Conexión Darío Bentancourt A un día de dejar la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador se despide del poder con una mezcla de ...
Conexión
Darío Bentancourt
A un día de dejar la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador se despide del poder con una mezcla de nostalgia y satisfacción. Durante la ceremonia de entrega de la estación Chetumal del Tren Maya, el mandatario dio por concluida su "odisea" al frente del Gobierno federal, destacando el término de una administración que, según él, ha cumplido con su misión de transformar el país en beneficio del pueblo. Su sucesora, Claudia Sheinbaum, asumirá las riendas de la Cuarta Transformación, un movimiento político que AMLO ha marcado como el corazón de su sexenio.
López Obrador deja la presidencia convencido de que su legado no solo permanecerá en las políticas públicas que impulsó, sino también en las obras monumentales que definieron su gobierno. El Tren Maya, inaugurado en su última semana en el poder, es el símbolo más visible de esa transformación. Una obra ambiciosa, controvertida y en muchos casos incompleta, que pretende revitalizar el sur del país, históricamente olvidado por gobiernos anteriores.
Sin embargo, más allá de la infraestructura, AMLO insiste en que el verdadero cambio está en el "gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo", una consigna que repitió hasta el final. En su discurso de despedida, destacó la participación de las Fuerzas Armadas, cuyo rol en su sexenio ha sido controvertido, debido a la militarización de proyectos civiles y la seguridad pública. Agradeció a los ingenieros militares por su labor en la construcción del Tren Maya, señalando que la suerte lo acompañó en esta "hazaña". Un reconocimiento que es, en muchos sentidos, una autocrítica implícita: sin la intervención del Ejército, muchos de los proyectos insignia de su gobierno no habrían sido posibles.
AMLO se va, pero su sombra política se proyectará sobre la presidencia de Sheinbaum. La nueva mandataria recibirá un país polarizado, con una economía que ha resistido sin endeudarse y un modelo social que ha beneficiado a sectores populares, pero que también ha generado críticas por su manejo del crimen organizado, la militarización y el desdén por instituciones autónomas.
El legado de la Cuarta Transformación: ¿Éxito o promesa incumplida?
El "legado" de AMLO será uno de los temas más debatidos en los próximos años. Si bien su administración ha sido capaz de realizar obras importantes sin aumentar la deuda pública, muchos se preguntan si los proyectos, como el Tren Maya, realmente cumplirán su promesa de desarrollo o quedarán como monumentos inacabados. La pregunta sobre si la Cuarta Transformación realmente ha mejorado la vida de los mexicanos, o si simplemente ha reforzado la polarización, seguirá vigente.
Un tema clave que definirá su legado es la relación de AMLO con las Fuerzas Armadas. Bajo su gobierno, el Ejército y la Marina han ganado protagonismo no solo en temas de seguridad, sino también en la construcción de infraestructura, administración de aduanas y distribución de programas sociales. Esta militarización de la vida pública es, para muchos, una señal preocupante de un régimen que desconfía de las instituciones civiles. AMLO se despide asegurando que las Fuerzas Armadas están listas para continuar el proyecto de Sheinbaum, lo que deja en claro que su influencia sobre el Ejército no terminará con su mandato.
Sheinbaum: continuidad o cambio dentro de la 4T
La transición hacia Claudia Sheinbaum es la segunda gran etapa de la Cuarta Transformación. AMLO la describe como una "extraordinaria mujer" y asegura que su gobierno continuará el proyecto que él comenzó. Sin embargo, Sheinbaum tendrá que demostrar que no es solo una continuación de López Obrador, sino que tiene la capacidad de liderar un país con desafíos nuevos y complejos.
Uno de los mayores retos para Sheinbaum será gestionar las expectativas. AMLO, con su carisma y su discurso anti-establishment, logró construir un fuerte vínculo con amplios sectores del pueblo mexicano. Ahora, Sheinbaum tendrá que navegar en esas mismas aguas, pero con una dinámica política diferente, donde el cansancio y la demanda de resultados concretos serán mayores. Su relación con las Fuerzas Armadas, un pilar del gobierno de López Obrador, también será un tema delicado. Si bien el general Luis Cresencio Sandoval expresó su respaldo total a la presidenta electa, el futuro de la militarización en temas civiles será uno de los principales desafíos que Sheinbaum deberá abordar.
En resumen, la despedida de AMLO marca el fin de una era, pero no el fin de su influencia. Su proyecto político, la Cuarta Transformación, está lejos de concluir, y ahora Sheinbaum deberá demostrar que tiene la visión y el liderazgo para llevarlo al siguiente nivel. ¿Podrá equilibrar el peso del legado de AMLO con la necesidad de generar su propio sello? El tiempo y los retos que enfrentará México en los próximos años lo dirán.


