obrador, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el propio Tren Maya o el Banco del Bienestar, sino también los pilares sobre los que se ha sostenido este gobierno: austeridad, apoyo a los sectores más vulnerables y una firme postura contra el endeudamiento del país.
La imagen de Sheinbaum fundida en un abrazo con López Obrador, mientras el presidente saliente se retira de la vida pública, es potente. Refleja la profunda relación que ambos comparten y subraya la idea de que la continuidad de la 4T está en manos de alguien que ha sido testigo directo del proceso de transformación. Sheinbaum no es una figura improvisada, ha recorrido el país junto a López Obrador, presenciando de cerca los desafíos, pero también el apoyo popular que este movimiento ha despertado.
Sin embargo, el gran reto de Sheinbaum no será continuar lo que ya se ha hecho, sino enfrentar un país con expectativas altísimas. Bajo su mandato, la 4T deberá evolucionar. La segunda etapa de este proyecto no puede limitarse a la continuidad de obras emblemáticas o programas sociales. Ahora, Sheinbaum tiene el reto de avanzar en la consolidación de un modelo económico que, según sus palabras, no solo ha evitado el endeudamiento, sino que ha permitido aumentar las pensiones y reforzar el gasto público sin incrementar impuestos.
Además, la próxima presidenta también señaló que quedarán las bases de un nuevo Poder Judicial, una afirmación que pone sobre la mesa el tema de la reforma judicial, un asunto que ha sido motivo de intenso debate en los últimos años. En un país donde la percepción de corrupción e ineficiencia dentro del sistema judicial sigue siendo alta, Sheinbaum tendrá que demostrar que es posible reformar una de las instituciones más complejas y arraigadas del Estado mexicano.
La promesa de Sheinbaum de un "pueblo politizado" también es clave en su narrativa. Si bien es cierto que el proyecto de la 4T ha generado un fuerte vínculo entre amplios sectores de la población y la figura de López Obrador, la presidenta electa deberá enfrentarse a un escenario donde las demandas y expectativas sociales no solo se mantendrán, sino que probablemente se incrementarán. ¿Cómo responderá Sheinbaum a las crecientes exigencias de un electorado que ha sido testigo de grandes cambios pero que también espera más de su gobierno?
La cercanía de Sheinbaum con López Obrador es innegable, pero su gobierno no puede basarse únicamente en el legado de su antecesor. Deberá forjar su propio camino y responder a los desafíos actuales y futuros con soluciones innovadoras. Si bien ha reiterado que el país está listo para iniciar la segunda etapa de la Cuarta Transformación, la pregunta sigue siendo: ¿cómo se materializará esta fase?
En los próximos años, Claudia Sheinbaum enfrentará una nación que espera ver los frutos de la primera etapa de la 4T, pero también una ciudadanía que exigirá más. La presidenta electa ha dejado claro que está preparada para liderar este proceso, pero el verdadero examen comenzará cuando asuma el poder y deba tomar decisiones cruciales para el futuro de México.


