El presidente de Estados Unidos aplaza cinco días una ofensiva contra infraestructura iraní, mientras Teherán niega diálogo y advierte posib...
El presidente de Estados Unidos aplaza cinco días una ofensiva contra infraestructura iraní, mientras Teherán niega diálogo y advierte posibles represalias energéticas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán “realmente quiere llegar a un acuerdo” y aseguró que un posible entendimiento podría concretarse en los próximos cinco días, en medio de un escenario internacional marcado por la tensión militar y energética.
Las declaraciones se dieron luego de que el mandatario ordenara posponer durante cinco días los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraní, tras lo que calificó como “conversaciones productivas” entre ambos países.
Trump sostuvo que su administración mantiene la intención de alcanzar un acuerdo, al tiempo que describió las conversaciones como intensas y con posibilidades reales de lograr avances significativos, incluso sugiriendo que el contexto actual podría derivar en un cambio de régimen en Irán.
Sin embargo, desde Teherán la versión fue desmentida. Medios estatales iraníes negaron la existencia de negociaciones, tanto directas como indirectas, y calificaron los señalamientos como parte de una estrategia de presión psicológica en medio del conflicto.
El escenario se tensó aún más luego de que Trump emitiera un ultimátum en el que exigía la apertura total del estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, advirtiendo que, de no cumplirse, Estados Unidos atacaría instalaciones energéticas iraníes. No obstante, tras el vencimiento del plazo, la ofensiva fue aplazada.
Irán, por su parte, ha advertido que responderá de manera contundente ante cualquier ataque adicional, incluyendo posibles acciones contra infraestructura energética estadounidense, lo que eleva el riesgo de una escalada regional.
El conflicto se intensificó desde el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva contra territorio iraní, generando una cadena de reacciones que involucra a aliados en la región y mantiene en alerta a los mercados internacionales.
Las repercusiones económicas ya comienzan a reflejarse, particularmente por la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo y gas a nivel mundial. Su eventual cierre podría agravar la volatilidad en los precios de la energía y afectar la estabilidad económica global.
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