Mazatlán, Sinaloa.- Para tener un sentido profundo y claro del presente, es vital adentrarse en el pasado. Para construir una visión lúcida ...
Mazatlán, Sinaloa.- Para tener un sentido profundo y claro del presente, es vital adentrarse en el pasado. Para construir una visión lúcida del futuro, es necesario valorar el presente. En relación a Mazatlán, esta valiosa labor se encuentra plasmada en el libro "De Las Labradas a Mazatlán. Arqueología e historia".
La obra será presentada al público con el auspicio del Instituto de Cultura de Mazatlán, el martes 15 de julio a las 19:00 horas en Casa Haas. El libro aborda la totalidad de la historia del puerto, centrándose en los momentos claves que definieron la formación de la identidad mazatleca.
Publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, con el apoyo del Ayuntamiento de Mazatlán y de la Red de Estudios de Historia de la Cultura Escrita y las Instituciones del Gobierno de la Nueva España (PROMEP-Universidad de Guadalajara), esta obra será presentada por el arquitecto Francisco Ríos Avendaño, delegado del centro INAH en Sinaloa, quien adelantó algunos comentarios sobre el libro.
"El propósito de la presentación es hacer la conclusión de un trabajo de investigación que tiene que ver con el ámbito costero y los temas de arqueología y sociedad, por eso el título, y aborda aspectos sociales y económicos de Mazatlán a través de su historia. Por ejemplo, hace énfasis en las clases sociales que detonaron la economía y condujeron hacia lo que es el actual Mazatlán, las relaciones que se dieron, las intervenciones que padeció la ciudad, y cierra con el asomo a la época actual", señaló el arquitecto.
"De Las Labradas a Mazatlán", volumen conformado por investigadores adscritos al INAH, y coordinado por Gilberto López Castillo, Luis Alfonso Grave Tirado y Víctor Joel Santos Ramírez, toca la piratería en el puerto durante el siglo XVII y las costumbres del pueblo yaqui en la costa sur de Sinaloa.
En sus páginas, hay un amplio panorama del Mazatlán decimonónico que incluye la historia de la actividad naviera, un acercamiento a la brutal epidemia del cólera, las asociaciones obreras, la vida política y cultural durante el porfiriato, e incluso, un vistazo al panorama de la prostitución en el puerto a principios del Siglo 20.
Sin duda, uno de los mayores atractivos de este trabajo radica en la serie de investigaciones centradas en la arqueología sinaloense: de Chametla a Guasave; de Juan Gómez, Escuinapa, a Las Labradas, primera zona arqueológica declarada a nivel Sinaloa en toda su historia, son ejemplos del intenso desarrollo que esta ciencia está experimentando en el Estado.
"De nada sirven proyectos de investigación concluidos en los discos duros de las computadoras, hay que editarlos y ponerlos a disposición de los sinaloenses para que puedan ser conocidos, al no distribuirse estamos en deuda con el público, es necesario que la gente conozca los antecedentes para entender lo que somos y porqué".
Para Ríos Avendaño, otro ejemplo del trabajo en conjunto que puede detonarse con esta obra, entre el INAH y la sociedad civil, sería que, aquellos que tienen bienes arqueológicos lo comuniquen a la autoridad con la confianza de que seguirán siendo de su propiedad.
"Al registrar los bienes arqueológicos en manos de particulares, ellos tendrán legalmente la posesión, el INAH no les quitará nada, la ley los protege. Los posesionarios pueden ser personas físicas, morales, una asociación, un colegio de profesionistas; el objetivo es registrar estos bienes para tener un catálogo de la historia y patrimonio cultural de México", dijo Ríos Avendaño.
De esta manera "De las labradas a Mazatlán. Arqueología e historia" busca funcionar como un gran detonante del respeto hacia la vasta herencia cultural del sur de Sinaloa, romper estereotipos y lacras sociales como el racismo, ejercido por la población mestiza hacia los pueblos indígenas, y edificar una conciencia crítica sobre el pasado para poder influir en el presente y el futuro.
"A principios del Siglo 19 en Mazatlán no había ni un barco mexicano, ni uno sólo, y los extranjeros traían la mercancía y sacaban el oro y nos dejaban la pedrería y la bisutería y nosotros encantados como una sociedad cosmopolita, pero sujeta a una explotación muy sutil, yo me llevo el oro y te doy unas cuentitas de vidrio".
