La iniciativa impulsada por el Sistema DIF Sinaloa y la SEPyC promueve una cultura de bienestar emocional en comunidades educativas a ...
La iniciativa impulsada por el Sistema DIF Sinaloa y la SEPyC promueve una cultura de bienestar emocional en comunidades educativas a través de talleres, herramientas psicológicas y acompañamiento especializado.
Salvador Alvarado, Sinaloa.– Con el propósito de transformar el entorno escolar desde el bienestar emocional y fortalecer las herramientas de apoyo psicológico en el sector educativo, la estrategia “Alianza para el Bienestar y Salud Mental en las Escuelas” (ABISAME) ha beneficiado ya a más de 940 docentes, personal administrativo y prestadores de servicio social de educación básica en Sinaloa.
Este programa, impulsado por el Sistema DIF Sinaloa en coordinación con la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC), forma parte de las acciones enmarcadas en la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental y busca consolidar una cultura preventiva y de atención emocional dentro de las comunidades escolares.
Como parte de la primera etapa del programa, un equipo multidisciplinario del Centro de Educación Incluyente y Salud Emocional del DIF Sinaloa impartió el Taller de Neuroemoción a personal docente, administrativo y prestadores de servicio social de nivel secundaria en los municipios de Salvador Alvarado, Angostura y Mocorito. La capacitación tiene como finalidad fortalecer la gestión emocional en el entorno educativo y promover espacios escolares más sanos, equilibrados y empáticos.
La estrategia ABISAME se desarrolla en tres fases:
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En la primera fase, se capacita al personal en técnicas fundamentales de salud mental y emocional, con especial énfasis en Primeros Auxilios Psicológicos (PAP), Neuroemoción y el programa MhGAP (Guía de Intervención para Trastornos Mentales, Neurológicos y por Consumo de Sustancias).
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La segunda fase consiste en la aplicación práctica en el aula, guiada por manuales especializados que permiten a los docentes implementar lo aprendido en el trabajo diario con sus estudiantes.
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En la tercera fase, se realiza un proceso de seguimiento, evaluación e intervención, que permite valorar los resultados del programa y canalizar los casos que requieran atención psicológica especializada.
Gracias a este esfuerzo conjunto, ABISAME se ha consolidado como una herramienta clave en la construcción de entornos escolares más resilientes y conscientes, contribuyendo al desarrollo integral del alumnado y al fortalecimiento de la salud mental comunitaria en el estado.
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