Durante una conferencia magistral en la Universidad Autónoma de Sinaloa, el historiador Ariel Rodríguez Kuri sostuvo que la apertura democrá...
Durante una conferencia magistral en la Universidad Autónoma de Sinaloa, el historiador Ariel Rodríguez Kuri sostuvo que la apertura democrática y la competencia electoral han contribuido a reducir la violencia relacionada con la disputa por el poder político formal.
Culiacán, Sinaloa.— Aunque México enfrenta distintas manifestaciones de violencia, aquella vinculada directamente con la disputa por el poder político ha disminuido considerablemente en comparación con décadas anteriores, sostuvo el historiador Ariel Rodríguez Kuri, investigador de El Colegio de México (Colmex), durante una conferencia magistral organizada por la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
El especialista presentó esta reflexión durante la conferencia “¿Violencia política o solo violencia? Nuestro lugar historiográfico”, con la que concluyeron las actividades de un seminario académico desarrollado por la Facultad de Historia de la institución universitaria.
Durante su exposición, Rodríguez Kuri planteó la necesidad de distinguir entre las diferentes manifestaciones de violencia que han caracterizado la historia contemporánea de México, particularmente aquellas relacionadas con las disputas por el control del Estado y las que responden a dinámicas criminales o de coerción social.
El investigador explicó que sus reflexiones forman parte de un proyecto académico sobre los movimientos armados clandestinos y las organizaciones guerrilleras que operaron en México durante la década de 1970, periodo en el que diversas regiones del país registraron episodios de confrontación política.
En ese contexto, destacó que Sinaloa fue uno de los escenarios más intensos de la actividad de estos movimientos, junto con Guerrero, Jalisco, Michoacán y distintas zonas fronterizas.
“Yo llegué a esta temática investigando sobre todo la violencia política en la década de los setenta, pero eso me ha llevado a preguntarme sobre la naturaleza violenta de las sociedades, sea o no violencia política”, expresó.
Rodríguez Kuri, integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, señaló que uno de los problemas para comprender el fenómeno consiste en utilizar el concepto de violencia política para describir situaciones que tienen orígenes y objetivos diferentes.
Desde su perspectiva historiográfica, la violencia política se relaciona específicamente con las acciones violentas que intervienen de manera central en la disputa por el poder formal, particularmente en procesos electorales, instituciones gubernamentales y mecanismos de acceso o permanencia en el gobierno.
Esta definición, explicó, permite diferenciarla de otras expresiones de violencia que, aunque pueden tener consecuencias políticas o sociales, no necesariamente buscan controlar directamente las estructuras formales del poder.
El académico sostuvo que la transformación del sistema político mexicano, mediante una mayor apertura institucional y el desarrollo de mecanismos de competencia electoral, contribuyó a disminuir determinadas formas de confrontación violenta que tuvieron mayor presencia durante el siglo pasado.
En ese sentido, consideró que la reducción de la violencia política no significa que México haya dejado de enfrentar problemas graves de inseguridad, sino que las características y motivaciones de las expresiones violentas actuales son distintas a las registradas en otros periodos históricos.
“Contra todo lo que parece y contra el sentido común que impera en la sociedad mexicana, claramente la violencia política se ha reducido; es decir, hay menos violencia política y eso es para bien del país”, afirmó.
El historiador reconoció que otras manifestaciones de violencia han aumentado considerablemente, por lo que insistió en la importancia de establecer categorías precisas para analizar los fenómenos contemporáneos sin confundirlos con los conflictos políticos del pasado.
A su juicio, las fronteras poco definidas del concepto de violencia política pueden provocar interpretaciones que equiparen las condiciones actuales con las existentes durante la década de 1970, pese a las diferencias históricas e institucionales.
“Estamos en el México actual con nuestras propias violencias, pero hay otras que ya desaparecieron o han disminuido grandemente su impacto”, concluyó.
La exposición permitió abordar desde una perspectiva histórica la relación entre violencia, instituciones y competencia por el poder, así como la importancia de distinguir los conflictos políticos de otras formas de violencia presentes en la sociedad mexicana.
La afirmación sobre la disminución de la violencia política corresponde al análisis historiográfico presentado por Rodríguez Kuri y no implica, por sí misma, que todos los indicadores contemporáneos de violencia contra actores políticos hayan registrado una reducción.
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