"Actualmente estamos encantados con la extracción minera pero sólo deja explotación forestal, contaminación, no funden los metales aquí, ni se elaboran productos, se llevan miles de toneladas, la obligación es que abran una planta en la región y capaciten gente, que tengamos un beneficio, no que ellos sólo saque y saque y nosotros aplaude y aplaude. Yo recomiendo ampliamente la lectura de este libro, es algo necesario para nuestra sociedad y en la presentación se tendrá mucho material para difusión", concluyó el delegado del INAH en Sinaloa, quien recalcó que esta obra es una de las pocas que existen sobre la arqueología en todo el Estado.--
Marco Antonio Lizárraga
La obra será presentada al público con el auspicio del Instituto de Cultura de Mazatlán, el martes 15 de julio a las 19:00 horas en Casa Haas. El libro aborda la totalidad de la historia del puerto, centrándose en los momentos claves que definieron la formación de la identidad mazatleca.
Publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, con el apoyo del Ayuntamiento de Mazatlán y de la Red de Estudios de Historia de la Cultura Escrita y las Instituciones del Gobierno de la Nueva España (PROMEP-Universidad de Guadalajara), esta obra será presentada por el arquitecto Francisco Ríos Avendaño, delegado del centro INAH en Sinaloa, quien adelantó algunos comentarios sobre el libro.
"El propósito de la presentación es hacer la conclusión de un trabajo de investigación que tiene que ver con el ámbito costero y los temas de arqueología y sociedad, por eso el título, y aborda aspectos sociales y económicos de Mazatlán a través de su historia. Por ejemplo, hace énfasis en las clases sociales que detonaron la economía y condujeron hacia lo que es el actual Mazatlán, las relaciones que se dieron, las intervenciones que padeció la ciudad, y cierra con el asomo a la época actual", señaló el arquitecto.
"De Las Labradas a Mazatlán", volumen conformado por investigadores adscritos al INAH, y coordinado por Gilberto López Castillo, Luis Alfonso Grave Tirado y Víctor Joel Santos Ramírez, toca la piratería en el puerto durante el siglo XVII y las costumbres del pueblo yaqui en la costa sur de Sinaloa.
En sus páginas, hay un amplio panorama del Mazatlán decimonónico que incluye la historia de la actividad naviera, un acercamiento a la brutal epidemia del cólera, las asociaciones obreras, la vida política y cultural durante el porfiriato, e incluso, un vistazo al panorama de la prostitución en el puerto a principios del Siglo 20.
Sin duda, uno de los mayores atractivos de este trabajo radica en la serie de investigaciones centradas en la arqueología sinaloense: de Chametla a Guasave; de Juan Gómez, Escuinapa, a Las Labradas, primera zona arqueológica declarada a nivel Sinaloa en toda su historia, son ejemplos del intenso desarrollo que esta ciencia está experimentando en el Estado.
"De nada sirven proyectos de investigación concluidos en los discos duros de las computadoras, hay que editarlos y ponerlos a disposición de los sinaloenses para que puedan ser conocidos, al no distribuirse estamos en deuda con el público, es necesario que la gente conozca los antecedentes para entender lo que somos y porqué".
Para Ríos Avendaño, otro ejemplo del trabajo en conjunto que puede detonarse con esta obra, entre el INAH y la sociedad civil, sería que, aquellos que tienen bienes arqueológicos lo comuniquen a la autoridad con la confianza de que seguirán siendo de su propiedad.
"Al registrar los bienes arqueológicos en manos de particulares, ellos tendrán legalmente la posesión, el INAH no les quitará nada, la ley los protege. Los posesionarios pueden ser personas físicas, morales, una asociación, un colegio de profesionistas; el objetivo es registrar estos bienes para tener un catálogo de la historia y patrimonio cultural de México", dijo Ríos Avendaño.
De esta manera "De las labradas a Mazatlán. Arqueología e historia" busca funcionar como un gran detonante del respeto hacia la vasta herencia cultural del sur de Sinaloa, romper estereotipos y lacras sociales como el racismo, ejercido por la población mestiza hacia los pueblos indígenas, y edificar una conciencia crítica sobre el pasado para poder influir en el presente y el futuro.
"A principios del Siglo 19 en Mazatlán no había ni un barco mexicano, ni uno sólo, y los extranjeros traían la mercancía y sacaban el oro y nos dejaban la pedrería y la bisutería y nosotros encantados como una sociedad cosmopolita, pero sujeta a una explotación muy sutil, yo me llevo el oro y te doy unas cuentitas de vidrio".
"Actualmente estamos encantados con la extracción minera pero sólo deja explotación forestal, contaminación, no funden los metales aquí, ni se elaboran productos, se llevan miles de toneladas, la obligación es que abran una planta en la región y capaciten gente, que tengamos un beneficio, no que ellos sólo saque y saque y nosotros aplaude y aplaude. Yo recomiendo ampliamente la lectura de este libro, es algo necesario para nuestra sociedad y en la presentación se tendrá mucho material para difusión", concluyó el delegado del INAH en Sinaloa, quien recalcó que esta obra es una de las pocas que existen sobre la arqueología en todo el Estado.--
Marco Antonio Lizárraga
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