Culiacán, Sinaloa.- El Pleno del Poder Legislativo de Sinaloa conoció la primera lectura a la Iniciativa de la y los diputados integrantes...
Culiacán, Sinaloa.- El Pleno del Poder Legislativo de Sinaloa conoció la primera lectura a la Iniciativa de la y los diputados integrantes del grupo parlamentario del PAS que expone expedir una ley para la prevención y atención integral a personas con ludopatía en Sinaloa.
La propuesta del PAS señala que la Ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo recoge en su clasificación internacional de enfermedades en el año 1992, la patología del juego figura bajo las “anomalías habituales y alteraciones de los controles del impulso”. Una manía es una imagen enferma particularmente permanente, que se acompaña con una fuerte excitación, agitación interna y una persistente irritación sin fundamento.
El juego patológico se muestra a través de las conductas duraderas, recurrentes y usualmente en aumento, propias de los juegos de azar, pese a las consecuencias negativas en el ámbito personal y social, tales como endeudamiento, desorden en las relaciones familiares y perjuicio del desarrollo laboral. Casi siempre son situaciones que se prolongan en el tiempo, porque el jugador patológico raramente reconoce serlo. Muestra tendencia a mentir incluso a los seres más próximos, a endeudarse para saldar deudas de juego y así poder jugar nuevamente para eliminar la nueva deuda contraída, aunque manifiesta que todo se solucionará enseguida, cuando llegue la “racha buena”.
El propósito de proponer una ley como ésta, añade el documento que entregó el PAS, es con el objeto de obligar al gobierno del Estado y, particularmente, a los Ayuntamientos que avalan la instalación de casinos, a prevenir y atender los efectos que producen en la adicción al juego patológico, que deriva en conductas ludópatas.
Los más afectados son mayormente pacientes hombres que viven solos en la gran ciudad y con una edad promedio de 30 años. El comienzo de la adicción se da sobre todo en la adolescencia, mientras que en las mujeres llega en la mediana edad. Un disparador puede ser una experiencia primera triunfal o un suceso complicado en la vida, tal como problemas de pareja, separación, embarazo de la pareja, o conflictos laborales. Cuando llegan a un tratamiento, un gran número de ellos está gravemente endeudado, son suicidas potenciales y han incurrido en delitos criminales para conseguir dinero, para seguir jugando. Una gran parte de los adictos -(cerca de un tercio)- sufren también de un “puñado” de otras dependencias, como alcoholismo o adicción a la heroína.
En el transcurso de la vida entre un 2 ó 3% de la población muestran una conducta adictiva al juego problemático y en un 1% esta conducta es enfermedad. Existe una correlación entre la disponibilidad de las ofertas de juegos de azar y los pacientes patológicos más frecuentes (por ejemplo, medida como un tragamonedas por 1000 habitantes), se indica.
Para el caso de México, el Periódico La Jornada señaló el lunes 15 de septiembre de 2014, en la página 13, que en nuestro país hay más casinos que universidades e instituciones de educación superior. Desde hace una década estos negocios han proliferado por todo el país y avanzan respecto de las alternativas de entretenimiento tanto en municipios pequeños (menos de 100 mil habitantes) como en las principales ciudades.
Actualmente, se lee en la iniciativa del PAS, hay 341 casinos registrados ante la Secretaría de Gobernación (SG), de los cuales sólo 260 están en operación y 44 fueron cerrados por voluntad de los dueños, denominados oficialmente permisionarios. En tanto, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) tiene apenas 180 afiliados, sólo por mencionar un ejemplo.
La propuesta del PAS señala que la Ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo recoge en su clasificación internacional de enfermedades en el año 1992, la patología del juego figura bajo las “anomalías habituales y alteraciones de los controles del impulso”. Una manía es una imagen enferma particularmente permanente, que se acompaña con una fuerte excitación, agitación interna y una persistente irritación sin fundamento.
El juego patológico se muestra a través de las conductas duraderas, recurrentes y usualmente en aumento, propias de los juegos de azar, pese a las consecuencias negativas en el ámbito personal y social, tales como endeudamiento, desorden en las relaciones familiares y perjuicio del desarrollo laboral. Casi siempre son situaciones que se prolongan en el tiempo, porque el jugador patológico raramente reconoce serlo. Muestra tendencia a mentir incluso a los seres más próximos, a endeudarse para saldar deudas de juego y así poder jugar nuevamente para eliminar la nueva deuda contraída, aunque manifiesta que todo se solucionará enseguida, cuando llegue la “racha buena”.
El propósito de proponer una ley como ésta, añade el documento que entregó el PAS, es con el objeto de obligar al gobierno del Estado y, particularmente, a los Ayuntamientos que avalan la instalación de casinos, a prevenir y atender los efectos que producen en la adicción al juego patológico, que deriva en conductas ludópatas.
Los más afectados son mayormente pacientes hombres que viven solos en la gran ciudad y con una edad promedio de 30 años. El comienzo de la adicción se da sobre todo en la adolescencia, mientras que en las mujeres llega en la mediana edad. Un disparador puede ser una experiencia primera triunfal o un suceso complicado en la vida, tal como problemas de pareja, separación, embarazo de la pareja, o conflictos laborales. Cuando llegan a un tratamiento, un gran número de ellos está gravemente endeudado, son suicidas potenciales y han incurrido en delitos criminales para conseguir dinero, para seguir jugando. Una gran parte de los adictos -(cerca de un tercio)- sufren también de un “puñado” de otras dependencias, como alcoholismo o adicción a la heroína.
En el transcurso de la vida entre un 2 ó 3% de la población muestran una conducta adictiva al juego problemático y en un 1% esta conducta es enfermedad. Existe una correlación entre la disponibilidad de las ofertas de juegos de azar y los pacientes patológicos más frecuentes (por ejemplo, medida como un tragamonedas por 1000 habitantes), se indica.
Para el caso de México, el Periódico La Jornada señaló el lunes 15 de septiembre de 2014, en la página 13, que en nuestro país hay más casinos que universidades e instituciones de educación superior. Desde hace una década estos negocios han proliferado por todo el país y avanzan respecto de las alternativas de entretenimiento tanto en municipios pequeños (menos de 100 mil habitantes) como en las principales ciudades.
Actualmente, se lee en la iniciativa del PAS, hay 341 casinos registrados ante la Secretaría de Gobernación (SG), de los cuales sólo 260 están en operación y 44 fueron cerrados por voluntad de los dueños, denominados oficialmente permisionarios. En tanto, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) tiene apenas 180 afiliados, sólo por mencionar un ejemplo.
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