Hector Melesio Cuén Ojeda, Acuerdo Trranspacífico, genera mas dudas que certeza Culiacán, Sinaloa.- El Grupo Parlamentario del Partido ...
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| Hector Melesio Cuén Ojeda, Acuerdo Trranspacífico, genera mas dudas que certeza |
Culiacán, Sinaloa.- El Grupo Parlamentario del Partido Sinaloense, ve en el Acuerdo de Asociación Transpacífico más dudas que respuestas, por lo que antes de su implementación se debe de tener un serio análisis al respecto, donde estén todos los sectores: legislativo, empresarios, gobierno, académicos, productores agrícolas y sector social.
Para el PAS se debe revisar la normatividad y tener argumentos para antes de comprometernos con nuevas disposiciones legales, hay que aterrizar las reformas estructurales pendientes, como la Ley de Competitividad y Productividad, para generar un programa nacional de industrialización, así como fortalecer el mercado interno.
El legislador se refiere a que el pasado mes de octubre, México y 11 países del Pacifico, como son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam, lograron un acuerdo sobre un extenso pacto comercial que reducirá las barreras arancelarias y establecerá estándares comunes para estas naciones en varios aspectos, tales como derechos de propiedad intelectual y medio ambiente, entre otros. El acuerdo es conocido en el mundo como Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés), mientras en nuestro país, es llamado Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP). El ATP es una iniciativa promovida por Estados Unidos desde 2002, pero fue hasta el 2010 que iniciaron las pláticas formales y México se unió a ellas en 2012, tras la invitación oficial de Estados Unidos. El acuerdo incluye 30 capítulos, impulsa la liberación del comercio y la inversión; abarca un mercado de 800 millones de personas, representa el 40% del Producto Interno Bruto mundial y el 25 por ciento del comercio internacional; sus ganancias netas están estimadas en 295 billones de dólares al año.
Para el Grupo Parlamentario del Partido Sinaloense, esta propuesta no debe pasar desapercibida, pues la experiencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado en 1994, es sumamente aleccionadora y obligados estamos a observarlo como referente, dijo, por lo que se deben revisar algunos aspectos de este nuevo Acuerdo, porque aunque la idea pareciera vanguardista, es oportuno considerar lo que especialistas y analistas encuentran en esta estrategia, donde ellos señalan que es una medida desesperada del presidente estadunidense Barack Obama, para evitar que China controle y dicte las reglas del comercio mundial; también, trata de disminuir la influencia de China en la parte asiática del Pacifico y que Estados Unidos recupere su liderazgo comercial. Considerando estos puntos de vista, podría suponerse que México participaría en el acuerdo como simple comparsa de intereses de otros países, denunció.
“En el Partido Sinaloense estamos convencidos que la única manera de competir y sacar ventaja del proceso de integración de Asia con el ATP, es mediante una política industrial creativa y responsable que fomente la innovación y el desarrollo tecnológico doméstico, sin depender tecnológicamente de las empresas trasnacionales, para crear nuestros propios cuadros productivos y científicos de conocimiento económicamente útil, pues de esta manera no se vería reducida nuestra posibilidades de desarrollo en el futuro”, expresó.
Añadió que para el Grupo Parlamentario del Partido Sinaloense, PAS, el simple hecho de llevar negociaciones en “secreto”, le hace sospechar de que no es lo mejor para México, por lo que el gobierno federal tendrá que socializar el contenido de este acuerdo, tanto a las Cámaras de Diputados y el Senado, así como a los empresarios y a la sociedad, ya que se desconocen los alcances de cada capítulo, se necesita evaluar qué políticas deben implementarse para que México se desarrolle y le permitan combatir la desigualdad y la pobreza; es decir, que nos permita ganar.
Otro punto son los efectos que las ATP tendrá en el agro mexicano, pues se comenta que el único que ganará será Estados Unidos, ya que espera incrementar el 11 por ciento de sus exportaciones agrícolas, por la sencilla razón de que en los acuerdos no se tocan los subsidios que reciben los agricultores estadunidenses, pero en cambio, sí se quitan los aranceles a los demás países. Hay que reconocer: el resto de los países no tienen los niveles de apoyo ni la capacidad financiera para dar esos subsidios al campo, como los asigna Estados Unidos; Pasará lo mismo que con el TLCAN, abundó.
“Para las economías regionales como Sinaloa, el acuerdo, si bien pudiera presentar una nueva oportunidad de ampliar horizontes de mercado, debe destacarse que mientras no se resuelva internamente el problema productivo de generación de valor, de incremento en la participación económica en el PIB nacional, que se ha rezagado en un poco más del 2% por décadas, el nuevo acuerdo podría agudizar aún más los problemas de competitividad, así como evidenciar e incrementar más el doloroso pero inocultable rezago. Es decir: por un lado diversificaría mercados, pero podría tener consecuencias en materia social. De hecho, especialistas han señalado que la eliminación de aranceles con algunos de esos países podría incrementar el saldo negativo de la balanza de pagos. En el PAS, no creemos que nuestras exportaciones se vayan a dinamizar tan sólo con la entrada en vigor del ATP; y vemos un riesgo muy alto de que algunas de nuestras exportaciones a Estados Unidos sean desplazadas por naciones como Vietnam o Malasia”, finalizó.
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